Investigación con células madre en Rusia, ¿ilusión o panacea?

El Ministerio de Defensa ha mostrado interés por la medicina regenerativa. Algunos laboratorios han tratado con éxito enfermedades de origen genético. Fuente: Shutterstock

El Ministerio de Defensa ha mostrado interés por la medicina regenerativa. Algunos laboratorios han tratado con éxito enfermedades de origen genético. Fuente: Shutterstock

Los rusos recurren cada vez más a la medicina regenerativa: en el Extremo Oriente del país se ha abierto un nuevo banco de células madre. Sin embargo, este mercado está aún poco desarrollado y a menudo resulta impredecible. Recientemente desapareció de Moscú el criobanco Flora-med. Junto con él, se perdieron también las muestras de células madres de recién nacidos que se conservaban allí desde el año 2003.

El 15 de agosto se abre en el territorio de Primorie (en el Extremo Oriente ruso) un nuevo  banco para la conservación de células madre. Actualmente, en Rusia solo hay unos seis grandes depósitos . Los vecinos de la región podrán congelar allí sus células madre y utilizarlas en caso de sufrir alguna enfermedad. Para su conservación se utilizará un sistema completamente automatizado conocido como BioArchive.

Hace poco que Rusia se ha incorporado al mercado multimullonario de la investigación con células madre: en EE UU existen ya cerca de 300 centros, en Europa más de 80. Los padres son quienes más recurren a los servicios de estos bancos. Las células madre de los niños se pueden utilizar para tratar el cáncer, enfermedades cardiovasculares y genéticas, además de otras enfermedades de la sangre.

El primer trasplante de sangre del cordón umbilical se realizó en 1988 en Francia a un niño diagnosticado con anemia de Fanconi. Se trata de una enfermedad genética poco común, que se manifiesta a través de un amplio espectro de síntomas. En el transcurso de la enfermedad se desarrollan alteraciones hematológicas y tumores.

En Rusia se realizó una operación de este tipo en marzo de 2014 para tratar a Karina, una niña de seis años de Cheliábinsk diagnosticada con anemia de Fanconi en 2010. La única posibilidad de salvar a Karina era mediante un trasplante de células madre sanas que reemplazaran a las células ‘enfermas’.

En 2012, nació el hermano de Karina, Nikita. La sangre de su cordón umbilical fue el material que se utilizó para el trasplante.

El interés del ejército por la biotecnología

En Rusia, la tecnología de aplicación de células madre se desarrolló a petición del Ministerio de Defensa y las investigaciones tuvieron carácter reservado. Trataron de combatir con esta técnica las lesiones cerebrales de los militares durante la guerra de Afganistán

“El uso de células madre en las lesiones cerebrales sigue estudiándose en Rusia”, cuenta el neurólogo Andréi Briujovetski, que ha dedicado más de 25 años a la investigación en este campo. “Al principio se probó esta tecnología en terneros. Este trabajo se realizó en colaboración con un conocido experto en trasplantes, el académico Valeri Shumakov”.

En junio de 2014, el Ministerio de Defensa manifestó su deseo de continuar con la investigación. Según el vicedirector de la Administración Central de Medicina Militar, Alexander Vlásov, está previsto formar una nueva compañía científica en la base de la Academia de Medicina Militar ‘Kírov’. Su objetivo será la creación de un banco de células madre de los soldados.

Según sus palabras, la compañía estará dividida en tres pelotones: uno farmacobiológico, otro médico-preventivo y un terceto de ingeniería técnica. El primero participará activamente en la creación de un banco de células madre de los militares que participan en trabajos de alto riesgo, incluidos los destinados en zonas de conflicto.

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Las células desaparecidas

Los bancos para la conservación de células madre aparecieron en Rusia ya en la década del 2000, aunque no todos han sobrevivido hasta nuestros días. Por ejemplo, a finales de abril de 2014, se produjo un escándalo en Moscú cuando desapareció el criobanco Flora-med, abierto en el año 2003. Junto con él, se perdieron también las muestras de células madre.  

Algunos de estos bancos quebraron. Es posible que, a pesar del creciente interés por la medicina regenerativa, los rusos no estén dispuestos a pagar demasiado por el almacenaje de células madre. Por esta razón, los precios del servicio en los bancos de células madre de Moscú no son muy altos en comparación con sus análogos en el resto del mundo. Por ejemplo, la preparación de células del cordón umbilical en los centros moscovitas cuesta cerca de 95.000 rublos (unos 2.620 dólares). En Estados Unidos, este servicio puede costar cerca de 12.000 dólares.

No obstante, algunos bancos rusos de células madre han tenido más éxito. En 2013, el Instituto Humanitario de Células Madre (ISKCh, por sus siglas en ruso) abrió en Moscú un centro para el tratamiento de enfermedades genéticas. Entre otras, la inmunodeficiencia congénita hereditaria, la enfermedad de Krabbe, el síndrome de Omenn, el síndrome de Diamond-Blakfan, la anemia de Fanconi y muchas más. En 2014, nació en Rusia el primer bebé engendrado para salvar a su hermana mayor, diagnosticada de con el síndrome de Shwachman-Diamond. El centro tiene previsto empezar a trabajar con familias de Europa y Asia.

En este momento, en EE UU se está llevando a cabo el registro de un fármaco denominado Neovasculgen, elaborado por el ISKCh. El fármaco está destinado a tratar la isquemia en las extremidades inferiores, la cual ha adquirido recientemente el carácter de pandemia mundial. Actualmente más de 202 millones de personas están afectados por esta enfermedad. En Rusia se ha registrado el mayor número de amputaciones: cerca de 500 por cada millón de personas al año.

El Neovasculgen ya cuenta con el apoyo del consejo de Comunidades Biotecnológicas del Estado de Maryland, en EE. UU. “Prestaremos nuestro apoyo a la salida del fármaco Neovasculgen en el mercado norteamericano”. De acuerdo con una resolución del consejo publicada el 1 de mayo de 2014, el Neovasculgen se considera un fármaco imprescindible para la salud de los ciudadanos.

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