Rusia no firmará el tratado internacional sobre el comercio de armas

Será ratificado por la ONU este verano pero para el gobierno resulta pobre de contenido. Es posible que afecte a la imagen internacional del país. Fuente: Serguéi Kuznetsov / Ria Novosti

Será ratificado por la ONU este verano pero para el gobierno resulta pobre de contenido. Es posible que afecte a la imagen internacional del país. Fuente: Serguéi Kuznetsov / Ria Novosti

Según fuentes del gobierno ruso, el tratado ratificado por la Asamblea General de la ONU el año pasado, resulta insuficientemente elaborado y pobre de contenido. Los expertos rusos consultados consideran justificada esta opinión, aunque advierten que, de negarse a firmar el tratado, Moscú podría sufrir costes financieros y de imagen.

En opinión de estos dos altos funcionarios en el gobierno de la Federación Rusa, Moscú ha decidido no unirse de momento al tratado internacional sobre el comercio de armas.

"La decisión básica sobre este asunto ya ha sido tomada, ya se ha adoptado una posición: no firmaremos en un futuro cercano", aclaró uno de los entrevistados por el periódico Kommersant. La segunda fuente de este medio confirmó que "la cuestión se ha discutido en varias reuniones interdepartamentales durante este año, entre los que estaban el Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, y finalmente se decidió que de momento no se firmaría el tratado". 

Nuevas reglas para el comercio de armamento

El tratado sobre el comercio de armas, el primer documento jurídico vinculante que establece reglas para el mercado de armamento, fue aprobado en la Asamblea general de la ONU el año pasado. En aquel momento se opusieron a la aprobación de este documento Corea del Norte, Irán y Siria. Rusia, que ocupa el segundo lugar (detrás de EE UU) en exportación de armamento, fue uno de los 23 países que se abstuvo. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa declaró que Moscú definiría su posición después de "estudiar concienzudamente el documento con especialistas de diferentes áreas".

El tratado entrará en vigor cuando sea ratificado por 50 países. Ya lo han hecho 32 (el último fue Japón el 10 de mayo). De acuerdo con la información del Instituto internacional de estudios para la paz de Estocolmo SIPRI, de estos 32 solo cinco se encuentran entre los diez mayores exportadores de armas  (Alemania, Francia, Reino Unido, España e Italia). 

Se espera que el tratado entre en vigor en verano. Todavía no lo han ratificado todos los países de la UE, aunque hace poco que el Parlamento Europeo ha recomendado a todos sus Estados miembro sumarse al documento. En Bruselas creen que será cuestión de semanas. En el órgano legislativo de la UE están convencidos de que "gracias al tratado las armas deberían dejar de caer en manos de terroristas y regiones inestables".  

Insuficientemente elaborado y de poco contenido

En Moscú sin embargo, después de un "concienzudo análisis" han llegado a conclusiones menos optimistas. Lo cierto es que Rusia inicialmente exigió que se endurecieran las condiciones para la reexportación de armamento y que se incluyera en el texto del tratado un punto sobre la prohibición de venta de armamento a "sujetos no estables sin categoría de Estado", pero sus propuestas no fueron aceptadas. 

El resultado es que el documento limita la venta legal de armas a regímenes problemáticos (por ejemplo que violen los derechos humanos), pero no pone obstáculos para armar a la oposición que se enfrente al gobierno de su propio país. En opinión de los entrevistados por Kommersant expertos de las instituciones rusas implicadas, el tratado “está insuficientemente elaborado y falto de contenido”. 

Los expertos están de acuerdo con las conclusiones de estos funcionarios. "El tratado resulta débil. En la práctica no es más que una lista de deseos que no vinculan a nadie a nada", aclaró el experto del Centro de investigaciones políticas Vadím Koziulin.

"Sus redactores, animados por los defensores de los derechos humanos, se han apresurado demasiado. El resultado es que se ha logrado un instrumento que no funciona, que no aporta nada a la legislación internacional en cuanto a este problema". En opinión de este experto, los efectos del tratado se verán sobretodo en la transparencia del mercado internacional de armamento.

Al unirse al tratado, los países se comprometen a rendir cuentas anuales de las ventas en ocho categorías de armamento. El tratado regula el comercio de tanques, transportes blindados, sistemas de artillería, cazas, helicópteros, misiles e instalaciones de lanzamiento de misiles, así como de armas de fuego ligeras.

Actualmente tan solo menos de un 40% de estados suministra datos al registro voluntario de armamento convencional de la ONU. El volumen anual del comercio internacional de armamento se valora en 70.000 millones de dólares.

Rusia se arriesga a ser blanco de las críticas

Sin embargo, en opinión de Vadím Koziulin, al negarse a firmar el tratado, Moscú puede sufrir daños en su imagen. "Cuando el tratado entre en vigor y su secretariado comience a publicar informes anuales, es probable que Rusia se convierta en blanco de sus críticas, por no haberse unido al mismo, por no presentar datos y vender armamento a países como Siria e Irán", aclara el experto.

En su opinión puede que la cosa no se limite a la imagen. En el tratado hay un punto en el que se prevé la posibilidad de introducir en el plazo de seis años enmiendas más duras en el mismo, que podrían arrebatar a los productores rusos algunos mercados de armamento, así como limitar las ventas en Rusia de armamento por parte de los firmantes del tratado.

"Existe el riesgo de que el tratado con el tiempo se convierta en algo parecido al CoCom", advierte el experto. El Comité de coordinación para el control de la exportación (CoCom), suprimido en 1994, fue creado por los países de Occidente en 1949 para limitar las ventas de productos y tecnología "estratégica" en la URSS y los países de su bloque. 

Por otro lado uno de los entrevistados por Kommersant no descarta que Rusia, en caso de que las enmiendas que se introduzcan "afecten seriamente" a sus intereses, se una finalmente al tratado. "Pero esto evidentemente no es una cuestión de los próximos años", comentó.

Vadím Koziulin recuerda que además de Rusia hay toda una serie de importantes productores de armamento (incluida China) e importadores (como India o Arabia Saudí), que no han firmado el tratado. EE UU firmó el documento el pasado otoño pero no se ha apresurado a ratificarlo. 

Más información sobre el tratado de comercio de armas en la ONU

Lea el tratado en español aquí.

Publicado originalmente en ruso en Kommersant.