Despliegue de misiles Iskander en Kaliningrado: reminiscencias de la Guerra Fría

La noticia publicada por el diario alemán 'Bild' parece recordar a otra época. En cualquier caso, Europa se ha convertido en una periferia estratégica y crece la importancia del Asia. La noticia se da en un contexto en el que no hay una amenaza de conflicto.

 

Dibujado por Seguéi Yolkin

No tiene nada de malo que Rusia haya situado en las fronteras de la Unión Soviética sistemas de misiles tácticos Iskander. Los políticos rusos han advertido en tantas ocasiones de su intención de instalar los misiles Iskander como respuesta a los planes del escudo antimisiles de la OTAN que esto tenía que pasar de un momento a otro.

Según el diario alemán 'Bild' Rusia ha desplegado misiles tácticos Iskander en sus territorios fronterizos con la Unión Europea. El periódico muestra imágenes de satélite donde se afirma que se pueden ver 'al menos diez' complejos Iskander-M emplazados el enclave de Kalinigrado, fronterizo con Polonia y los países Bálticos. Los militares rusos no han hecho declaraciones al respecto.

El debate sobre seguridad europea es deprimente. El mundo está cambiando. Europa se está convirtiendo en una periferia estratégica. En Asia están creciendo serias contradicciones. El anuncio de Pekín de la creación de una zona de defensa aérea sobre el mar de China Oriental ha provocado un gran revuelo en la región y fuera de ella.

La península coreana se encuentra en constante tensión y alerta militar. Sobre todo porque Corea del Norte, que tiene misiles apuntando al Sur, está empezando a sufrir convulsiones: acaban de fusilar al influyente tío del líder, aumenta el nerviosismo y no se sabe cómo acabará todo esto. Por no hablar de Oriente Próximo, donde puede que comiencen a rediseñarse las fronteras: primero Siria e Irak y más tarde por todas partes…

Y en este contexto, Rusia y la OTAN continúan frunciéndose el ceño uno al otro e intercambiándose gestos simbólicos. Me atrevo incluso a sugerir que ni los más ingeniosos miembros del Pentágono o de la plaza Arbátskaya pueden imaginarse siquiera que en Europa vaya a estallar un conflicto armado entre las principales potencias. Y es precisamente por esta razón que se permiten actuar de este modo, porque no prevén ninguna consecuencia. Colocar el escudo antimisiles norteamericano en Europa y responder a esto instalando sistemas antimisiles a lo largo de la zona de responsabilidad de la Alianza… Si la confrontación fuera real pensarían cien veces en lo arriesgado de sus acciones.

A los estrategas militares y profesionales les es propio mirar al pasado: se preparan para guerras que ya conocen y ven a un enemigo al que ya están acostumbrados. Rusia lo hace honestamente y Estados Unidos camufla la nostalgia por la Guerra Fría con la mítica amenaza de los misiles iraníes. Esto es algo que recordó Vladímir Putin en su discurso sobre el estado de la nación.

No obstante, el escenario mundial del siglo XXI se encuentra en otro sitio: en el Océano Pacífico. El presidente ruso también hizo hincapié en esta cuestión. Es decir, los misiles Iskander supondrán una amenaza simbólica para el enemigo, pero donde habrá que ampliar las instalaciones militares es en el Extremo Oriente. Para que allí al menos nos recuerden. 

Fiódor Lukiánov es presidente del Consejo de política exterior y de defensa.

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.