Se echa el cierre a la fábrica de celulosa del Baikal

Fuente: Nikolái Rutin / Ria Novosti

Fuente: Nikolái Rutin / Ria Novosti

La Fábrica de Celulosa y Papel del Baikal cerrará el 25 de diciembre, las autoridades se han comprometido a crear nuevos puestos de trabajo de forma urgente.

La Fábrica de Celulosa y Papel del Baikal (BTsBK, por sus siglas en ruso), que la semana pasada detuvo la producción de celulosa, cerrará oficialmente el 25 de diciembre, informa Interfax.

Habrá una reducción de plantilla de cerca de 520 trabajadores que serán despedidos el 25 de diciembre, y a partir de esa fecha la fábrica dejará de funcionar oficialmente como productora de celulosa, según ha explicado a la agencia el administrador concursal de la empresa, Alexánder Ivanov.

Las partes han acordado el despido de unos 260 trabajadores en los próximos días. Solo 700 personas conservarán su puesto de trabajo en la Central Termoeléctrica que suministra la calefacción a la ciudad de Baikalsk.

Esta semana el Ministerio de Trabajo y Ocupación de la provincia de Irkutsk ha anunciado que actualmente en el distrito Sliudiansk de la región, donde está emplazada la fábrica de celulosa y papel, que empleaba a una parte muy significativa de la población, hay más de 110 vacantes. Las autoridades de la región estiman que en unos pocos meses se podrán crear en la zona unos 600 puestos de trabajo, informa ITAR-TASS.

Se parte del supuesto de que se podrán generar los nuevos puestos de trabajo en el mercado fomentando en la zona un área económica especial centrada en el turismo de descanso, Las puertas del Baikal, instaurando nuevas líneas de producción de embotellado de agua del Baikal y creando el parque industrial Baikalski. El 49% de las acciones de la fábrica pertenecen al Estado y su gestión corre a cargo de la Agencia Federal de Administración del Patrimonio de Rusia; el 51% restante pertenece a las estructuras del empresario Nikolái Makarov. Desde diciembre de 2012 la empresa inició un procedimiento de administración concursal y Vneshekonombank se convirtió en el acreedor pignoraticio por unas obligaciones valoradas en cerca de 1.352 millones de rublos (31 millones de euros). 

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Recordamos que la BTsBK se puso en funcionamiento en 1966 rodeada por el escándalo, al mismo tiempo que científicos y ecologistas iniciaban un movimiento en defensa del Baikal, un lago único en su género.

En febrero de 2013 se comunicó oficialmente la decisión de cesar gradualmente la producción de celulosa en el Baikal, aunque en aquel momento se dijo que el proceso se prolongaría varios años. El gobernador de la provincia de Irkutsk, Serguéi Yeróschenko, anunciaba a principios de año que la clausura de la BTsBK podría durar cerca de un año, mientras que la eliminación de los residuos demoraría hasta 4 años. 

Una fábrica polémica a nivel ambiental 

La planta de celulosa del Baikal ha sido fuente de controversias desde hace mucho tiempo. El viceprimer ministro Arkady Dvorkovich declaró en febrero de 2013 que el Gobierno ruso decidió finalmente cerrarlo y transferir su producción en forma gradual a otras empresas –objetivo que, según dijo, podía cumplirse en unos años–.

La planta de celulosa a orillas del lago Baikal, inaugurada en 1966, ha sido el blanco de ambientalistas desde hace tiempo, ya que denuncian que está provocando indecibles daños al lago de agua dulce más grande y profundo del mundo. El Baikal fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y cuenta con un 20% de la superficie de agua dulce no congelada del planeta. 

La planta, principal fuente de empleo de la lindante ciudad de Baikalsk, fue cerrada en 2008 por motivos medioambientales. En 2010, el entonces primer ministro Vladimir Putin autorizó a que la planta, bajo el control del empresario Nikolai Makarov, retomase sus operaciones, a pesar de que aún era causante de contaminación. 

En el pasado mes de mayo, empleados de la planta le escribieron al presidente Putin para pedirle que protegiese a la papelera de los acreedores; sin embargo, en diciembre de 2012 se inició el juicio de quiebra de la planta tras una disposición judicial. 

El banco nacional de desarrollo Vnesheconombank (VEB), estatal, principal acreedor de la papelera, está intentando sortear los principales problemas de la papelera en relación con sus grandes deudas, el tratamiento de desechos y la recontratación de sus 2.000 empleados. 

Dimitri Sheibe, encargado de Ingeniería del VEB, declaró en febrero de 2013 que el freno de la producción demandaría un plazo de al menos dos años, con la liquidación de los desechos acumulados de la planta que llevarían entre cuatro y seis años más. Y añadió que no existía tecnología en el mundo que permitiese que el proceso de producción de la papelera continuara sin infligir daños ambientales al lago Baikal. 

La zona de la planta de celulosa del Baikal posee un inmenso potencial recreativo y turístico, y ya se han recibido propuestas para utilizarlo con estos fines, se explayó el especialista. 

Una campaña pública para cerrar o transformar la papelera del Baikal se convirtió en uno de los símbolos de la glásnot, la política de apertura proclamada por el líder soviético Mijaíl Gorbachov hacia finales de la década de los ochenta. La campaña involucró a los principales estadistas y personalidades de la literatura rusa, y forzó al Gobierno soviético a prometer un alto en la producción de celulosa para el año 1993. La caída de la Unión Soviética en 1991 suspendió la implementación de dicha medida. 

Artículo originalmente publicado en inglés.