¿Es el gas de EE UU un problema para Rusia?

Barack Obama declaró que Europa debe romper su dependencia. Expertos rusos consideran que será una tarea lenta. Fuente: Shutterstock / Legion Media

Barack Obama declaró que Europa debe romper su dependencia. Expertos rusos consideran que será una tarea lenta. Fuente: Shutterstock / Legion Media

El presidente de EE UU, Barack Obama, está dispuesto a permitir las exportaciones de gas a Europa para que ésta se desprenda de su dependencia del gas ruso. Sin embargo, los expertos rusos son unánimes: se trata de una afirmación difícil de llevar a la práctica. Por lo menos en las próximas décadas, los norteamericanos no lograrán superar a Gazprom en Europa.

"Estamos preparados para permitir la exportación de gas natural en las cantidades que necesitan en Europa", afirmó el presidente Barack Obama el 26 de marzo en Bruselas, en una conferencia de prensa después de la cumbre entre EE UU y la UE.

Hablando de las posibles sanciones adicionales contra Rusia, en relación con los acontecimientos de Ucrania, Obama declaró que el foco de los esfuerzos de la UE y los EE UU debe ser la energía.

 "Europa tiene que ver cómo puede diversificar en mayor medida sus fuentes de suministro de energía", subrayó el presidente estadounidense.

Según Serguéi Vajraméiev, experto en inversiones de capital de Ankorinvest, hay muchos 'peros' a esta contundente declaración, y no podrá materializarse en las próximas décadas.  

Lo primero, construir terminales

Para exportar el gas al extranjero, además de la liberalización de las exportaciones de gas natural, EE UU todavía tienen que adquirir terminales de gas natural licuado (GNL). Desde 2011, el Departamento de Energía de EE UU ha aprobado sólo seis ofertas para la construcción de este tipo de terminales, y a finales de marzo fue aprobada la séptima. En particular, se aprobaron los proyectos de Cheniere Energy Partners en Louisiana y de Freeport en Texas. Otros 25 siguen pendientes de aprobación.

Pero incluso las terminales aprobadas siguen pendientes de construcción. La primera no estará construida hasta finales de 2015, lo que significa que las entregas de gas estadounidense no pueden comenzar antes de 2016. Los proyectos aprobados irán incorporándose gradualmente hasta 2020.

La capacidad total de las terminales aprobadas sería de 118 millones de metros cúbicos de gas, y se incorporarían entre 2016 y 2020.

Pero aunque EE UU enviase tal cantidad de gas directamente a Europa, los países europeos no podrían desprenderse del gas ruso por completo. En 2013, Rusia exportó a Europa (sin contar Turquía) cerca de 135.000 millones de metros cúbicos de gas, apunta Vajraméiev. "Abandonar este volumen de la noche al día es imposible", dice. Por no hablar de que las perspectivas de salida de gas estadounidense a los mercados europeos son lejanas.

Por otra parte, seguramente no todo el volumen declarado por los EE UU se destinaría a las  exportaciones, ya que podría no ser suficiente para su propio consumo.

"Hasta 2012, los Estados Unidos tenían carencias de gas, aunque su déficit se haya ido reduciendo. En 2013, hubo un pequeño superávit, pero muy pequeño, y todavía no está claro hasta qué punto sería posible abastecer el mercado europeo", dijo a Vesti.ru el director general de la empresa Info-TEK-Terminal y experto destacado de la Unión de Industrias Petroleras Rusas, Rustam Tankáev.  

Las reticencias de los proveedores

Otro problema, inicialmente EE UU había previsto suministrar ese gas a los mercados asiáticos,  que son económicamente más rentables.

"Los proveedores pueden suministrar este gas a cualquier lugar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los precios de mercado del gas en Asia son mucho más elevados. Y los comerciantes son los participantes más pragmáticos del mercado. Me pregunto cómo les convencerían para vender el gas más barato (a Europa, por ejemplo)”, plantea Serguéi Vajrameev.

Según sus datos, en Asia el precio del gas es de 15 dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU) y, en Europa, un poco menos de 12 dólares por millón de BTU. La diferencia de los tres dólares se traduce en unos 100 dólares por mil metros cúbicos. Esto supone que 1.000 metros cúbicos de gas en Asia  como mínimo valen 100 dólares más que en Europa, y en algunos casos la diferencia es aún mayor.

Vajroméiev no descarta otra opción: "También puede ocurrir que el gas viaje primero de América a Asia y, cuando los precios bajen allí (debido a la gran oferta), entonces comenzarían las entregas a Europa". Es decir, que la sustitución (parcial) del gas ruso por el norteamericano en Europa, de cualquier modo se retrasaría muchos años.

Europa no está preparada para aceptar

Incluso si los EE UU pudieran resolver mágicamente todos los problemas internos para ofrecer gas natural licuado a Europa, se enfrentaría a uno nuevo: la falta de la infraestructura necesaria en el Viejo Continente. El problema es especialmente grave en Europa del Este, que es a su vez la más dependiente de los suministros de gas ruso. Lituania, por ejemplo, depende al 100%.

"Los Estados Unidos podrían colocar su gas en el oeste de Europa, en países como España, Reino Unido o Francia, porque éstos disponen de terminales de GNL; pero en Europa del Este no les sería posible debido a limitaciones de infraestructura. Allí no hay terminales para recibir gas estadounidense y no existe la posibilidad de redirigir el gas norteamericano por los gasoductos desde la Europa Occidental a la Oriental. Todos los flujos de gas van de este a oeste", explicó esta fuente al periódico Vzgliad.

Por otra parte, los países europeos habían cerrado contratos por el suministro de gas con Gazprom a largo plazo, por 20 años. "¿Qué pasará con ellos, van a romperlos?", se pregunta, sorprendido, Vajraméiev. Sin duda, Europa podrá reducir su dependencia de manera gradual, pero a un ritmo muy lento, añade.

Artículo publicado originalmente en ruso en Vzgliad.

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