La inmortalidad digital o qué hacer con las redes sociales tras la muerte una persona

Fuente: Alamy / Legion Media

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Pronto, la gente podría empezar a dejar en herencia el derecho a gestionar una cuenta en las redes sociales aparte de sus ahorros o, en lugar de una carta de despedida, dejarán a sus familiares una nota con los usuarios y contraseñas. Una corresponsal de RBTH se ha interesado por lo que piensan los rusos sobre los servicios que permiten continuar la ‘vida digital’ tras la muerte física.

En la actualidad ya existen numerosos servicios en internet que conducen a la siguiente pregunta: ¿qué pasará con mis cuentas en las redes sociales cuando yo muera? Uno de estos servicios, conocido como LivesOn, responde a esta pregunta por medio del siguiente eslogan publicitario: When your heart stops beating, you'll keep tweeting (Cuando tu corazón se pare, tú seguirás tuiteando).

La aplicación LivesOn promete gestionar su cuenta de Twitter incluso cuando usted deje de existir. De hecho, será la ‘mente electrónica’ quien genere los nuevos mensajes, mostrando los temas que interesaban al usuario en vida y haciendo uso de las palabras que empleaba con más frecuencia.

Para aquellos que temen confiar su inmortalidad digital a un robot, existen otras opciones. Por ejemplo, sitios web como Entrustet, Legacy Locker o My Webwill proponen nombrar en vida a una persona a quien, tras la muerte del usuario, se traspasarán los derechos de gestión de sus cuentas.

Otros servicios (Future.tk, Deathswitch) proponen redactar una carta reservada. El usuario prepara en vida una carta de despedida (o un vídeo) con sus últimas palabras, una declaración de amor o información financiera que se enviará a las direcciones indicadas en cuanto el ordenador detecte que la actividad en internet del usuario se ha detenido. 

El cementerio virtual Pomni Pro (En memoria de)

En Rusia también existe un recurso que se ha sido bautizado en internet como la red social de los muertos o el cementerio virtual. Se trata de Pomni Pro, un monumento conmemorativo virtual.

Los familiares y amigos de los fallecidos son quienes crean las páginas de esta red social. El perfil del otrora vivo puede incluir fotografías de la persona, su biografía y, quien así lo desee, puede dejar en el muro unas palabras de agradecimiento e incluso un regalo electrónico.

Las opiniones de los usuarios son muy diversas. Algunos expresan su agradecimiento a los creadores: “Nuestras vidas estarán estrechamente ligadas al mundo virtual, por lo que este tipo de conmemoración está justificado. Dejaremos un recuerdo eterno en formato electrónico sobre nuestros seres queridos, quizás así los tataranietos lleguen a conocer a sus tatarabuelos”.

Alguien añade: “Mi hijo está enterrado en Novosibirsk y yo vivo a las afueras de Moscú. Gracias a ustedes puedo visitar su tumba cada día”. Otros se quejan: “Esta página no puede eliminar el dolor de una pérdida, lo que sí puede es generar un problema psicológico fácilmente”. Y también hay quien pregunta cuándo saldrá una versión para animales: “¿Cuándo podré enterrar a mis gatos?” 

Sin embargo, en Rusia este tipo de servicios no gozan aún de mucha popularidad. “Mi actividad en las redes sociales asustaría a mis familiares y amigos, sería como incidir en la pena de forma permanente. Estoy muerto y sigo colgando mensajes en mi página. Eso no es muy cristiano”, explica Iliá, un estudiante de 24 años. Pável (48 años, director artístico) coincide con él: “Solo bárbaros e irreverentes podrían tomarse en serio una idea como esta”.

Alexander Voiskunovski, experto en los efectos de internet en sobre la psique humana y pionero de la ciberpsicología en Rusia, tampoco cree que este tipo de servicios consiga un gran público: “La gente de mi edad o mayores [tiene 67 años] constituye un grupo relativamente pequeño y precisamente a nosotros nos podrían interesar este tipo de servicios. Sin embargo, no representamos un valor decisivo para la red rusa, mientras que a muchos jóvenes no les preocupa lo que ocurrirá después de su muerte”.

Otro factor que podría influir en el fracaso de este tipo de proyectos, según Voiskunovski, es que en Rusia no se suele prestar demasiada atención a la parte espiritual del testamento. “Los rusos, naturalmente, desean poner en orden sus asuntos terrenales y prepararse para el paso a la otra vida, pero a menudo pesa más la apatía”, comenta el experto. 

No es el final, sino ¿un nuevo principio?

Y con todo, en Rusia hay gente que aplaude la idea de la inmortalidad digital. Para algunos se trata de un enfoque puramente pragmático. “Una página en herencia es interesante.

Por ejemplo, un bloguero famoso podría entregar su página en herencia a su hijo como un negocio familiar”, opina el estudiante Vladímir, de 22 años.

Otros señalan el posible efecto psicológico positivo de este tipo de servicios. “Yo usaría un servicio que permitiera la publicación póstuma de unos artículos preparados por mí con antelación. Podría mantener a mi familia con mis mensajes. La gente se acostumbra a la muerte en general, pero una muerte súbita puede tener un grave impacto en la psique de los familiares”, dice Vladislav (empresario de 25 años).

Yulia, profesora de yoga de 35 años, explica: “Me gustaría que esa página pudiera llevar luz y esperanza a los usuarios, aunque solo sea para estos se planteen si esto es el final o solo un nuevo principio”.

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