Niños que enseñan a los robots a luchar contra las inundaciones

Unos jóvenes ingenieros rusos consiguen triunfar en competición en EE UU. Fuente: servicio de prensa

Unos jóvenes ingenieros rusos consiguen triunfar en competición en EE UU. Fuente: servicio de prensa

Seis jóvenes ingenieros de robótica de Moscú se han convertido en uno de los equipos más aclamados de la competición internacional FIRST Lego League (FLL) celebrada en Saint Louis, Missouri entre el 23 y el 26 de abril, con su proyecto para enfrentar las riadas con un robot LEGO.

El LEGO Flood Saver (Salvador para inundaciones LEGO) quedó el primero entre todas las ideas de protección frente a inundaciones y tercero en toda la competición, un acontecimiento que reunió a 80 equipos de jóvenes ingenieros de 36 países.

Arbuziki ("pequeñas sandías" en ruso) es un equipo de "cerebritos alegres y deportistas", como se definen ellos mismos. Todos están entre los 10 y los 12 años y todos son apasionados de las matemáticas, la programación en Java y los robots

El tema de la competición para este año en San Luís fue la Furia de la naturaleza, con unos 800 participantes de todo el mundo. Los jóvenes investigaron maneras de enfrentarse a los terremotos, las inundaciones y otros desastres naturales diseñando, construyendo y programando robots autónomos basados en las tecnologías LEGO Mindstorm.

Arbuziki creó un Flood Saver que consistía en una bomba robot y barreras rellenables de agua. Los chicos diseñaron un modelo de cauce de un río que se ve repentinamente inundado por el agua, imitando una situación de fuertes lluvias. Cuando el nivel del agua llega a un punto crítico, un sensor integrado en el robot pone en funcionamiento una bomba. El robot comienza a bombear el agua en las barreras de agua inflables, que son algo parecido a unas mangas instaladas en ambas márgenes del dique.

El sistema es parecido a la tecnología de presas rellenas de agua que se utilizan en todo el mundo. La principal diferencia con el método ya existente es que este sistema utiliza un robot que hace un seguimiento de los niveles de agua críticos y comienza a bombear de forma automática.

De acuerdo con los jóvenes inventores, las ventajas de unas barreas rellenables de agua son obvias. "Si utilizamos una bomba con una capacidad de 80 metros cúbicos de agua a la hora, llenamos una barrera de 25 metros en tan solo 15 minutos", dice Iliá Buliguin, de 10 años, uno de los miembros del equipo que ha estado haciendo robótica dos años y ve su futura carrera en este campo.

"Para construir una presa del mismo tamaño de arena necesitaríamos 30 toneladas de arena o 600 sacos de 50 kilos. Un equipo de rescate de 30 personas realizaría esta tarea en unas 4 horas y media. Pero la gente se cansa rápido. Al contrario que la fuerza de trabajo, nuestro robot no se cansa nunca y empieza a trabajar de forma inmediata", añade Alex Shejovstsov, un programador de Java de 12 años.

Los miembros del equipo admiten que su invento "no será capaz de cubrir toda la longitud del río con una barrera, bloqueará las zona bajas únicamente, las más peligrosas en una inundación".

"Instalaríamos barreras inicialmente en lugares donde hay peligro de que se dañen lugares de importancia histórica, cultural o que sean importantes por otras razones, para asegurar que están seguros en caso de inundación", dice Georgui Grechko, un especialista en robótica de 10 años.

Una nueva generación de ingenieros para Rusia

La competición de Saint Louis es el segundo evento a escala mundial de Arbuziki. El año pasado viajaron a EE UU para mostrar el EyesTronic Cap, un gorro inteligente que ayuda a navegar en la oscuridad y entre el aire contaminado. El gorro funciona con una tecnología similar a la de los sensores de aparcamiento, cuando la persona que lo lleva se acerca a un obstáculo, un robot LEGO instalado en la parte superior del gorro comienza a sonar con una frecuencia que varía dependiendo de la proximidad al obstáculo.

Los Arbuziki también han ganado muchos premios en el festival de robótica ruso Robofest. El Robofest, que comenzó en 2007, se ha convertido en el festival de robótica más grande de Europa. En 2013 se celebró la quinta edición que reunió a más de 2.200 alumnos y estudiantes de las 45 regiones de Rusia, así como otros estudiantes del extranjero.

La idea del Robofest surgió en 2007 cuando Oleg Deripaska, uno de los empresarios rusos más ricos, visitó la competición FIRST global robotics y vio a cientos de niños y adolescentes construir emocionados robots con ganas de poner sus habilidades en marcha. En ese momento no existían iniciativas de ingeniería o programas de ese tipo en Rusia por lo que el apoyo a la robótica se convirtió en el principal objetivo de la Fundación Volnoe Delo de Deripaska.

Permite a los niños y a los jóvenes entre 8 y 25 años estudiar mecatrónica y programación en centros de recursos creados en los colegios, institutos, escuelas técnicas y universidades. Más de 10.000 niños de las 47 regiones de Rusia han participado en el programa.

Rusia se está enfrentando hoy en día a una caída en la popularidad de las profesiones de ingeniería y está intentando recuperar el atractivo de la palabra "ingeniero" entre una juventud que quiere hacerse famoso, futbolista, emprendedor o director de empresas multinacionales.

Preguntamos por sus sueños para el futuro y todos los miembros de Arbuziki admitieron que querían ser "matemáticos, ingenieros de robótica y programadores". Parece que los primeros resultados ya han llegado.