La industria espacial rusa, a las puertas de grandes cambios

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

El lanzamiento fallido del cohete ruso Protón-M, ocurrido el 2 de julio, ha obligado a poner en marcha una rápida reestructuración de la industria espacial rusa. ¿Hasta qué punto es profunda la crisis sistémica de la cosmonáutica rusa y qué decisiones ayudarían a superarla?

“Parece que algo no va bien”, dijo el presentador de las noticias del canal federal ruso, mientras observaba en directo cómo caía en picado el cohete portador Protón-M. Las espectaculares imágenes de la catástrofe atrajeron la atención de los dirigentes y de la opinión pública hacia la industria espacial rusa y obligaron a buscar con urgencia una respuesta a esa cuestión, precisamente, de que “algo no va bien”.

Tanto para los especialistas como para los analistas, sin embargo, estos problemas hace tiempo son un secreto a voces. “Crisis sistémica” es la combinación de palabras que pronuncia la mayoría de ellos cuando se aborda el estado actual de la cosmonáutica rusa. No obstante, hay que poner los puntos sobre las íes.

El personal…

La crisis del sector espacial se debe antes que nada a la cuestión del personal. En teoría, no hay problemas con los cuadros contratados: según datos oficiales, en las empresas vinculadas a la industria espacial trabajan en la actualidad 244.000 personas, más que en ningún otro sitio del mundo. 

Pero hay que destacar, en primer lugar, que muy pocos de esos empleados se encuentran en la franja de la mediana edad, que es la más productiva.

Segundo, una plantilla tan numerosa de trabajadores es consecuencia, sobre todo, de una clamorosa baja productividad laboral. Ésta es, a su vez, la principal causa de que se mantengan unos salarios bajos. Y, precisamente, a causa de los bajos sueldos se está produciendo un auténtico éxodo de profesionales a otras industrias.

....y la estructura

Es imposible solucionar el problema del personal sin antes haber consolidado el sector aeroespacial y reducido drásticamente tanto el número de empresas como el de la plantilla. Esto es evidente para la dirección del Roscosmos (Agencia Espacial Federal Rusa), que defiende la idea de crear en su base una corporación estatal similar a Rosatom y transferir a su dirección activos que pertenecen al Estado. Este paso permitiría mejorar la capacidad de administración del sector y, en definitiva, optimizar el rendimiento y la calidad del producto final.

Pero en el camino a esta reforma se interpone la oposición de las empresas, que se resisten a perder su independencia. La situación actual es muy conveniente para ellas: al subsistir de los encargos estatales se mantienen en un limbo en el que no existe competencia, y la cuestión de la eficiencia y de la calidad de los productos es, para estas empresas, un aspecto secundario, aunque la responsabilidad final de los fracasos recae, antes que nada, sobre Roscosmos.

La futura reforma

El actual director general de Roscosmos, Vladímir Popovkin, pretende realizar una serie de cambios necesarios a los que sus predecesores en el cargo no se habían atrevido. Poco después de su nombramiento emprendió una campaña para descubrir los gastos que se destinaban a recursos superfluos y, después de realizar comprobaciones sin previo aviso en empresas del sector, tuvieron lugar una serie de dimisiones.

En abril de este año, las iniciativas del director general de Roscosmos contaron con el apoyo del presidente Putin, que propuso al Gobierno que revisara la cuestión de crear un Ministerio del Espacio. En la Unión Soviética así se organizaba la industria espacial: las empresas quedaban subordinadas al Ministerio de la Construcción de Maquinaria General.

A juzgar por todos los indicios, el accidente del Protón-M ocurrido en julio, y cuya causa fue una deficiente fabricación agravada por el imperfecto diseño del cohete, ha hecho que las autoridades se reafirmen en la necesidad de reestructurar todo el sector.

Por los pasillos del Departamento Espacial circulan rumores de que la decisión ya está tomada y que será anunciada en cuestión de poco tiempo.

El nuevo espacio ruso

La reestructuración del sector irá acompañada inevitablemente de la revisión del Programa Federal Espacial. Es evidente que no se detendrá la tendencia, iniciada por Roscosmos, de dotar al programa de mayor pragmatismo.

La reducción de gasto en la cosmonáutica pilotada, que tiene un impacto económico casi nulo, irá acompañada del incremento de la partida destinada a la puesta en órbita de satélites, imprescindibles para la economía rusa.

Además, una parte importante de la estrategia de Roscosmos será ampliar su participación en los programas espaciales internacionales. Tampoco se dejará de lado la cosmonáutica militar ni la enfocada a la investigación.

Finalmente, durante los dos últimos años se ha intensificado considerablemente el trabajo en la construcción de un cosmódromo en el extremo oriental del país y la creación del cohete portador de nueva generación Angará, que vendrá a sustituir a los Protón.

Todos estos cambios permiten pensar que la cosmonáutica rusa será capaz de superar las difucultades por las que pasa actualmente y que mantendrá su posición como una de las principales potencias espaciales. 

Serguéi Denisentsev, experto del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías

Artículo publicado originalmente en ruso en VPK.