“Ver, vivir y morir en Marte”

Fuente: Yekaterina Túrisheva / Rusia Hoy

Fuente: Yekaterina Túrisheva / Rusia Hoy

Los participantes rusos del programa Mars One hablan sobre las cosas que se llevarían al espacio, el régimen político que se instaurará en Marte y de por qué nadie querrá volver a la Tierra.

La periodista moscovita Anastasía Stepánova y el técnico informático de Vorónezh Artiom Goncharov se encuentran entre las 1.058 personas que han superado la segunda ronda de selección de candidatos para viajar a Marte en el marco del proyecto 'Mars One'. En una entrevista concedida a Rusia Hoy, Artiom y Anastasía nos cuentan lo que significa prepararse para los desafíos de la vida y la muerte como colonizadores del Planeta rojo. 

¿Qué os ha llevado a presentaros al programa 'Mars One'? 

Anastasía: Me enteré de la existencia del programa en 2013, a través del telediario. En aquel momento estaba pensando precisamente qué hacer con mi vida: era consciente de que mi sueño de convertirme en astronauta ya no se haría realidad.

Mars One

es un proyecto privado y televisivo  para establecer una colonia humana permanente en Marte. El objetivo final es establecer una colonia de humanos en el Planeta Rojo a partir de 2025, además de realizar misiones con astronautas cada dos años.

Soy periodista, no científica, ni ninguna personalidad tan importante como para que me incluyan en un destacamento de astronautas; tampoco soy millonaria como para pagar un viaje de estas características. Y de repente oigo por la tele: ¡cualquiera puede participar! Decidí que era una señal y que debía probar suerte. 

Artiom: Yo me enteré en 2011. Estaba sentado en el trabajo leyendo artículos sobre el espacio en Wikipedia y casualmente topé con uno sobre 'Mars One'. Ahí fue donde empezó todo. 

O sea, que ambos teníais un interés particular por el espacio antes de esto.¿De dónde os viene ese interés? ¿Os gusta leer ciencia ficción? ¿O realmente todos los niños soviéticos soñaban con convertirse en astronautas porque era la única posibilidad de salir del país, como apunta el famoso chiste?

Anastasía: No, no, yo creo incluso que los niños soviéticos no soñaban con eso. Soñaban con convertirse en héroes, con hacer algo significativo. También nosotros soñamos con eso. Admiro a la gente de aquella época; para mí son héroes que no temían miedo de perseguir sus sueños y conseguían lo que se proponían. Me gustaría que ahora hubiera más de eso en lugar de tanto pragmatismo. En cualquier caso, no estoy huyendo de la Tierra, aquí me va bien. Lo cierto es que siempre he creído que estamos aquí para algo más grande. 

Artiom: En general yo tengo muchas fantasías, y no solo cósmicas. Por ejemplo, me encantaría vivir en un prado verde, junto a un riachuelo y un molino de agua bajo una cúpula. Este proyecto se me antoja similar, lo que me ha servido de estímulo. Además este proyecto constituye una oportunidad única para hacer algo grande. Vamos a ser los primeros en aterrizar en otro planeta, y en tan solo dos años tendremos que preparar una base para otras personas. Es sencillamente un sueño. 

Si solo os permitieran llevar a Marte una cosa, ¿qué llevaríais?

Artiom: Un dispositivo de almacenamiento gigante con películas, libros, fotografías, música… 

Anastasía: Llevaría un gato. Aunque probablemente no me dejarán… pero me gustaría mucho. Espero que, aunque sea con fines experimentales, nos acompañen a bordo algunos animales. 

Probablemente los equipos se distribuirán de forma que integren a gente de diferentes países y culturas.¿Qué régimen político creéis que se instaurará en Marte?

Anastasía: Creo que en cualquier tripulación debe haber un capitán que asuma la responsabilidad de las decisiones.

Debe ser una persona inteligente y extraordinaria...

Artiom: ¡Así que habrá una monarquía! (ríe) Lo más seguro es que en el equipo haya representantes de los cuatro continentes. 

Anastasía: ¡Pero al menos tendrá que haber algún ruso! Y seguro que un americano. 

¿Y qué me decís sobre la continuación de la vida en el nuevo planeta?

Anastasía: De momento eso ni siquiera se está discutiendo. Es muy arriesgado. Incluso si una mujer consigue dar a luz, no se sabe qué ocurriría con el bebé, cómo sería. 

Artiom: Desde luego se podría probar... pero no me imagino cómo sería posible con una gravitación y una radiación de tales dimensiones. 

El proyecto ha recibido muchas críticas; algunos incluso lo han llamado ‘suicidio colectivo’.¿Qué opináis sobre que los participantes de la expedición estén destinados a morir en el Planeta rojo?

Artiom: Siempre ha habido gente que trata de detener a quienes intentan hacer algo grande. Seguramente ocurrió lo mismo cuando se intentó navegar por primera vez a América o Australia. Y siempre ha habido gente que dice que todo va a salir mal. Pero otras muchas personas han conseguido adaptarse a unas condiciones de vida difíciles y alcanzar sus objetivos.

Anastasía: Mi lema es “ver el espacio y morir”. Cuando haya cumplido mi sueño podré morir tranquila. Esto no quiere decir que sea una suicida, yo amo la vida, pero no me da miedo morir en Marte. 

¿Y si surge la posibilidad de volver a la Tierra?

Artiom: ¿Pero para qué? Imagina que vives allí unos 50 años y has perdido todos los contactos en la Tierra.

¿Regresar solo para volver a ver el cielo azul sobre tu cabeza? No sé. O quizás para ver a los descendientes de tus parientes. Si no, no le veo sentido. 

Anastasía: Todo depende del tiempo que pasemos allí. En cualquier caso, las condiciones físicas serán muy difíciles. Yo volvería si para entonces mis padres siguieran vivos. Si no, no. 

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.