El futuro de las altas tecnologías en Rusia

El Centro de Innovación de Skólkovo. Fuente: Ria Novosti

El Centro de Innovación de Skólkovo. Fuente: Ria Novosti

Comerciantes, funcionarios y economistas hablaron del potencial del país para convertirse en uno de los líderes mundiales de producción de alta tecnología, en el Tecnópolis de Moscú, antigua fábrica de coches reconvertida en centro de producción de alta tecnología. El hecho de que Rusia exporte el 0, 26 % del total de exportaciones globales de alta tecnología no sirvió como elemento disuasorio en la Noche de Debate semanal.

Los optimistas indicaron que, en muchos sentidos, Rusia ya se puede considerar una potencia de la alta tecnología. Sobre todo teniendo en cuenta que si su población asciende a un 0,02 % de la población mundial, en la actualidad la producción de alta tecnología es 14 mayor que este porcentaje de habitantes.

“Moscú ha escalado del puesto 192º al 74º en el ranking de ciudades más innovadoras del mundo, mientras que el tamaño del mercado de capital de riesgo de Rusia se ha duplicado en los dos últimos años, hasta llegar a ser el cuarto más grande de Europa, según Dow Jones”, comentó Alexéi Komissarov, jefe del Departamento moscovita de Política Industrial y Empresarial.

“Ganamos licitaciones para plantas nucleares, como Temelin en la República Checa, tras competir contra líderes mundiales y a veces hasta 3.000 competidores”, afirmó Serguéi Arjipov, oficial jefe de innovación del conglomerado industrial OMZ y presidente del Harvard Club de Rusia.

“Mire cuánta controversia ha causado la reciente ley de reforma científica”, reprendió Leonid Melamed, director ejecutivo de Komposit. “Ello demuestra que se tiene en alta estima. La educación superior es prestigiosa y también prácticamente universal”. Aun así, el porcentaje de publicaciones de Rusia en revistas científicas de prestigio internacional ha ido descendiendo gradualmente desde un 3,2 % hasta un 2 % desde el año 2000, ostentando ahora el 15º lugar.

Mientras tanto, “el sistema educativo soviético se ha echado a perder. Apenas quedan pequeños negocios de los que hablar y tampoco existe una tradición de pequeños negocios vinculados a las universidades como en los Estados Unidos”, se lamentó Dmitri Grishankov, director ejecutivo de la agencia de calificación Expert RA. “Nuestros graduados universitarios están muy demandados en todo el mundo, pero se están yendo a Occidente”.

Arjipov respondió rápidamente: “Como presidente del Harvard Club, puedo decir que hace 20 años el número de graduados de Harvard en Rusia se podían contar con los dedos de una mano. Sin embargo, ahora somos más de 200. La tendencia es clara”.

“Hay muchas compañías rusas dedicadas a la alta tecnología”, afirmó Komissarov. “Me refiero a Yandex o ABBYY. De hecho, Serguéi Belousov, fundador de Parallels, pasa la mayoría del tiempo en Rusia porque encuentra más oportunidades aquí que en California”.

Yandex, el cuarto motor de búsqueda más grande del mundo, tiene su sede en Moscú y hace dos años tuvo una exitosa Oferta Pública Inicial en la bolsa de Nueva York. Desde entonces trata de hacerle la competencia a Google fuera de las fronteras rusas, en países como Turquía. ABBYY  ha crecido hasta convertirse en una compañía internacional de software especializada en el reconocimiento de caracteres y software de idiomas, mientras que Parallels se ocupa de la automatización informática con casi mil empleados en todo el mundo.

“Boeing es el mayor centro de ingeniería en Europa central, y en Moscú tiene 1200 empleados”, destacó Komissarov. “El Senado de los Estados Unidos incluso tuvo audiencias sobre la creciente dependencia de cerebros rusos de la compañía”.

Alexánder Grachev, director general del grupo SPT, que ofrece servicios de software, enfatizó este balance: “El 83 % de nuestras exportaciones consiste en materia prima o productos con poco valor añadido. Por el contrario, existe poca agricultura y algunos sectores de alta tecnología siguen funcionando desde la etapa soviética”.

Al final la audiencia se puso del lado de los pesimistas. Una votación por SMS mostraba que el 74 % de los televidentes opinaba que, en el futuro próximo, Rusia no se convertirá en un líder en exportaciones de alta tecnología. “Está bien que Rusia tenga estos pesimistas”, bromeaba el moderador del panel, Alexéi Ivánov, director del Departamento de Política Legal y Desarrollo Social de la fundación Skólkovo. Precisamente a esta fundación se le ha encomendado la tarea de disminuir la dependencia sobre las materias primas y convertir a Rusia en un líder mundial en tecnología.

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