Gazprom y Rosneft pugnan por el gas ruso

Los dos gigantes energéticos del país tratan de hacerse con el futuro del gas en Sajalín. La batalla tiene tintes políticos. Fuente: Ria Novosti

Los dos gigantes energéticos del país tratan de hacerse con el futuro del gas en Sajalín. La batalla tiene tintes políticos. Fuente: Ria Novosti

El principal exportador de gas ruso, Gazprom, propone a Rosneft (la mayor compañía petrolera de Rusia) que detenga la construcción de una fábrica de licuado de gas natural en Sajalín. Gazprom aconseja a Rosneft, en lugar de ello, que envíe el gas previsto para este proyecto a la fábrica de gas natural licuado que Gazprom posee en la región.

Los expertos consideran que el director de Rosneft, Ígor Sechin, pretende demostrar al presidente, Vladímir Putin, la gran efectividad de la compañía petrolera en comparación con Gazprom. “El comportamiento de Sechin es exageradamente agresivo”, opinan los especialistas.

Gazprom considera innecesario el proyecto de construcción de una fábrica de gas natural licuado (GNL) que Rosneft lleva a cabo en la isla de Sajalín, en el extremo oriental de Rusia, al norte de Japón.

Según declaraba el miércoles el director de coordinación de proyectos orientales de Gazprom, Víctor Timoshilov, los volúmenes de gas existentes en los yacimientos de Sajalín son insuficientes para poner en marcha una nueva empresa.                         

Según Timoshilov, si la nueva infraestructura forma parte de los gastos del proyecto (se refiere a la explotación 'Sajalín 1' en la plataforma del mismo nombre; en la que los operadores son ExxonMobil, que posee el 30 %, Rosneft y la compañía India ONGC con un 20% cada una y el consorcio japonés SODECO, dueño de otro 30%), el Estado se verá obligado a compensar estos gastos, lo cual, en opinión de Gazprom, no tiene sentido.

Timoshilov opina que sería más sensato enviar unos 8.000-10.000 millones de metros cúbicos de gas de 'Sajalín 1' a la fábrica de GNL que opera en 'Sajalín 2', perteneciente a Gazprom en un 50 % más una acción, un 27,5% a Royal Dutch Shell y un 12,5 % y un 10 % a las compañías japonesas Mitsui y Mitsubishi, respectivamente.

“Gazprom siempre se preocupa del gas ajeno, - comenta al respecto el experto de la Unión de Productores de Gas y Petróleo de Rusia, Rustam Tankayev. – La estrategia de esta compañía consiste en aumentar a toda costa sus reservas de gas”.

“Agradecemos a nuestros socios y competidores que constantemente atraigan el mercado hacia los proyectos de gran envergadura que realiza Rosneft, - comenta irónicamente un representante de la compañía petrolera en respuesta a las declaraciones de Timoshilov. – Esto demuestra que nuestra compañía avanza en la dirección correcta y realiza proyectos que pueden alterar el mercado sin beneficiar precisamente a nuestros competidores, provocando en estos inevitablemente cierta ansiedad”. 

Rosneft planea construir una fábrica de GNL con ExxonMobil

Según declaró anteriormente el director de la compañía estatal, Ígor Sechin, en su primera fase de la fábrica producirá 5 millones de toneladas de GNL al año.

La inversión en el proyecto se calcula en 15.000 millones de dólares. Según Sechin, la fábrica comenzará a suministrar gas a partir de 2018.

“Tenemos una base de recursos, - comenta Sechin. – Rosneft cuenta con 600.000 millones de metros cúbicos de gas, además estamos llevando a cabo negociaciones con Exxon: ellos podrían aportar 500.000 millones de metros cúbicos”.

En la etapa inicial, las materias primas para la fábrica procederán del proyecto 'Sajalín 1'.

En el futuro, para el suministro de materias primas a la fábrica se recurrirá a otros proyectos con participación de Rosneft: “Sajalín-3” y “Sajalín-5”.

Los mercados objetivos de Rosneft deberían ser los países de la región Asia-Pacífico, en primer lugar Japón y China.

Konstantín Simónov, director del Fondo Nacional de Seguridad Energética, comenta que en Rusia las ideas económicamente inviables a menudo perjudican a los intereses de las empresas estatales competidoras.

“No se trata de que Rosneft pueda verse escaso de recursos, aunque realmente existen dudas sobre hasta qué punto podrán apoyar los socios la extracción del volumen gas necesario en Sajalín para abastecer a la fábrica, - aclara el director del FNSE. – La propia lógica económica demuestra que ampliar las instalaciones de la ya existente fábrica de Gazprom sería mucho más fácil que construir una nueva empresa desde cero”.

Además, Simónov señala que la fábrica de Gazprom sale al puerto de Korsákov, el único puerto de Sajalín que no se congela durante el invierno, lo cual facilita el suministro de GNL. Rosneft no tendrá esta posibilidad.

“Cabe señalar también que Shell, socio de Gazprom, es líder mundial en el sector del gas natural licuado y cuenta con las más modernas tecnologías, - comenta el experto. – Pero por ahora desconocemos de qué tecnologías dispondrá Rosneft”.

Según el director del FNSE, para Rosneft la cuestión de la fábrica de GNL no es tanto económica como política.

“Ígor Sechin quiere demostrar a Vladímir Putin que su compañía es mucho más eficaz que Gazprom, y que gestiona sus proyectos más rápidamente, - explica Simónov. – Sechin está actuando de forma exageradamente agresiva, y esto molestará a sus oponentes”.  

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru