Revolución del petróleo de esquisto vs. exportadores rusos

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

Cada vez más analistas y expertos se preguntan cuánto tiempo seguirá Rusia siendo uno de los líderes mundiales en la exportación de hidrocarburos. Las últimas tendencias del desarrollo de la industria del petróleo y el gas muestran que existen competidores donde menos se esperaba. Los mayores importadores se declaran preparados para reducir, aunque sea parcialmente, la importación de gas y petróleo.

La llamada “revolución del esquisto” podría suponer una amenaza para el mercado ruso. Hace unos 15 años, Estados Unidos comenzó a invertir en el desarrollo de tecnologías de extracción de hidrocarburos de esquisto y actualmente ha logrado reducir parcialmente la importación y bajar los precios en el mercado interno. 

El gran desarrollo de esta tecnología se debe a una década, que comenzó en 2004, marcada por los altos precios del petróleo. EE UU, el mayor consumidor de hidrocarburos del mundo, se ha visto obligado a buscar métodos alternativos para obtener recursos, y es que, debido a que los precios superan los 100 dólares el barril, se ha vuelto rentable invertir en la “extracción nacional”, a pesar de sus costes extremadamente elevados.

Los analistas de Goldman Sachs aseguran que hacia el año 2017 el país norteamericano será el mayor extractor de petróleo del mundo. Su extracción podría ampliarse de los 8,3 a los 10,9 millones de barriles de petróleo al día y superará a la extracción en Rusia y en Arabia Saudí.

Por poner un ejemplo, el coste de la extracción del petróleo de esquisto asciende a unos 70-90 dólares por barril, un coste significativamente mayor que el de la extracción del petróleo regular, aunque sigue valiendo la pena en un momento en el que los precios en los mercados de todo el mundo superan los 100 dólares por barril. 

No obstante, las compañías rusas no veían ningún sentido a la inversión en proyectos tan poco rentables, ya que existe una gran cantidad de yacimientos con un coste de extracción de hasta 20 dólares por barril. Como resultado de su inversión en nuevas tecnologías, Estados Unidos se encuentra a un paso de la independencia energética. 

Los analistas del banco Goldman Sachs aseguran que hacia el año 2017 el país norteamericano será el mayor extractor de petróleo del mundo. 

¿Qué significa esto para Rusia? Cualquier incremento de la extracción conlleva la reducción de los precios de los recursos energéticos en los mercados mundiales. Esto implica una drástica reducción de los ingresos en el presupuesto estatal. En cuanto a la industria del petróleo, si no invierte en la modernización y el desarrollo de la producción y la infraestructura no puede competir con nadie. Y habrá que apoyar la competitividad en este sector para no perder los mercados que ya tiene conquistados. 

La exportación a Europa 

En este sentido, Europa Occidental es el “consumidor preferido” de Rusia. Ya existe la infraestructura para el transporte y el suministro de petróleo en tanques a través del mar Negro, lo que resulta bastante cómodo. Una gran parte de la producción está concentrada en Alemania, Italia y Francia, algo que garantiza un consumo estable. Aunque hay un pequeño problema: en Europa Occidental cada vez se exige el cumplimiento de más requisitos de protección del medio ambiente. La introducción del estándar ecológico EURO 5, cuyo objetivo es reducir las emisiones nocivas a la atmósfera, obliga a las compañías rusas a invertir dinero en la modernización de la producción. Mientras los precios del petróleo superen los 100 dólares por barril se podrá invertir en estos avances tecnológicos y en la creación de sistemas de canalización. Pero la situación cambia si los precios caen debido al incremento de la extracción mundial. 

Los petroleros rusos parten del hecho de que, si bien EE UU está cerca de alcanzar la independencia respecto al suministro de petróleo desde el extranjero, Europa Occidental todavía seguirá necesitando el petróleo ruso durante mucho tiempo. Las posibilidades de la extracción de petróleo de esquisto están limitadas por la falta de territorio y los riesgos ecológicos. 

La prueba de los objetivos de las petroleras rusas respecto a Europa es la construcción del oleoducto “Sur”, un proyecto de Rosneft dirigido a la creación de un sistema de transporte para la exportación de productos petrolíferos desde la costa del mar Negro. Según información de la compañía Rosneft, el proyecto contempla también la construcción de un gasoducto “Syzran – Sarátov – Volgogrado – Novorossiisk”. Este tendrá una capacidad de 8,7 millones de toneladas al año. 

Los países de Europa Oriental también mantendrán su “fidelidad” al petróleo ruso. Por razones históricas, toda la infraestructura de transporte de petróleo y productos petrolíferos a estos países siempre ha estado basada en el suministro desde la antigua URSS. Actualmente, en plena crisis, no tiene sentido cambiar nada. 

La gran demanda china 

En cuanto a los países del Extremo Oriente, China y Japón poseen unas economías en rápido desarrollo y exigen cada vez mayor cantidad de recursos energéticos. China ocupa el segundo lugar del mundo en consumo de hidrocarburos. Estos países también están intentando reducir su dependencia de la importación de recursos energéticos desde países extranjeros, como Rusia. También están comenzando a explotar yacimientos de petróleo de esquisto locales. La japonesa JAPEX planea comenzar en 2014 las pruebas de extracción de petróleo esquisto al norte de Japón, cerca de la ciudad de Oga, en la prefectura de Akita. China, que en este momento ocupa el tercer puesto del mundo en reservas de yacimientos de esquisto bituminoso, no piensa quedarse atrás. Aunque estos proyectos están previstos a largo plazo. 

De modo que Rusia cuenta con unos diez años para hacer todo lo posible para evitar ser expulsada del mercado. Existe la posibilidad de incrementar el suministro de petróleo a China, aunque por ahora apenas se comienza a asimilar la extracción de petróleo de esquisto. Un paso importante en este sentido fue la firma, en el marco del Foro Internacional Económico de San Petersburgo, de un acuerdo de 25 años de duración para el suministro de petróleo a China entre Rosneft y la Corporación Nacional Petrolera de China. La compañía rusa enviará diariamente a China 300.000 barriles de petróleo a partir de 2015. El “oro negro” será transportado por el oleoducto Siberia Oriental – Océano Pacífico.

La financiación de este oleoducto corre por cuenta del Banco de Desarrollo de China. 

En definitiva, el desarrollo de las tecnologías de extracción de esquisto en todo el mundo no augura nada bueno a Rusia, ya que la perspectiva a largo plazo de los exportadores rusos será únicamente el mercado de Europa Occidental y Oriental. Esto no significa, sin embargo, que Rusia se verá privada de todos sus ingresos. Las compañías rusas seguirán obteniéndolos gracias a la exportación de hidrocarburos, aunque la época de la bonanza en el sector petrolero se parece tener los días contados. 

Natalia Lébedeva es doctora en ciencias económicas y directora general de la compañía consultora Miravil Group.