Para qué enviar 150 toneladas a la Luna

El programa espacial ruso estudiará durante las próximas dos décadas importantes investigaciones del cosmos lejano y expediciones tripuladas a otros planetas. Pero este tipo de ambiciosos proyectos son imposibles de realizar sin el diseño y construcción de medios superpesados de transporte. Por eso no es de sorprender que la nueva dirección de Roscosmos le dedique tanta atención a la creación de un transportador, capaz de transportar a la órbita terrestre cientos de toneladas de cargamento.

Como declaró hace poco el nuevo director de Roskosmos, Oleg Ostapenko, los trabajos de investigación de un transportador superpesado implican una amplia cooperación con la Academia de Ciencias de Rusia. "A día de hoy estamos planificando estudiar esta cuestión con la comunidad científica del sector, para después llevar el problema a una investigación conjunta con la Academia de Ciencias y en base a los desarrollos que surjan, elegir la mejor opción para resolver el problema", declaró Ostapenko.

Ya están llevando a cabo trabajos sobre la cuestión de un transportador superpesado en la corporación espacial rusa Energuia así como en los centros espaciales Progress y Energomash. 

En opinión del director general de la empresa 'Energuia', Vitali Lopot, es imposible desarrollar el futuro transportador pesado sin la experiencia de la construcción del famoso sistema de transporte espacial 'Energuia', creado en la Unión Soviética a mediados de los años 80. El único vuelo de este cohete tuvo lugar en noviembre de 1988 cuando se puso en órbita el primer, y hasta el momento último, transbordador ruso, Burán. 

Hoy en día el acelerador de combustible sólido de este cohete, el bloque A, se utiliza satisfactoriamente en el cohete ruso-ucraniano Zenit-3SL que funciona en el sistema de lanzamientos comerciales 'Morskoi start'.

El compañero de Korolev, el ingeniero Vladímir Chelomei, defendió en los años 60 la idea de un cohete superpesado el UR-700 con una carga útil de hasta 150 toneladas (tras posteriores modificaciones de hasta 250) que podía ser construida sobre la base del transportador UR-500 (conocido en sus últimas modificaciones como Protón). Sin embargo este proyecto no llegó a realizarse.

Pero, ¿para qué fabricar un transportador superpesado? La respuesta más concisa a esta pregunta quizás la diera, a finales de 2010, el entonces vicedirector de Roscosmos, Víctor Remishevski. "El principal objetivo es poner en órbita grandes cargas, por ejemplo para la creación de un módulo de vuelos interplanetarios o una estación orbital. Por desgracia no hay otra manera de hacerlo. En mi opinión es más sencillo sacar de la atmósfera una gran carga de una sola vez que muchos pequeños segmentos paulatinamente, para ensamblarlos en órbita", explicó Remishevski.

El programa espacial ruso prevé la puesta en la órbita cercana a la Tierra de una estación pilotada propia después de que se jubile la EEI y las múltiples investigaciones lunares, que por cierto todavía no han estudiado sus regiones polares, con la creación de una base habitable permanente.

Para los nuevos despegues, más aún si hablamos de bases lunares, se necesita transportar a la órbita cercana a la Tierra un peso de entre 150 y 170 toneladas, incluidos contenedores con combustible, un lanzador y una nave con un módulo de aterrizaje. Precisamente sobre este plan trabajó el programa lunar estadounidense Apolo.

Pero hoy en día no tiene sentido repetir esta experiencia de lanzamientos a la Luna, porque esta planificación tan solo permite alunizar sobre la región ecuatorial. De realizarse un aterrizaje directo sería accesible el 88 % de la superficie lunar. Y actualmente las zonas polares del satélite natural de la Tierra donde, según los datos de las últimas investigaciones, puede que haya hielo, son de especial interés.

El legendario ingeniero soviético Serguéi Korolev a mediados de los años 60 desarrolló un proyecto de vuelo a la Luna utilizando su cohete R-7, que pondría en órbita tres módulos de ocho toneladas 7K-9K-11K que se ensamblarían entre ellos. 

Es interesante que pasados los años la estructura de 120 toneladas, que finalmente se construyó en órbita, tuviera exactamente la misma masa que los Apolo. Nos referimos a la estación orbital soviética Mir. La estación fue creada con una profunda modificación de los componentes del complejo orbital militar Almaz. Sus versiones tripuladas, conocidas como Saliut-2, Saliut-3 y Saliut-5 fueron la base del bloque principal, pero los módulos que se le ensamblaron tenían tecnológicamente mucho en común con la nave de aprovisionamiento a la que se conoció como Kosmos con diferentes números. Todos los bloques, excepto el nudo de unión, fueron transportados por cohetes Protón que eran capaces de poner en órbita hasta 23 toneladas de carga. 

De tal forma que, a pesar de que en los años 70 la URSS perdió la carrera lunar, Rusia tiene proyectos para poner en órbita estructuras para expediciones lunares.

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