El mercado del gas licuado en Rusia se liberaliza

Productores rusos independientes podrán venderlo libremente en el extranjero. Fuente: servicio de prensa

Productores rusos independientes podrán venderlo libremente en el extranjero. Fuente: servicio de prensa

Un proyecto de ley ruso para la liberalización del mercado del Gas Natural Licuado (GNL) permitirá a productores independientes vender gas licuado al extranjero.

El Ministerio de Energía de Rusia ha elaborado y presentado a la administración del presidente para su aprobación un proyecto de ley que permitirá a los productores independientes exportar gas natural licuado. Este documento anula prácticamente el monopolio que ejercía Gazprom sobre la exportación de GNL al extranjero desde el año 2006. El permiso de venta directa de la producción —sin necesidad de cerrar un acuerdo de intermediación con Gazprom— se podrá obtener en dos casos. En primer lugar, se autorizará la exportación a aquellos usuarios de recursos del subsuelo que dispongan de una licencia para la construcción de una planta de licuefacción o para el envío del gas extraído a una de las plantas determinadas por el Estado. En segundo lugar, también podrán exportar GNL las empresas (y sus filiales) con una participación estatal de al menos el 50 %. Si bien es cierto que estas empresas solo podrán licuar el gas y suministrarlo al extranjero desde las plataformas marinas rusas. También se podrá exportar el gas extraído en el marco de un acuerdo de reparto de la producción.

En este momento Rusia se encuentra a la cola del mercado del GNL. Actualmente, en la Federación de Rusia, solo hay en funcionamiento una planta de producción de gas natural licuado controlada por Gazprom, la planta Sajalín-2, con una capacidad de 10,8 millones de toneladas (cerca del 5 % del mercado de GNL mundial). “Gazprom, que tenía el monopolio del mercado, optó por el transporte en gasoductos y esta elección le iba bastante bien, por eso no tenía ninguna prisa en invertir en la producción de gas licuado”, explica el analista de IFD Kapital, Vitali Kriúkov.

El iniciador de la liberalización del mercado del GNL ha sido la empresa Novatek, la cual está tratando de obtener financiación para llevar a cabo su proyecto Yamal GNL. Su inauguración está prevista para el año 2018 y cada una de sus fases tendrá una capacidad de 5 millones de toneladas. Mientras se aprueba el proyecto de ley, la empresa está tratando de asegurarse mediante la búsqueda activa de inversores. A principios de esta semana, Novatek firmó un memorándum sobre la financiación del proyecto con la petrolera china CNPC y un consorcio de bancos chinos.

 

Fuente: servicio de prensa

La petrolera estatal rusa Rosneft también está dispuesta a exportar GNL. Para ello, tiene previsto construir, junto con ExxonMobil, una planta con capacidad para 5 millones de toneladas anuales en el Extremo Oriente. Se prevé que esta comience a producir en 2018 como muy tarde.

Las valoraciones de los analistas sobre el proyecto de ley del Ministerio de Energía difieren unas de otras. En opinión de Kriúkov, este se queda a medias, ya que se limita a un grupo de compañías bastante restringido; es decir, que se centra en las corporaciones estatales: “no está claro lo que ocurrirá con el proyecto Pechora GNL, promovido por la empresa privada Alltech, que prevé la construcción de una planta de licuefacción de gas basada en dos yacimientos del distrito autónomo de Nenetsia”.

Por su parte, el analista de Raiffeisen, Andréi Polishuk, cree que limitar el número de participantes en el mercado constituye una ventaja. “Una transición precipitada crearía demasiada competencia, lo que se vería reflejado negativamente en los precios del mercado interno y, por tanto, en la recaudación presupuestaria”, señala. Según sus palabras, la exportación de GNL desde Rusia se multiplicará a largo plazo a raíz de la aprobación del proyecto de ley.

Sin embargo, ambos analistas están de acuerdo en que Rusia encontrará grandes dificultades para ocupar una posición de liderazgo entre los exportadores de gas licuado debido a la fuerte competencia que existe en el sector. EE UU y Canadá también tienen intención de aumentar su volumen de exportación. De momento, resulta difícil predecir lo que ocurrirá con los precios del GNL, puesto que tampoco se sabe cómo evolucionará la demanda. “Todo depende de cuándo decida China realizar la transición del carbón al gas”, señaló Polishuk.

“Las empresas rusas cuentan con una fuerte ventaja competitiva que debería servirles de apoyo, la cercanía de este país con la región asiática, la cual registra el mayor consumo de GNL del mundo. Esta proximidad permite que nuestros proyectos de producción de GNL se distingan entre los demás porque implican unos costes de transporte del gas a Asia más bajos”, remarcó el experto de la empresa Finam Management, Dmitri Baránov.

En lo referente al principal productor de gas de Rusia, este tendrá que aumentar su capacidad para mantener la posición en el mercado mundial de GNL bajo tales condiciones de competencia. La empresa monopolista ya ha experimentado las primeras dificultades: tras la presentación de la iniciativa de Novatek para la liberalización del mercado, cayeron las acciones de Gazprom.