Perspectivas y alternativas para los proyectos espaciales rusos

Fuente: Ria Novosti

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El nuevo director de la Agencia Espacial Rusa, Oleg Ostápenko, considera que el proyecto espacial ruso más importante de las últimas décadas ha quedado estancado. ¿Existe alguna alternativa válida?

En una de las últimas reuniones, el nuevo director de Roscosmos, Oleg Ostápenko,propuso revisar las “Bases de la política espacial hasta el 2030”, un documento que define las prioridades básicas de la política espacial para los próximos años. Según indicó, no se trata de hacer algunos ajustes, sino de reconsiderar en profundidad los planteamientos consolidados.

Junto al propósito de replantear las misiones del futuro, también está previsto revisar los proyectos que ya están en marcha. Concretamente, la creación del prometedor complejo de cohetes Angará, el principal proyecto espacial ruso desde la desintegración de la URSS.

“Hace tiempo que me dedico a Angará, cuando inicié mi actividad como director de la base espacial, y después como comandante. Considero que Angará es un obstáculo para el posterior desarrollo de nuestro país en este ámbito. Por eso hay que elaborar un programa convincente para informar al Presidente. No vamos a gastar dinero en balde y aguardar, debemos tomar una posición activa”, ha declarado Ostápenko.

El primer lanzamiento del Angará de clase ligera estaba previsto para el 2007, se pospuso en varias ocasiones y ahora está previsto para mediados de 2014. Desde 1994 ya se ha destinado a la realización del proyecto un total de más de 2.000 millones de euros.

El Centro Jrúnichev, productor del Angará, mantiene el volumen presupuesto en secreto. A juzgar por los parámetros del mayor encargo de motores para el Angará (RD-191), el precio de este motor ronda los 5,5 millones de euros por unidad. Así, el conjunto de motores para la etapa inicial del Angará pesado tiene un coste de 27 millones de euros. El mismo que los cohetes Protón, que se lanzan este año. Con los motores de impulso a este precio, el coste total del lanzamiento de carga útil mediante el Angará (si se lanzara hoy) acabaría sobrepasando con seguridad los 100 millones de euros.

“En un principio Angará se concibió para reducir los precios de coste por lanzamiento. De ahí también surgió la idea de acoplarle módulos universales que pudieran adaptarse a distintos tipos de cohetes –dice el miembro corresponsal de la Academia Rusa de Cosmonáutica Tsiolkovski, Andréi Ionin–. Aunque todo el mundo ha asumido que no se pueden hacer cohetes ligeros, medios y pesados en base a una solución única. El enfoque unificado de la creación del Angará fue un compromiso orientado a reducir el precio del desarrollo, la fabricación y las pruebas de producto. Pero se dio una paradoja: el cohete resultó ser más caro que el Protón, y el motor que se ha creado para el Angará, el RD-191, ha resultado caro, sin por ello ser tan efectivo como su antecesor de serie, el RD-180”.

Actualmente el mercado global está apostando por reducir los costes por lanzamiento: todo el mundo está esperando que empiece la campaña de lanzamiento del cohete Falcon Heavy de SpaceX, capaz de poner hasta 19,5 toneladas en órbita de transferencia geoestacionaria. Según las declaraciones de Elon Musk, director de SpaceX, el nuevo cohete iniciará los vuelos en 2014. El precio de lanzamiento roza los 57 millones de dólares, aproximadamente un 25% menos que el precio de lanzamiento de los Protones, los vehículos de clase pesada más accesibles a día de hoy.

“Actualmente los labores para crear la línea de cohetes Angará –del ligero al pesado– continúan. Tenemos previsto lanzar el primer cohete ligero desde Plesetsk en verano del año que viene – ha concretado Ostápenko ante los medios–. Pero a continuación tendremos que afrontar la creación de un nuevo vehículo de clase superpesada, entre otros, para las misiones pilotadas a la Luna. Y entonces surgirán muchas preguntas entorno a Angará. ¿Cabe construir un cohete de clase superpesada sobre su base? Por ahora no podemos dar una respuesta inequívoca.” 

Ostápenko ha añadido que la Corporación de Ingeniería Espacial Energuiya y el Centro Estatal de Producción e Investigación Espacial (TsSKB-Progress) están elaborando sus respectivas propuestas de vehículo de clase superpesada, y el Angará también se contempla como una opción. 

“Hay que llevar a término el proyecto Angará, aunque es evidente que este cohete no tiene salida en el mercado –explica Ionin–.

No podemos abandonar el proyecto porque esto, hablando con franqueza, desmoralizaría al sector. Por eso hay que terminarlo y usarlo en Plesetsk para lanzar aparatos de doble uso civil o militar. Y si cuesta alrededor de 130 millones de dólares, la lazaremos solo tres veces al año. Y así tendremos garantías de soberanía en los lanzamientos, un nuevo cohete, y todo será magnífico.”

Según las declaraciones de Ostápenko, en un futuro próximo la Agencia Espacial Rusa tratará de proyectar nuevas líneas de desarrollo. Después de Año Nuevo se considerará la solución aprobada en la Academia de las Ciencias. Posteriormente la Agencia Espacial Rusa empezará a preparar los documentos del programa para entregárselos al Gobierno.