El día a día de los exploradores rusos en la Antártida

El ministro ruso de Recursos Naturales y Ecología cuenta su viaje a las principales estaciones en la región. Fuente: ITAR-TASS

El ministro ruso de Recursos Naturales y Ecología cuenta su viaje a las principales estaciones en la región. Fuente: ITAR-TASS

¿Cómo viven y cuánto ganan los miembros de la expedición de la Antártida? El ministro de Recursos Naturales y Ecología ruso, Serguéi Donskói, lo cuenta en una entrevista tras su reciente visita al continente blanco.

Para llegar hasta la Antártida y volver, los rusos tuvieron que hacer un viaje de más de 60 horas en avión. El vuelo tuvo varias escalas: primero Madrid, después Santiago y la ciudad chilena de Puente Arenas. 

“Desde la ciudad chilena partimos directamente hacia la Antártida, primero paramos en las bases norteamericanas Amundsen-Scott y Union Glacier, y después en la famosa estación rusa Vostok. Debo subrayar que tuvimos suerte: a lo largo de todo el viaje se abrieron unas ventanas climatológicas que nos permitieron llegar hasta las estaciones polares en el plazo marcado, sin retenciones”, cuenta Donskói.

El lago Vostok (oriente, en ruso), oculto bajo una capa de hielo antártico de cuatro kilómetros de espesor, ha estado aislado del mundo exterior durante varios millones de años.  Científicos rusos consiguieron llegar hasta la superficie y extraer el agua más antigua del mundo. Tras el análisis se anunció que habían encontrado bacterias que no se pueden atribuir a ninguno de los reinos biológicos conocidos. Las investigaciones continúan en la base y en San Petersburgo.

“Había estado en el continente helado en 2009, durante una visita a la estación noruega Troll. En aquella ocasión, el trayecto hasta la Antártida no se hizo a través de Chile, sino a través de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica”.

El ministro señala que, puesto que ahora en la Antártida es verano, la temperatura del aire es más alta, cerca de los 30 grados bajo cero. “Mi primera impresión, influida por la ingente cantidad de hielo y nieve, las extensas cadenas montañosas, el brillo intenso del sol y el soplo permanente del viento, fue de frescura y libertad”,  explica el funcionario.

Las condiciones medioambientales de la Antártida, sin duda, son muy diferentes de las de los otros continentes del planeta. Además del frío, hay una ausencia casi completa de humedad, baja concentración de oxígeno y el aire está enrarecido, ya que muchas de las estaciones polares se encuentran a una altura mínima de 2.000 metros sobre el nivel del mar.

Por ejemplo, la estación norteamericana Union Glacier Camp se encuentra en el centro de una cadena montañosa, igual que la estación Vostok, levantada a casi 4.000 metros de altura.

Por eso, para algunos de los exploradores el proceso de aclimatación va acompañado de una pérdida de fuerzas, lo que se conoce entre los alpinistas como mal de montaña o de altura. “Pero yo, personalmente, no he experimentado ninguna dificultad con respecto a la aclimatación” comenta Donskói. 

Uso del agua a partir de la nieve

El ministro comenta que las condiciones de los exploradores rusos difieren de las de los norteamericanos y no precisamente para mejor. “El sueldo de los nuestros exploradores ronda los 70.000 rublos (2.200 dólares) al mes. Unos ingresos muy pequeños si se tienen en cuenta las duras condiciones de trabajo y el alto coste del billete de regreso a casa”, explica.

Sin embargo, la falta de comodidades domésticas no es lo peor. Lo que más les preocupa es la incertidumbre y la falta de perspectivas que ha desencadenado el cierre en 2013 del programa federal Mirovoi Okeán (Oceano mundial, en ruso). 

Actualmente, se ha detenido la financiación estatal de los trabajos.

A consecuencia de esto, resulta imposible llevar a cabo la modernización de las infraestructuras de la expedición antártica rusa; y los trabajos de investigación en la Antártida constituyen un mecanismo esencial para asegurar los intereses geopolíticos de Rusia en esta región”.

Ahora se está trabajando en solucionar las cuestiones relativas al futuro de la financiación del proyecto de la Antártida. Se prevé la edificación de una nueva base Vostok, que consistirá en una estación modular de tipo mecano. Otros países ya construyen este tipo de bases en la Antártida.

No obstante, muchas de ellas experimentan dificultades con el suministro de agua por diversas razones, problema que no sufren los exploradores rusos. “En la base Vostok, el agua se obtiene a partir de la nieve; práctica que no se desarrolla en las estaciones polares internacionales, por lo que estas experimentan cierta escasez. En la estación Union incluso nos dijeron: 'Si quieren darse una ducha, vayan a la estación rusa”, afirma el ministro.  

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru.

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