Moscú y Teherán colaborarán en investigación espacial

Un cohete Soyuz-FG durante en lanzamiento para la puesta en órbita de una nave Soyuz TMA-M. El combustible utilizado es oxígeno líquido y queroseno. Fuente: Slava Stepánov / GELIO

Un cohete Soyuz-FG durante en lanzamiento para la puesta en órbita de una nave Soyuz TMA-M. El combustible utilizado es oxígeno líquido y queroseno. Fuente: Slava Stepánov / GELIO

Se ha hecho pública la posible reactivación de la cooperación ruso-iraní en el ámbito de la investigación espacial. El documento firmado por el vicedirector de Roscosmos, Anatoli Shilov, y el director en funciones de la Agencia Espacial de Iran (AEI) Hamid Fazeli, prevé una importante ampliación del ámbito y volumen de la cooperación bilateral; desde el acceso a las fotografías obtenidas con los satélites rusos por parte de Irán, hasta el lanzamiento de satélites iraníes desde portadores espaciales rusos o la formación de astronautas iraníes.

Irán no es nuevo en el estudio del espacio. Este país fue uno de los 24 miembros fundadores del Comité de la ONU, en 1959, para la utilización del espacio exterior con fines civiles. Los primeros intentos de crear un programa espacial propio se iniciaron en 1970 con el sha Rezá Pahleví, sin embargo quedaron truncados por la revolución islámica de 1979. El interés por este asunto renació durante el cambio de siglo.

Rusia colabora con decenas de países en el espacio: EE UU, Japón, India, Brasil, Suecia, Argentina y los países pertenecientes a la Agencia Espacial Europea (ESA).

Rusia envía con sus cohetes lanzadera Dniepr y Proton-M satélites espaciales de otros países. En los últimos cinco años han sido puestos en órbita aparatos espaciales de México, Perú, Italia, EE UU, Canadá, Holanda, Ucrania, Gran Bretaña o Turquía.

En abril de 2003 se creó la Agencia Espacial Iraní (AEI). El plan de desarrollo incluía el lanzamiento de un mínimo de cinco satélites de comunicaciones y de sondeo a distancia de la Tierra, así como varios aparatos de investigación.

En 2005 el director de la AEI, Reza Taguizade, declaró que se destinarían 500 millones de dólares durante los próximos cinco años para conseguir que Irán ocupara el octavo lugar entre los estados espaciales, lanzando satélites de forma autónoma. 

De los lanzamientos de altura a la nave pilotada

Las investigaciones espaciales comenzaron con lanzamientos de altura. A comienzos de 2007 una variante de un cohete militar modificado, el Shahab-3 (Meteor-3), alcanzó una altura de 150 kilómetros, en 2008 el Kavoshguiar-1 (Issledovatel-1) de dos etapas se elevó hasta los 250. Ese mismo año el misil Kavoshguiar-2 puso en trayectoria suborbital un laboratorio espacial automático que 40 minutos después del lanzamiento descendió a la Tierra en paracaídas.

Y aunque, el 28 de octubre de 2005, se había lanzado el primer satélite iraní, el Sina-1, con el portador ruso Kosmos-3M desde el cosmódromo de Plesetsk, el país sigue intentando construir sus propios cohetes de lanzamiento de misiles sobre la base de misiles balísticos de la serie Shahab, que en Occidente se consideran análogos de los norcoreanos Tepjodonov.

En 2009 las señales del satélite Omid al alcanzar su órbita proclamaban que Irán se convertía en el noveno estado espacial (detrás de la URSS/Rusia, Estados Unidos, Francia, Japón, China, Gran Bretaña, India e Israel), que lanzaba un satélite con sus propios transportadores desde un cosmódromo nacional.

Durante los siguientes años se pusieron en órbita toda una serie de satélites destinados a monitorizar fenómenos meteorológicos y prever catástrofes naturales y en 2013 Irán se convirtió en el sexto país del mundo en enviar un animal al espacio. Después de varios intentos fallidos que terminaron en catástrofe, dos vuelos en los que los monos consiguieron regresar sin sufrir daños a la tierra fueron considerados exitosos.

A pesar de los resultados más que modestos en el ámbito de la investigación del espacio, el 21 de noviembre de 2005 Irán anunció sus ambiciosos planes en la cosmonáutica tripulada y en agosto de 2013 declaró que habían terminado el primer proyecto del país de una nave espacial pilotada. Según comunicaron los medios de comunicación el aparato de tres plazas desarrollado por los especialistas de la Universidad de Hazhe Nazir, podría realizar sus primeros vuelos orbitales entre 2012 y 2022. 

No habrá traspaso de 'tecnología peligrosa'

Los expertos extranjeros relacionan las últimas informaciones sobre la reactivación de la colaboración espacial entre Rusia e Irán con la crisis en Ucrania, que ha situado a Rusia bajo sanciones económicas. Toda una serie de observadores considera que el protocolo firmado puede presentarse como una carta de cambio en las negociaciones con Occidente.

Al mismo tiempo consideran que los acuerdos alcanzados son tácticos y no una maniobra estratégica, cuya necesidad puede desaparecer una vez que se hayan retirado las sanciones tanto a Rusia como a Irán. Para ambos países el valor de la colaboración mutua es directamente proporcional a la presión occidental.

Además los expertos señalan que Rusia no parece tener intención de empeorar las relaciones con Occidente a costa de la cuestión nuclear iraní. Por eso la colaboración espacial no se relaciona con la transmisión de 'tecnología peligrosa', sino que se limita a cierta información y a prestar servicios de lanzamiento.