La NASA insta a Rusia a que amplíe el periodo de cooperación en la EEI

La incertidumbre rodea la viabilidad del proyecto a partir del año 2020. Fuente: NASA

La incertidumbre rodea la viabilidad del proyecto a partir del año 2020. Fuente: NASA

El futuro de un gran proyecto espaciales intergubernamentales como la Estación Espacial Internacional (EEI) es incierto ya que Rusia y EE UU no se han puesto de acuerdo sobre la colaboración a partir del año 2020.

“No esperamos que la situación actual vaya a afectar a nuestra colaboración con Rusia en la exploración pacífica del espacio, especialmente en la EEI”, declaró en una entrevista al periódico ruso Izvestia el director del programa de vuelos espaciales tripulados de la NASA en Rusia, Sean Fuller, quien añadió además que Washington cuenta con que se mantenga la colaboración en la EEI después del año 2020, para lo que está dispuesto a negociar con Moscú.

Recordamos que Dmitri Rogozin, vice primer ministro de Rusia y encargado de supervisar la industria espacial del país eslavo, y Oleg Ostapenko, director de la Agencia Espacial Federal, anunciaron en mayo que aún no se había decidido si Rusia continuaría participando en el proyecto de la EEI después de 2020.

La mayoría de los medios de comunicación rusos y extranjeros interpretaron estas palabras como una respuesta a las sanciones impuestas por la administración norteamericana contra una serie de empresas rusas, y es que el 2 de abril el Departamento de Estado de EE UU anunció la suspensión de “varios proyectos conjuntos en el ámbito espacial”.

Precisamente en este contexto habría que valorar la réplica que dio el director de la Administración Nacional de Aeronáutica e Investigación del Espacio de la NASA, Charles Bolden, en la inauguración de la exposición internacional aeroespacial ILA-2014, celebrada en Berlín: “la EEI está gestionada por EE UU, Rusia, Japón, Europa y Canadá conjuntamente”, recordó. “En el proyecto no hay ningún país insustituible”. 

Rusia ideará un nuevo concepto de exploración espacial

Sin embargo, parece que al hablar de 2020 los dirigentes rusos se referían a otra cosa. La opinión de Rogozin y Ostapenko se basa en el hecho de que muchos especialistas rusos creen desde hace tiempo que no merece la pena continuar con las investigaciones que se vienen realizando en las estaciones espaciales desde hace 40 años.

Leyendas de Baikonur, el primer cosmódromo del mundo

En su opinión, ha llegado el momento de dar un paso decisivo más allá de la órbita baja de la Tierra: “Debemos comprender qué beneficios se derivan del uso de la estación, calcular todos los costes que esta implica y, en función de esto, decidir qué hacer a continuación. Roscosmos junto con la Academia de las Ciencias de Rusia y la Fundación para las Investigaciones del Futuro están desarrollando un nuevo concepto de exploración espacial”, comentó el vice primer ministro.

En sus palabras, la Agencia Espacial Federal de Rusia presentará este verano un nuevo concepto de la exploración espacial a aplicar a partir de 2020.

Estas contundentes declaraciones de las autoridades rusas pueden dar lugar a varias preguntas: ¿Por qué los norteamericanos hablan de continuar con los trabajos de la parte rusa si se trata de una estación internacional? ¿Para qué necesitan ellos la EEI después de 2020 y podrían sustituirla en caso de necesidad? 

EE UU no tiene planes para una segunda EEI

Fuente: NASA

Según aclaró a RBTH una fuente cercana a Roscosmos, la configuración orbital actual de la EEI no permite a uno solo de los socios explotar plenamente el complejo. Tras el cese de las misiones de los transbordadores espaciales norteamericanos en 2011, el traslado de la tripulación a la estación solo lo realizan las naves rusas.

El 30 de abril de 2013, la NASA prorrogó este acuerdo hasta el año 2016, pagando a Roscosmos 457,9 millones de dólares por seis puestos en las Soyuz. Para Estados Unidos es sumamente importante contar con un acceso permanente a la EEI, cuya explotación se realiza actualmente a partes proporcionales aunque fue construida con una mayoría de fondos norteamericanos.

El programa actual de la NASA prevé la creación de medios para el traslado a la estación de la tripulación (naves tripuladas) mediante una colaboración público-privada. Pero según el calendario previsto, el primer vuelo tripulado de la nave a la EEI solo podrá realizarse en el año 2017. De ahí que a la NASA (así como a los diseñadores particulares de la nave) no le interese que, después de invertir una cantidad de dinero importante en el trabajo, los resultados solo se puedan aprovechar durante dos o tres años más”, afirma el experto.

Como demuestra la historia, Estados Unidos no solo es capaz de construir una nueva EEI, sino también de enviar por su cuenta una expedición tripulada a la Luna y a Marte: solo es cuestión de tiempo y de dinero.

Vídeo desde la ciudad cerrada de la industria espacial rusa

El programa en curso de la NASA no recoge ninguna cláusula sobre la creación de una segunda EEI. Sus planes son otros, como el desarrollo de un transbordador SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial, por sus siglas en inglés), de la nave tripulada Orion y el vuelo en ella al asteroide más cercano a la Tierra a partir de 2021-2022.

El tiempo dirá si los norteamericanos pueden o no lograrlo, pero ya se está trabajando a toda marcha. La NASA necesita el proyecto de le EEI, sobre todo, para adquirir experiencia en vuelos espaciales de larga duración y no perder a las empresas espaciales a causa del despido de un elevado número de trabajadores altamente cualificados, como ya ha ocurrido más de una vez tras la suspensión de unos u otros proyectos.

Lea más: Cómo viven los científicos rusos en el Ártico y la Antártida>>>