El gasoducto ruso South Stream encuentra apoyos en Europa

Fuente: south-stream.info

Fuente: south-stream.info

La Comisión Europea declaró la semana pasada que el proyecto ruso no cumple con los requisitos del Tercer Paquete Energético y amenazó con bloquearlo. Varios países, como Bulgaria, Eslovenia y Hungría planean unirse para proteger el proyecto.

El 10 de diciembre, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, se reunió con la primera ministra de Eslovenia, Alenka Bratušek, para discutir el futuro del proyecto del gasoducto ruso South Stream.

Alenka Bratušek ha subrayado que en el momento de la firma del acuerdo intergubernamental entre Eslovenia y Rusia sobre el South Stream el documento cumplía la legislación de la UE. Ayer, el ministro de energía de Bulgaria, Dragomir Stoinev, repetía casi literalmente las palabras de Bratušek, declarando que “el gasoducto South Stream cumple todos los requisitos de la legislación búlgara, que a su vez cumple la legislación europea”.

El gasoducto South Stream irá por el fondo del Mar Negro hasta Bulgaria, después pasará por Serbia, Hungría, Eslovenia e Italia. El coste estimado de su construcción es de 16.500 millones de euros, de los cuales 10.000 millones se destinarán a la parte marítima. Su explotación comenzará en diciembre de 2015 (con un bombeo de 15.750 millones de metros cúbicos anuales) y alcanzará su máxima capacidad (63.000 metros cúbicos) en 2018.

La Comisión Europea, que hasta ahora ocupaba una postura neutral respecto al South Stream, la semana pasada declaró de manera inesperada que los acuerdos intergubernamentales del gasoducto firmados por seis miembros de la UE (Eslovenia, Bulgaria, Hungría, Austria, Croacia y Grecia), además de Serbia, no se ajustan al Tercer Paquete Energético, que entró en vigor en 2009. Este organismo regulador amenaza con bloquear el funcionamiento del gasoducto cuando este esté construido.

“Europa recibirá el gas, no tengan ninguna duda”, declaraba ayer Dmitri Medvédev. En opinión del primer ministro ruso, la posición legal de Rusia es sólida, ya que los acuerdos internacionales prevalecen sobre la legislación de la UE, que debe contemplarse como una legislación nacional.

Al mismo tiempo, Medvédev concedió la posibilidad de alcanzar un compromiso de carácter jurídico, ya que de lo contrario el proyecto quedará “en un vacío entre el derecho y la economía”. En opinión de la directora del departamento de la industria petrolera del Instituto de Investigaciones Energéticas de la Academia Rusa de Ciencias, Tatiana Mitrova, el destino de la batalla entre la Comisión Europea y el South Stream lo decidirán los abogados, ya que Bruselas no tiene otra vía de presión aparte de los tribunales.

“El apoyo financiero en el marco de programas europeos que se presta a países como Bulgaria es menor que el efecto que tendrá para la economía local la instalación del gasoducto y los pagos por el tránsito de este”, opina Mitrova.

En los círculos diplomáticos existe la opinión de que la postura de la UE respecto al gasoducto South Stream se debe en gran medida al hecho de que Lituania, un país con un largo historial de conflictos con Gazprom, preside actualmente la UE, - escribe el periódico ruso Kommersant citando a varios expertos en la materia.

El próximo mes de enero el puesto de presidente del Consejo de la UE pasará a Grecia, precisamente uno de los países que han firmado acuerdos para la construcción del gasoducto (aunque finalmente este no pasará por su territorio) y que también muestra un gran interés por atraer inversión rusa.

Además, varios puestos en la propia Comisión Europea podrían cambiar próximamente. “Da la sensación de que la oposición al South Stream depende en gran medida de la postura personal del comisario europeo de Energía, Günther Oettinger”, señala Mitrova. Los cinco años de duración de su cargo vencen en 2015, antes de la puesta en marcha del South Stream.

El futuro del proyecto South Stream se debatirá el 12 de diciembre en Bruselas en un encuentro de ministro de energía de la UE. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant. 

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.