Rusia buscará nuevas tecnologías fuera de los EE UU y la UE

Medvédev da instrucciones al respecto a los responsables del comercio exterior. Fuente: ITAR-TASS

Medvédev da instrucciones al respecto a los responsables del comercio exterior. Fuente: ITAR-TASS

El primer ministro, Dmitri Medvédev, ha proporcionado nuevas directrices a los responsables del comercio en el extranjero para abastecerse de nuevas tecnologías fuera de la UE y los EE UU. Además, Rusia creará un Fondo de Desarrollo Industrial para proporcionar apoyo específico a la mediana empresa interesada en obtener financiación previa al crédito bancario. Se han destinado a este propósito unos 480 millones de dólares.

El primer ministro, Dmitri Medvédev, ha pedido a los responsables del comercio en el exterior que obtengan nuevas tecnologías fuera de los EE UU y la UE. “Las condiciones creadas por las sanciones debe ser aprovechada para encontrar nuevas oportunidades de crecimiento. Se trata de un cierto proteccionismo al que nunca habríamos recurrido si no nos hubiesen puesto en esta situación”, explicó en el Foro de Inversión de Sochi. En particular, continuó Medvédev, una de las áreas con perspectivas de desarrollo en el contexto de las sanciones es la creación de tecnologías propias, así como la búsqueda de nuevos proveedores extranjeros. “He animado a los encargados de nuestras misiones de comercio en el extranjero que busquen nuevos proveedores de equipamiento de alta tecnología”, añadió el primer ministro. Con ese objetivo, se ha creado un Fondo de Desarrollo Industrial para apoyar a la mediana empresa interesada en obtener financiación previa al crédito bancario. El Estado destinará a tal efecto 18.000 millones de rublos (470 millones de dólares). “Las buenas oportunidades siempre se abren paso en medio de los problemas y debemos aprovecharlas”, dijo Mevédev.

El impacto de las sanciones

Las nuevas sanciones que EE UU, siguiendo a la UE, anunció contra Rusia el pasado 14 de septiembre no solo afectan a las compañías estatales Rosneft y Gazprom Neft, sino también a las privadas Lukoil y Surgutneftegaz. La Tesorería del Estado de los EE UU ha explicado que la prohibición se aplica a la exportación de tecnología y servicios relacionados con la exploración y producción de proyectos rusos submarinos, en alta mar en el Ártico o relacionados con el esquisto “que puedan potencialmente producir petróleo”. Las sanciones de los EE UU y la UE restringen el acceso de las compañías a la entrega o reexportación de servicios, productos y tecnología para la extracción de petróleo en alta mar o a partir de pizarra bituminosa.

“El último paquete de sanciones impuesto por los EE UU estaba encaminado a mostrar que ninguna compañía debe sentirse segura. Si antes todas las restricciones se aplicaban a las empresas y bancos estrechamente relacionados con el Estado, esta vez se presiona también a compañías privadas”, explica el analista financiero de FINAM Antón Soroko. Señala también que, hasta un cierto punto, estas últimas sanciones contradicen la posición oficial de Occidente, según la cual las restricciones se presentan como un arma contra la política rusa. Esto significa que deberían afectar al Estado y no a compañías privadas, concluye Soroko.

“Tradicionalmente, Lukoil ha sido considerada un modelo de empresa privada en Rusia: gran capital flotante, poca implicación política, mucha transparencia, ninguna participación estatal, etc”, concuerda Ilía Balakirev, analista jefe de UFS IC. Pero, al mismo tiempo, señala que la compañía está desarrollando pozos petroleros en alta mar en el Caspio y ha anunciado varios proyectos conjuntos con compañías europeas. “Podría verse obligada a abandonar estos proyectos. Sin embargo, se trata de cantidades prescindibles, dado el tamaño de la compañía”, añadió Balakirev.

Consecuencias económicas

Según los expertos, la prohibición de la exportación de tecnologías afecta sobre todo a Rosneft, que controla 44 explotaciones en alta mar con reservas de 42.000 millones de toneladas de crudo. La compañía ya ha empezado a operar en 23 de ellas. En 2011, Rosneft firmó un acuerdo con ExxonMobil para la producción de petróleo en el Mar de Kara y el Mar Negro. Según Bloomberg, ExxonMobil podría suspender la exploración del pozo Universitetskaya-1 en el mar de Kara, en cuyo caso Rosneft tendría que compensarla por los fondos que ya ha destinado a tal efecto (hata 3.200 millones de dólares). El volumen total de las reservas de crudo que Lukoil ha encontrado en el Mar Caspio asciende a unos 630 millones de toneladas; además, en 2014 la compañía firmó un acuerdo con la francesa Total.

Antón Soroko señala que todas las sanciones introducidas tienen una salvedad importante: cubren solamente nuevos contratos y no se aplican si los acuerdos marcos se firmaron previamente. Así, en su opinión, no se puede decir que las compañías rusas estén desprovistas de tecnología: las restricciones no se aplican a los acuerdos ya existentes. “Las compañías rusas de gas y petróleo están en una posición algo mejor que las del resto de sectores. Esto se debe principalmente al hecho de que las exportaciones rusas de energía son muy importantes para nuestros socios occidentales, que no se atreven a introducir sanciones que pongan trabas a las operaciones actuales de estas compañías”, concluye Soroko.

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