El precio del Ártico

Fuente: Alamy / Legion Media

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Muchos son los aspirantes a asimilar los recursos del Ártico. Sin embargo, de momento solo Rusia se ha decidido a destinar a la región una inversión de proporciones considerables. Los expertos se preguntan si el país eslavo será capaz de vender el petróleo a un precio de coste que parta de los 200 dólares el barril.

Según las estimaciones del Servicio Geológico de los EE UU (USGS), bajo la superficie abierta del océano Ártico se concentran 90.000 millones de barriles de petróleo, 1.669 billones de metros cúbicos de gas y 44.000 millones de barriles de gas condensado. Esto supone el 13 % de las reservas mundiales de petróleo no exploradas y el 30 % de las de gas. 

La comunidad internacional decidió dedicarse definitivamente a la cuestión del Ártico en 1996, tras la creación El Consejo Ártico se creó en 1996 y en el que participaban los países con intereses territoriales en la zona. Ocho estados iniciaron las negociaciones: Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, EE UU y Rusia, con la participación del parlamento europeo. Sin embargo, la organización no pudo mantener su reducida composición inicial —formada a partir de un principio geográfico— debido a las rutas comerciales internacionales la atraviesan. Se admitió la presencia de nuevos países: China, la India, Italia, Japón, Corea del Sur y Singapur.

De acuerdo con los informes de la Sociedad Geográfica Rusa, esta ‘reserva dorada’ se encuentra en Rusia. “En las regiones que ya posee y en las que aspira a poseer hay más de 250 millones de barriles de petróleo y su equivalente en gas, lo que conforma un 60,1 % de todas las reservas del Ártico”, indica un estudio de la organización. De momento, será difícil realizar una estimación del precio de mercado de estos recursos hasta que no se confirme su presencia y estos no se conviertan en ‘reservas’. 

El oro negro

Sin embargo, la explotación de los yacimientos de petróleo en las condiciones del Ártico resulta en sí misma tan costosa, que los expertos consultados dudan de la viabilidad de la extracción del petróleo en esta región. Según estudios realizados por la Agencia Internacional de la Energía en 2006, la explotación de petróleo y gas en el Ártico estaría económicamente justificada si la extracción de un barril costara menos de 60 dólares. 

Las cifras

El petróleo extraído del Ártico costará entre 200 a 300 dólares por barril.

Construir una plataforma petrolífera en el Ártico cuesta entre 5.000 y 6.000 millones de dólares.

En el Ártico se espera encontrar unas reservas nunca vistas a nivel mundial: el 13 % del petróleo y el 30 % del gas

En la práctica, los costes son entre tres y cinco veces superiores. “El coste de la extracción del petróleo ártico equivale a 200-300 dólares por barril”, comenta el director del programa de política ecológica de la sección energética de la asociación WWF,  Alexéi Knízhnikov. Esto se debe a que las condiciones de explotación en el Ártico requieren tecnologías específicas y gastos adicionales.

“Extraer petróleo y gas en mar abierto —a una profundidad de 200-300 metros y a una distancia de entre 650 y 750 km de la costa— acarrea una montaña de dificultades; el trabajo de los equipos se complica en exceso y tampoco se puede abrir un oleoducto en el fondo”, aclara el socio y analítico de la agencia RusEnergy, Mijaíl Krutijin. La construcción de una plataforma petrolífera, en opinión de Knízhnikov, costaría entre 5.000 y 6.000 millones de dólares. 

Sin competencia

No es de extrañar que las empresas extranjeras no se apresuren a participar en la aventura petrolífera del Ártico. “En este momento, Rusia simplemente no tiene competencia en el Ártico”, subraya Mijaíl Krutijin. La empresa Shell ya ha detenido sus trabajos de perforación: el Ministerio de Asuntos Internos de los EE UU ha instado a la empresa a aplazar sus planes para este año al encontrar fallas en el sistema de cierre y control de emisiones a la atmósfera.

Tras cinco años de trabajo en el yacimiento Sajalín-4, BP y Rosneft han descubierto que los recursos contenidos en este son bastante inferiores a lo esperado y han renunciado al proyecto. En 2011 la compañía Cairn Energy tuvo su oportunidad: invirtió 1.000 millones de dólares en un proyecto de prospección junto a las costas de Groenlandia, pero no encontró reservas de petróleo. Quienes, con todo, deciden dirigirse al Ártico lo hacen en compañía de las corporaciones rusas. Así, por ejemplo, la china CNPC planea participar en el proyecto Yamal GNL, de la productora rusa de gas Novatek; y la empresa francesa Total entrará en el consorcio ruso Novotek. 

Economía política

En este momento, Rusia es el único país con pretensiones serias de conquistar el Ártico, y cuanto antes lo haga mejor. En 2012, el gobierno de la Federación de Rusia examinó un programa de asimilación de la plataforma continental hasta el año 2030. En febrero de 2013, el presidente Vladímir Putin aprobó la “Estrategia para desarrollar la zona rusa del Ártico y garantizar la seguridad nacional en la zona hasta el año 2020”.

El primer ministro, Dmitri Medvédev, cree que Rusia extraerá durante 17 años hasta 66,2 millones de toneladas de petróleo y 230.000 millones de metros cúbicos de gas. Recordamos que en 2011, las empresas rusas ya extrajeron 11 millones de toneladas de petróleo y 57.000 millones de metros cúbicos en el Ártico.

Para demostrar la seriedad de sus intenciones en la zona, la Federación de Rusia ha intensificado la presencia militar en la región: se han creado brigadas de infantería motorizada en el Ártico, a donde también se han destinado unidades de defensa antiaérea y se han instalado aeródromos para los bombarderos.

Quizás para que Occidente se percatara de estas medidas, el crucero Piotr Veliki efectuó una demostración en agosto de 2013, siendo el primer buque militar en recorrer la Ruta marítima del norte en solitario y sin la ayuda de rompehielos. Sin embargo, en Occidente —donde sí se advirtió la maniobra— no se tomaron medidas en respuesta.

En opinión de los expertos, aunque los noruegos y los norteamericanos están impacientes por echar mano a este pozo de hidrocarburos, han dejado que Rusia dé el primer paso: serán ellos quienes, en su propio territorio y a su cargo, descubran el precio real del petróleo y el gas del Ártico.