Principales acontecimientos científicos en Rusia en 2013

Fuente: Geophoto

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Meteoritos, bacterias desconocidas hasta el momento, innovación y nuevas evidencias de la panspermia. ¿Qué acontecimientos de la comunidad científica rusa han destacado a lo largo de este año que se marcha?

El visitante de Cheliábinsk

El acontecimiento más importante de 2013 llegó volando desde el espacio: a mediados de febrero, explotó sobre Cheliábinsk un asteroide de 20 metros de diámetro. Es el suceso más enérgico de este tipo en los últimos 100 años, desde la catástrofe de Tunguska.

El recorrido y la posterior explosión del bólido fue documentado con una precisión sin precedentes: la comunidad científica tenía a su disposición una multitud de grabadoras de vídeo digitales, cámaras de vigilancia y teléfonos móviles, lo que no solo les permitió establecer la trayectoria del bólido de Cheliábinsk, sino también la del cuerpo del que se desprendió. Durante varios meses se estuvieron recogiendo fragmentos de este visitante espacial. El más grande de ellos se rescató del fondo del lago Chebarkul, en honor al cual se dio al meteorito el nombre de Chebarkulski.

El ‘acontecimiento de Cheliábinsk’ también tuvo repercusiones en la política, pues empujó a los gobiernos de EE UU, Rusia y la Unión Europea a retomar el debate sobre la amenaza de los asteroides y cometas. La NASA, en particular, lanzó un proyecto oficial para la captura y el transporte de un pequeño asteroide hasta la órbita lunar, y el gobierno ruso anunció su intención de poner en marcha la elaboración de un programa de defensa antiasteroides. 

La vida en el lago Vostok

Los resultados del estudio de unas muestras de agua extraídas del prehistórico lago Vostok (que en ruso significa 'oriente'), situado en la Antártida, causaron sensación: Serguéi Bulat, miembro del Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, anunció que se habían encontrado bacterias que no se pueden atribuir a ninguno de los reinos biológicos conocidos.

El lago Vostok, oculto bajo una capa de hielo antártico de cuatro kilómetros de espesor, ha estado aislado del mundo exterior durante varios millones de años. Los científicos esperaban encontrar en él microorganismos ‘extraterrestres’ capaces de soportar las altas concentraciones de oxígeno contenidas en el agua del lago. La comunidad científica no tenía constancia hasta el momento de la existencia de estas criaturas.

Bulat y sus colegas estudiaron las primeras muestras de agua del lago, las cuales se habían congelado en el interior del orificio perforado. El equipo de científicos ha identificado todos los microorganismos y ha descartado las bacterias que se encontraron con anterioridad en el hielo antártico o en el fluido de perforación. Un análisis exhaustivo reveló la existencia de un grupo de bacterias hasta entonces desconocido, lo que significa que el lago realmente alberga vida ‘extraterrestre’.

El equipo de Bulat está investigando ahora unas muestras ‘puras’ que se enviaron a San Petersburgo en mayo. De momento, no han podido ratificar su descubrimiento. 

Vida importada

En 2013, los científicos rusos han podido concluir el primer experimento realizado con un biosatélite desde el año 2007. Tras pasar un mes en el espacio, el dispositivo Bión-M1 —que transportaba animales a bordo— aterrizó en la región de Oremburgo.

Aunque una parte significativa de los animales murieron durante la expedición, los que sobrevivieron ya justifican el experimento. Concretamente, los resultados del experimento ‘Meteorito’ han demostrado que la vida en la Tierra pudo aparecer a raíz de la entrada de microorganismos como resultado de la colisión de asteroides en su superficie.

Para llevar a cabo el experimento, los científicos del Instituto de Estudios Medico-biológicos de la Academia de las Ciencias rusa incluyeron unas ‘píldoras’ con esporas de bacterias en la carcasa de basalto del Bión. Durante la entrada en la atmósfera, el revestimiento de la nave se fundió, pero al parecer, sobrevivió al menos una cepa de microbios. Esto permitió discutir la posible entrada de microbios en nuestro planeta desde el espacio exterior.

La reforma de la Academia Rusa de las Ciencias

En 2013, la comunidad científica rusa ha experimentado una serie de cambios: la administración del sistema de institutos de investigación creado en la época soviética y subordinado a la Academia de las Ciencias de Rusia ha pasado a manos de la Agencia Federal de Organizaciones Científicas, y la propia Academia de las Ciencias se ha convertido en un ‘club de científicos’ cuya función ahora se limita a la del asesoramiento experto.

Esta reforma se anunció a finales de junio, menos de un mes después de la elección del nuevo presidente de la Academia de las Ciencias rusa, Vladímir Fortov. La primera versión de la reforma examinada por la Duma del Estado (el parlamento ruso) preveía la disolución de la actual Academia y la creación, en su lugar, de una nueva organización sociogubernamental con el mismo nombre, que incluyera también las academias de estudios médicos y agrarios.

Los planes de reforma causaron rechazo en parte de la comunidad científica.

En la segunda lectura del proyecto de ley desapareció el punto sobre la disolución de la Academia, aunque se mantuvo la disposición que instaba a transferir la gestión de todos los institutos académicos a un ‘organismo ejecutivo federal autorizado’.

En otoño se aprobó la ley de reforma y se creó dicho organismo: la Agencia Federal de Organizaciones Científicas, al frente de la cual se encuentra Mijaíl Kotiúkov, vice ministro de Finanzas de 36 años.

Artículo publicado originalmente en RIA Novosti.