¿Por qué la UE no puede prescindir del gas ruso?

Debido a la tensión en Ucrania, EE UU y la Comisión Europea buscan vías alternativas de suministro, aunque no parecen opciones realistas. Fuente: shutterstock

Debido a la tensión en Ucrania, EE UU y la Comisión Europea buscan vías alternativas de suministro, aunque no parecen opciones realistas. Fuente: shutterstock

Desde hace varios meses en Europa se habla abiertamente de la búsqueda de alternativas al suministro de gas ruso, pero el país eslavo es el único capaz de garantizar gas barato a la UE.

La Comisión Europea debate de nuevo en Bruselas la cuestión del suministro de gas ruso: su fiabilidad, los acuerdos y los medios existentes para reducir su dependencia. Estados Unidos induce a Europa a intentarprescindir del combustible ruso. Canadá ha anunciado su intención de exportar gas natural licuado (GNL). Ucrania propone utilizar el gasoducto que pasa por Eslovaquia para realizar un suministro inverso oeste-este.

En estos debates no se ha oído ninguna premisa económica para ello, únicamente se han oído declaraciones políticas. Además, Rusia sigue siendo el único proveedor capaz de ampliar el suministro a Europa de gas natural. Y los consumidores europeos, independientemente de lo que quieran, no podrán prescindir de él, según opinan varios expertos del periódico Rossíyskaya Gazeta.

Un cambio de sentido del gas que pasa por los cuatro gasoductos que suministran gas ruso a Eslovaquia rompería las condiciones de los contratos existentes con Gazprom, informa la agencia Reuters citando al presidente del operador eslovaco de gasoductos Eustream. “Esta posibilidad no se contempla”, comenta una fuente de la agencia.

El director general del Instituto de Energía Nacional, Serguéi Pravosúdov, señala que el mundo únicamente podrá prescindir del gas ruso cuando aprenda a producir grandes cantidades de energía barata mediante fusión termonuclear.

Los expertos proponen un análisis de las perspectivas del mercado europeo del gas partiendo de los volúmenes de combustible que se suministran a Europa o que podrían suministrarse próximamente. En la actualidad, el gas procede de cinco importantes proveedores. El primer puesto lo ocupa Rusia, seguida de Noruega, Argelia, Holanda y Catar. “El año pasado únicamente dos proveedores ampliaron su exportación: Rusia y Holanda”, recuerda Pravosúdov.

La exportación del gas ruso ha alcanzado un volumen récord de 161.500 millones de metros cúbicos en comparación con 2012 (138.800 millones de metros cúbicos). Y el precio se ha reducido en un 5,5% de media hasta alcanzar los 380 dólares por 1.000 metros cúbicos.

En lo que respecta a Holanda, este país ya ha anunciado que en el futuro reducirá su exportación en un 20%, ya que explotará unos antiguos yacimientos casi agotados para mantener una mayor cantidad de gas dentro del país. Noruega tampoco promete un crecimiento significativo y en 2020 comenzará a reducir los costes en la búsqueda de nuevos yacimientos para incrementar sus beneficios.

En Argelia está aumentando el consumo interno de gas y además, este país, del mismo modo que Catar, está ampliando su exportación de GNL (gas natural licuado) a China, Corea y Japón (en los mercados asiáticos este gas se vende bastante más caro) y para Europa no queda prácticamente nada.

Otra cuestión importante es la construcción de terminales para recibir el gas natural licuado en la Unión Europea. Hace ya diez años que Europa negocia la recepción de este tipo de gas. Pero los depósitos construidos especialmente, por ejemplo, en España, donde son bastante menos necesarios, están al 20-30% y sus propietarios sufren pérdidas. Por otra parte, en Europa del Este no existen infraestructuras. 

EE UU y las dificultades de la exportación

Pero, según Pravosúdov, la cuestión principal es si Estados Unidos podrá, como promete, ofrecer al mercado de la UE los volúmenes de gas natural licuado que esta necesita, para lo cual deberá incrementar su producción. La respuesta es evidente: no podrá.

Para sacar esta conclusión, los analistas han intentado averiguar cuánto dinero invierte Estados Unidos en la extracción, en la perforación de nuevos pozos. Por ejemplo, en 2013 los volúmenes de perforación fueron los más bajos de los últimos 15 años. Fueron tres veces menores que los del año 2008.

La drástica caída de la perforación y la extracción de GNL se deben al aumento del interés de los estadounidenses por la producción de gas de esquisto, y ahora también de petróleo de esquisto, cuyo coste en el interior de Estados Unidos es de 60-70 dólares por barril. Y a pesar de que es muy difícil de extraer de las rocas, ya que estas se encuentran a una gran profundidad, Estados Unidos ha ido más lejos que nadie en la extracción de este tipo de combustibles.

Además, la demanda de GNL en el interior del país por parte de la industria del automóvil y del sector energético está creciendo. De modo que, en los próximos años, Estados Unidos no sólo será incapaz de comenzar una exportación masiva de GNL, sino que, debido a la reducción de la extracción y a la subida de los precios en el mercado interno, incluso se verá obligada a incrementar sus volúmenes de importación desde Canadá, aseguran los expertos.

Y la prioridad de Canadá será el mercado de Estados Unidos.

En opinión del presidente del Instituto de Energía y Finanzas, Vladímir Feiguin, la postura de Gazprom en Europa es por el momento inexpugnable. “Hubo una época en la que la UE dictaba las normas y los plazos de las posibles reducciones en determinados porcentajes al año de la importación de gas ruso hasta 2050. En sus cálculos figuraba también el hecho de que hacia 2020 en Australia, en el este del Mediterráneo y en Nueva Guinea aparecerá una nueva generación de fábricas de producción de gas natural licuado y parte de la exportación se destinará a la UE, en competencia con el combustible ruso.

“Por un lado este no será un proceso demasiado rápido, y por otro, no está completamente calculado desde el punto de vista económico. Y, en general, todavía deben diseñar todo el proceso estratégico”, comenta Feiguin.