Rusia renueva su programa lunar

Pretende construir una estación habitable. El objetivo es poder explotar el satélite para satisfacer las demandas energéticas de la Tierra. Fuente: NASA

Pretende construir una estación habitable. El objetivo es poder explotar el satélite para satisfacer las demandas energéticas de la Tierra. Fuente: NASA

Después del fracaso de la sonda marciana Fobos-Grunt que se lanzó en noviembre de 2011, parece que el Planeta Rojo ha dejado de ser considerado el objetivo clave de las investigaciones interplanetarias rusas. Ahora la Luna vuelve a estar a la orden del día, y se habla incluso de construir una base habitable en el astro nocturno con fines científico-técnicos. Pero ¿qué tipo de fines?

A mediados de octubre, durante la celebración del Día de la Ciencia Espacial en Moscú, el director del Instituto de Investigaciones Espaciales, el académico Lev Zelioni, hizo unas polémicas declaraciones anunciado que Roscosmos, la Agencia Espacial Rusa, está trabajando en la creación de una base habitable en la Luna. “El próximo cometido en el horizonte de planificación es crear una especie de puesto avanzado pilotado en la Luna. Este grupo de trabajo se ha creado recientemente por indicación del director de Roscosmos”, dijo Zelioni. Tal como explicó el académico, la tarea del grupo de trabajo consistirá en agrupar las propuestas de las principales empresas e institutos espaciales en el ámbito de la exploración lunar

Curiosamente el propio Lev Zelioni pasa por ser un crítico tenaz de la primacía de los programas pilotados, abogando por los complejos automatizados. En otras palabras, las recientes declaraciones del académico se pueden considerar como un movimiento de la cosmonáutica rusa que determinará las investigaciones interplanetarias. 

Infografía: 4 tipos de naves espaciales

Pero la pregunta principal de las aspiraciones lunares sigue estando abierta. ¿Para qué planificar y realizar labores espectacularmente costosas para crear una “urbanización” habitable en la Luna? Después de todo, es evidente que en nuestros días un país no puede “tirar” a solas de un plan espacial a gran escala. Entretanto, los estadounidenses se plantearon cancelar un programa tan aparentemente prometedor como el Proyecto Constelación, que contemplaba investigaciones complejas de la Luna, mientras que Europa, la India y China –países con un sólido potencial espacial– por ahora no se han planteado formalmente colonizar el satélite natural de la Tierra.

Sin embargo, los portavoces espaciales rusos sostienen que tal empresa es viable. “Para dar un paso adelante y construir una estación planetaria, la Luna es el objetivo más interesante. Porque, si se encuentra agua, tenemos todo lo necesario para abastecer la estación de víveres, combustible para la nave y materiales de construcción”, dice el director general de planificación estratégica y programas específicos de Roscosmos, Yuri Makárov.

Pero, de nuevo, ¿para qué se necesita una estación habitable en la superficie lunar? A día de hoy el único motivo justificado se llama explotación y extracción lunar, con el ulterior suministro a la Tierra de uno de los isótopos del helio –el helio-3–, una sustancia extremadamente eficaz para el combustible nuclear.

El helio-3 es un isótopo necesario para garantizar la reacción termonuclear controlada, considerada por la comunidad científica internacional como la panacea para el hambre energética que se avecina en la Tierra.

“Según el pronóstico de los científicos, las reservas de petróleo, gas y uranio en la Tierra alcanzarán para unos 100 años más, por eso hay que empezar ahora a buscar fuentes de energía alternativas”, considera un miembro del Consejo del Espacio adscrito a la Academia de las Ciencias de Rusia, el académico Eric Galímov. Con eso, los costos del suministro interplanetario serían significativamente menores que el precio de la energía eléctrica que se genera actualmente en las centrales nucleares. El académico considera que el suministro de helio-3 desde la Luna “puede ser una realidad dentro de 30 años, pero para ello las labores deben empezar ahora mismo”.

Se cree que las enormes reservas de helio en la Luna permitirán culminar la revolución energética y resolver de una vez por todas el problema del combustible a escala mundial. En teoría, así debería ser. Pero tras analizar los pedazos de suelo que las sondas soviéticas “Luná” y las naves estadounidenses “Apollo” trajeron a la Tierra, se ha demostrado que este contiene abundante helio según los estándares terrestres, 0,01gr por tonelada. Pero en la Luna no hay ningún lago de helio, el isótopo está distribuido de forma bastante uniforme por toda la capa superficial.

En el supuesto de que la síntesis termonuclear ya se hubiera realizado, el consumo anual de helio en el planeta sería de cerca de 100 toneladas. No es mucho, solo harían falta algunos viajes con naves como el “Space Shuttle”. Pero para ello habría que procesar miles de millones de toneladas de suelo lunar. Además, para alcanzar la reacción termonuclear controlada, según afirman los científicos que trabajan en el programa internacional ITER, aún hacen falta decenas de años y miles de millones de dólares.

Mientras tanto, China tiene previsto enviar a la Luna una sonda de alunizaje antes de finales de año. En 2012, estudiando las imágenes obtenidas por la sonda lunar india “Chandrayaan”, investigadores estadounidenses hallaron agua en las rocas magmáticas de la parte visible de la Luna. La sonda automática japonesa “Kaguya”, lanzada a finales de 2007, captó por primera vez imágenes de alta calidad de un eclipse solar visto desde la Luna.

Esperemos que el programa “Luná-Glob”, que ha quedado aplazado y que prevé, entre otras cosas, aterrizar en la superficie lunar y tomar muestras de suelo, no se sacrifique por unos espectaculares planes de “cultivo” de la Luna que por ahora quedan lejos de ser una realidad.