La militarización del espacio, ¿una cuestión de tiempo?

El desarrollo tecnológico está aumentando el potencial de armas de alta precisión, que necesitan el apoyo de satélites. Fuente: NASA

El desarrollo tecnológico está aumentando el potencial de armas de alta precisión, que necesitan el apoyo de satélites. Fuente: NASA

Junto a la reforma general del sector espacial la administración rusa tiene intención de mejorar la calidad de las agrupaciones militares del espacio. Esta decisión surge de la concepción del perfeccionamiento de los misiles estratégicos nucleares y del aumento del potencial de las armas convencionales de alta precisión. Sin embargo el despliegue a gran escala en el espacio de aparatos militares exige un programa de defensa de calidad. ¿Llevará esto, a su vez, a una militarización del espacio exterior?

Como declaró Vladímir Putin en las conferencias que se desarrollaron a finales de noviembre sobre problemas de defensa: "En los últimos años han crecido notablemente las formaciones militares espaciales. El programa estatal de armamento ha completado ya este año cinco aparatos espaciales y se planea finalizar otros cinco para finales de este año. El año próximo deberíamos poner en órbita seis nuevos aparatos espaciales así como comenzar las pruebas del moderno transportador Angara". 

Y para marzo del año que viene se esperan los primeros lanzamientos de aparatos espaciales militares rusos, que se han visto retrasados los últimos años por cuestiones técnicas. Además, se comenzará la construcción de infraestructuras en tierra. Según las previsiones iniciales, para 2020 se prevé gastar en estos fines varios trillones de rublos.

¿Por qué la doctrina de defensa rusa se ha volcado hacia el espacio militar y la actual y sólida tecnología orbital definirá en gran medida la seguridad de los estados? La situación actual y la tendencia al surgimiento de nuevos conflictos militares demuestran que han envejecido los conceptos que conocíamos hasta ahora sobre cómo se desarrollan las acciones militares.

El objetivo de la guerra del futuro no será tomar el territorio del enemigo, sino asestar golpes precisos en sus puntos débiles. El uso masivo de tropas de tierra propio de la técnica de blindados, será cosa del pasado, se reduce el papel de la aviación estratégica. En el concepto de "armamento estratégico" el acento ha pasado de la clásica "triada nuclear" a los medios no nucleares basados en los sistemas de armamento de alta precisión con diferentes tipos de soporte.

Esto a su vez implica la presencia de un gran número de aparatos satelitales de apoyo: satélites espía, de aviso, de pronóstico y de establecimiento de objetivos, que necesitan a su vez ser defendidos y protegidos.

Según los cálculos del general y analista militar Vladímir Slipchenko es de esperar que en la próxima década la cantidad de armamento de alta precisión en los principales países del mundo será de 30.000-50.000 unidades y para 2020 de 70.000-90.000. Imagínense la cantidad de sistemas satelitales necesarios para su mantenimiento. Pero sin estos sistemas todos los misiles de crucero y "bombas inteligentes" capaces de dar en el blanco se convierten en hierro inútil.

De tal forma que cientos de aparatos espaciales "pasivos" inofensivos que no son en sí mismos sistemas de ataque son, una vez que se miran con más detenimiento, parte indispensable de la principal arma del siglo XXI: la de alta precisión. Pero los sistemas de misiles nucleares que llevan utilizándose desde hace mucho tiempo, hoy en día no son del todo efectivos sin los medios espaciales de apoyo, que funcionan gracias a los satélites de comunicación y los satélites de sistemas de prevención de misiles.

Uno de los principales diseñadores de los sistemas estratégicos de misiles rusos, el director del Instituto de Termotécnica de Moscú Yuri Solomónov, considera que "es impensable la creación de futuros complejos estratégicos sin adaptarse a las condiciones de despliegue a escala total de sistemas de protección antimisiles, incluidos los situados en el espacio".

De lo que se deducen por lo menos tres conclusiones. En primer lugar, que los estados con misiles nucleares tendrán que poseer un poderoso conjunto de satélites de información de apoyo.

Segundo, que se debe desplegar un sistema propio y activo de defensa antimisiles. Y por último, que todo esto debería funcionar como un único organismo, cuyo objetivo sería garantizar la defensa del país de medios de ataque estratégicos.

¿Se puede deducir de todo esto que la militarización del espacio por la necesidad de defender las constelaciones de satélites y las agrupaciones militares, es tan solo una cuestión de tiempo?  Si tenemos en cuenta el despliegue de las armas de ataque en el espacio cercano a la Tierra, capaces de derribar de forma autónoma objetivos en el espacio, en la atmósfera y en tierra, entonces sí. En ese caso el espacio se convertirá en una "torre de artillería" que estaría apuntando a todo el planeta.

Sin embargo, no hay ninguna necesidad de poner en órbita estaciones militares o armar, digamos, los satélites meteorológicos o de reconocimiento. La defensa de los satélites se podría resolver felizmente con medios basados en tierra, con el sistema creado en Rusia de defensa aérea y espacial.

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