El ébola es prácticamente imposible de controlar, según investigadores rusos

Entrevista al especialista en virología Mijaíl Shelkánov. Fuente: Reuters

Entrevista al especialista en virología Mijaíl Shelkánov. Fuente: Reuters

A pesar de que el número de infectados por el ébola en África occidental no deja de crecer y que la propagación del virus apenas se puede controlar, en los últimos días se ha podido dar un giro a la situación, según explica en una entrevista concedida a RBTH el trabajador del Centro de Investigación en Virología ‘Ivanovski’, Mijaíl Shelkanov. Shelkanov y Víktor Maláev, el principal experto en infecciones de Rusia, fueron enviados a principios de agosto a Guinea para luchar contra la expansión de la epidemia.

Según los datos disponibles el 5 de agosto, han muerto 932 infectados. La mortalidad constituye aproximadamente el 50 %, bastante por debajo de las anteriores epidemias, cuando este indicador alcanzó el 90 %. Debido al número de infectados —los últimos datos apuntan a cerca de 1.800 personas—, este brote se puede considerar ya el más intenso desde el descubrimiento del virus en 1976.

Aparte de Liberia, Guinea y Sierra Leona, se han registrado casos en Nigeria y en Hong Kong. Un sacerdote español quien contrajo la enfermedad en Liberia será llevado a Madrid y se convertirá en el primer paciente de Europa con este brote,

De momento no existe una vacuna para el ébola, por lo que algunos investigadores temen que el virus pueda utilizarse como arma biológica.

¿Cuál es la situación epidemiológica de la región en este momento?

Si antes solo se supervisaban los casos más graves, ahora, gracias al diagnóstico temprano, los infectados pueden llegar muchos antes a los médicos. En relación con esto, la mortalidad por el ébola ha descendido (normalmente asciende al 90 %, ahora se sitúa alrededor del 50 %).

El diagnóstico en el hospital de Donka, en Conakri (el mayor hospital estatal del país), se establece con bastante exactitud. En buena parte esto se debe a que el laboratorio está dirigido por un médico licenciado en una universidad rusa: el doctor Maga acabó la Academia Estatal de Veterinaria de Moscú (donde se estudia el diagnóstico de infecciones víricas). 

¿Qué está haciendo usted exactamente en Guinea?

En primer lugar, estamos ofreciendo asistencia metodológica a los especialistas locales. En particular, les ayudamos a mejorar el diagnóstico del virus, y creo que hemos podido contribuir en algo. En segundo lugar, asesoramos a los especialistas locales sobre el mismo virus Ébola.

Infografía: Científicos rusos visualizan el virus del Ébola

También hemos estado en uno de los hospitales de campaña, donde asesoramos a los médicos sobre cuestiones clínicas y otras cuestiones relacionadas con las fiebres hemorrágicas. Este tipo de fiebres comparten un enfoque clínico común para su tratamiento. Y puesto que en Rusia existe, por ejemplo, la fiebre hemorrágica de Crimea, tenemos una amplia experiencia.

Además, también debemos garantizar la seguridad de los ciudadanos rusos y de los empleados de la embajada. 

En su opinión, ¿cómo se puede detener la epidemia?

Es muy difícil por dos razones fundamentales. La primera es que esta infección tiene un carácter focal. Controlar el proceso de circulación del virus en los focos naturales de la selva de Guinea, Sierra Leona y Liberia es prácticamente imposible actualmente.

La segunda razón fundamental reside en las condiciones socioeconómicas de estos países. África occidental es uno de los territorios más pobres del mundo. Aquí no hay servicios epidemiológicos, tal como los entendemos nosotros.

A esto hay que sumarle la insuficiencia administrativa de muchos de los países de África occidental y el alto nivel de corrupción, que impide aplicar correctamente medidas de control de epidemias: por medio dólar un infectado puede saltarse el cerco epidemiológico.

También conviene tener en cuenta la peculiaridad de las creencias locales. Concretamente, en las aldeas se tiene la costumbre de abrazar a los fallecidos durante su entierro, antes de dejarlo en su tumba. Todo esto impide una erradicación rápida de la epidemia.

Pero cabe señalar que, a pesar de todo, ya se han empezado a tomar medidas. Por ejemplo, los cuerpos de los fallecidos en el hospital de Donka no se entregan a sus familiares, sino que son incinerados obligatoriamente.

Se están poniendo en práctica las recomendaciones del Ministerio de Sanidad de Guinea y de la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, los gobiernos de los países de África occidental han comprendido finalmente que no deben ocultar el número de infectados. Literalmente en los últimos días se ha producido un cambio decisivo. 

Pronto empezará el año académico en Rusia y los estudiantes de Guinea regresarán a las aulas. ¿Cómo se podría minimizar el riesgo de propagación del virus?

Esta cuestión aún no se ha decidido, aunque la experiencia de la empresa Rusal puede resultar útil: antes de enviar a sus trabajadores a Rusia, los envía tres semanas a Casablanca (Marruecos). Desde allí trabajan a distancia y solo cuando pasa el periodo de incubación (cerca de tres semanas) viajan a Moscú. No sé si se podrá hacer algo parecido con los estudiantes. Probablemente no, puesto que para eso hace falta dinero. 

¿Significa esto que Rusia cerrará sus fronteras a los ciudadanos de las regiones de mayor riesgo?

Lo dudo, pero sí se supervisará su estado de salud. Cuando los estudiantes lleguen a Rusia, los primeros dos meses se les realizará un seguimiento. De momento no puedo decir cómo se hará, pero seguro que se hará.

Actualmente la mayor parte de las enfermedades infecciosas mortalmente peligrosas son curables o previsibles. Los científicos y médicos soviéticos hicieron una gran contribución a esta compleja cuestión. ¿Qué temibles enfermedades vencieron y cómo lo consiguieron? Lea más aquí>>>

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