“El botón de la vida”: la medicina móvil se abre paso en Rusia

Fuente: Kommersant

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Dimitri Yúrchenko e Irina Linnik fueron los primeros en darse cuenta del nicho de mercado que había en la medicina móvil en Rusia. Su proyecto 'El botón de la vida', un sistema de alarma para casos de emergencia, hace posible que la gente mayor reciba ayuda médica a tiempo. En un año han conseguido salvar más de 250 vidas.

La idea del aparato que en caso de emergencia debía garantizar ayuda médica urgente a las personas mayores se le ocurrió al creador de la compañía Knopka zhizin ('El botón de la vida", Dimitri Yúrchenko, en el 2009 mientras realizaba un MBA en Skólkovo, el centro de innovaciones ruso. En una conferencia, un ponente invitado de Intel hizo referencia a un aparato móvil con el que se hacían las lecturas de los exámenes médicos. Se había planeado importarlo a Rusia, pero los fabricantes se echaron atrás por miedo a la corrupción.

“Al principio tuvimos que elegir entre tres tipos de industrias distintas: TIC, eficiencia energética o medicina", dice Yúrchenko. “Nos asustó la fuerte competencia que hay en las TIC, y comprobamos la gran inversión de capital que se necesita para la eficiencia energética. De modo que al final elegimos la medicina: en Rusia hay poca competencia y una enorme segmentación (las diez compañías más importantes controlan menos del 15 % del total). Además, se hacía evidente la tendencia hacia las grandes inversiones en medicina teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la población y el bajo nivel de profesionalidad de los médicos”.

La compañera de Yúrchenko en el MBA, Irina Linnik, se convirtió en su socia.

Durante los dos meses de prácticas en EE UU, el país líder en medicina móvil, estudiaron a fondo las empresas del sector, entrevistándose con sus fundadores. Volvieron a Rusia con nuevas ideas y empezaron a investigar la forma de implementar los modelos estadounidenses en el mercado ruso.

Finalmente, ambos empresarios tuvieron la idea de “El botón de la vida”, que tenía que convertirse en el primer sistema electrónico de alarma médica en Rusia para auxiliar a la gente mayor y con movilidad reducida. El servicio se compone de dos elementos: el aparato y el centro de servicios. El aparato tiene tres formas diferentes: colgante, brazalete o teléfono móvil. El precio oscila entre los 90  y los 310 dólares, según el tipo. Con ellos se transmite la señal de emergencia al centro de llamadas, donde todos los operadores son médicos.

Está pensado para que lo use la gente mayor, pero en realidad el proyecto va más bien dirigido a los clientes jóvenes que viven lejos de sus parientes mayores pero quieren asegurarse de que estos están bien. Según las estadísticas, en Rusia hay 18 millones de personas de la tercera edad que necesitan algún tipo de ayuda. Entre ellos, es muy probable que seis millones vayan a sufrir una caída, y de ellos tres millones no se podrán levantar. Además, millón y medio de personas no podrán recordar su dirección y por lo tanto no podrán volver a casa, y 2,4 millones no serán capaces de pedir ayuda de forma autónoma.

El lanzamiento del proyecto comportó casi un año entero de trabajo. Durante este tiempo consiguieron atraer alrededor de medio millón de dólares de financiación. “Irina y yo hicimos la primera inversión, de unos 20.000 dólares, después pedimos prestados 100.000 dólares a un amigo y a continuación captamos un capital de riesgo procedente de Venture Angels”, recuerda Yúrchenko. Después los dos empresarios lograron recibir 35 millones de rublos (alrededor de un millón de dólares) procedentes del grupo de compañías AiTi, quien más tarde añadiría todavía más financiación al proyecto. En “El botón de la vida” se invirtieron unos 2 millones de dólares, y su capitalización actual supera ya los 10 millones. 

Una peculiar visión sobre los negocios

También hubo algunas dificultades. “Hay muchos fracasos, la vida del empresario consiste precisamente en resolver problemas constantemente- dice Yúrchenko-. Es más, creo que el auténtico emprendedor debe ser un poco masoquista y gozar del hecho de tener problemas y tener que buscarles soluciones. Solo entonces disfrutará del negocio”. Según su opinión, todos los problemas se pueden dividir en otros más pequeños que a su vez serán más fáciles de resolver. “Cuando emprendes un negocio existe un gran problema: quieres que sea potente y próspero, y no lo es. Entonces fragmentas esta cuestión en las partes que la componen y simplemente las vas resolviendo una a una”, dice, sonriente.

Yúrchenko no lo duda: el empresario tiene que ser una persona optimista y al mismo tiempo paranoica. El lado optimista sueña, se marca objetivos, hace que la gente se entusiasme con su idea y se una a su equipo. El lado paranoico teme el fracaso y siempre actúa con precaución, tiene en cuenta todos los posibles riesgos y advierte a su equipo de ellos. “Gracias a esta esquizofrenia interna la probabilidad de éxito se multiplica ostensiblemente”, opina el empresario. 

Dos años y medio después de su lanzamiento, Yúrchenko está seguro de que su empresa ya ha superado la etapa de start-up. Hay siete ciudades rusas incluyendo Moscú y San Petersburgo y actualmente trabajan 24 personas.

Sus fundadores dicen que el objetivo principal no está en obtener grandes ingresos a corto plazo, sino en asentar una industria basada en la idea de garantizar la seguridad de los clientes. “Somos ya una empresa madura que se desarrolla de un modo dinámico. Nos alegran los buenos resultados obtenidos pero todavía nos animan más nuestros ambiciosos planes, -señala Yúrchenko-. Además, tengo algo de lo que puedo sentirme orgulloso, y es que ¿quién de vosotros puede decir que ha salvado una vida humana? Nosotros hemos participado en la salvación de casi 250. Y así vamos a continuar, porque somos una empresa social”

La compañía tiene planeado aumentar su base de clientes en Rusia por medio del perfeccionamiento del servicio, la  eficacia y la facilidad de su funcionamiento. Según Yúrchenko, este es el camino óptimo que debe seguir la empresa para poder aumentar su capital. En sus planes a corto plazo se incluye la salida al mercado extranjero una vez se haya perfeccionado el artículo.

Además, los creadores de “El botón de la vida” están trabajando en un servicio global  de monitorización del peso y de la actividad de la persona. Otro ámbito de su interés es el sector de los niños y sus padres. Para los clientes más pequeños están trabajando en la creación de un artículo muy especial.