Los secretos de los soldados del Kremlin

Fuente: Víсtor Vasenin / Rossíyskaya Gazeta

Fuente: Víсtor Vasenin / Rossíyskaya Gazeta

En fotografías recientes tomadas desde el espacio, se puede distinguir en la zona del Kremlin varios edificios en construcción. La redacción de Rossíyskaya Gazeta envió a sus corresponsales a averiguar los 'secretos militares' del Kremlin.

Todas las construcciones nuevas del Kremlin tienen un fin militar, en relación con el regimiento presidencial a cuyo mando está el mayor general Oleg Galkin. 

Una de ellas estará acabada dentro de muy poco: será una cancha deportiva cercana a la nueva pista de aterrizaje para helicópteros. Los soldados del regimiento presidencial, después de su entreno matutino, ahora podrán tonificar sus músculos. Se trata del primer y único polideportivo al aire libre en el Kremlin.

Y en el mismo jardín Tainitski se está construyendo una caballeriza permanente para los caballos del Kremlin. Hoy en día, se requiere la presencia de caballos durante los desfiles de la guardia pedestre y montada, y hay que ir a buscarlos fuera de la ciudad. En total hay 108 caballos para el personal de esta prestigiosa escolta, que por número casi conforman un escuadrón.

Los curiosos pueden, en el mejor de los casos, contemplar entre 12 y 24 jinetes durante el tradicional desfile de los sábados en la Plaza Roja y en la plaza de la catedral del Kremlin. “Doce jinetes en la plaza de la catedral es el máximo”, dice el comandante. “Si entraran 24 jinetes a la plaza, simplemente no habría suficiente espacio.” 

Exigencias a los reclutas

“Se libra una auténtica batalla por entrar a formar parte de la lista de candidatos a nuestro regimiento”, explica el coronel Roman Lotvin.

“En un primer momento a los reclutas los seleccionan en las oficinas de alistamiento militar, luego se organiza una competición: paso militar, carrera, montaje y desmontaje del arma, pruebas de aptitud profesional”. 

  

Fuente: Kultura.rf

Tras tres meses de servicio, sólo los mejores soldados pueden aspirar a un contrato. Se les proporciona alojamiento en una residencia comunal. Pueden estudiar en modalidad no presencial en la Universidad Estatal de Moscú (MGU) y en la Universidad Federal de Siberia (Krasnoyarsk). A largo plazo pueden ser promovidos a alférez y después de recibir enseñanza superior alcanzar el rango de oficial. 

“El regimiento presidencial es nuestra reserva activa”, señala Serguéi Jlébnikov, comandante del Kremlin. Los estudiantes del regimiento están presentes prácticamente en todos los servicios y en las unidades del Servicio Federal de Protección (SFP), así como en el Ministerio de Defensa y en varios destacamentos de las fuerzas especiales. Hay chicos que han ascendido hasta el rango de general o bien se pasaron al servicio civil, llegando a ser alcaldes o directores de fábrica.” 

“Entre 2005 y 2007 estuvo sirviendo con nosotros Alexéi Sitnikov”, recuerda con emoción el general. “Tras finalizar su servicio se marchó con un contrato a las Tropas Internas del MVD y combatió en el norte del Cáucaso, en el centro de operaciones especiales Vityaz”. En Daguestán, Alexéi abatió a un combatiente suicida, pero resultó mortalmente herido. A título póstumo se le otorgó el título de Héroe de la Federación Rusa. “Así son los chicos que preparamos para el regimiento”, concluye el general. 

Frente a frente, el general mayor Oleg Galkin, comandante del regimiento, no va con florituras: “¿Qué ve la gente, por lo general? Ven a nuestro regimiento durante las ceremonias protocolarias. Y la escolta de honor montada. Pero no debemos olvidar que una de las principales tareas del regimiento es la protección y la defensa del Kremlin de Moscú, la residencia principal del presidente, así como de otros objetivos que están bajo custodia del Servicio Federal de Protección (SFP).” 

 El rearme 

Si antes los oficiales disponían sólo de pistolas Makárov, ahora también cuentan con las de Yaryguin. Antes los fusiles de precisión sólo eran Dragunov, ahora han surgido dos nuevos sistemas de precisión: de corto y largo alcance. 

Ha aparecido un nuevo visor para el Kaláshnikov. Hemos pasado a los nuevos chalecos antibalas y a los cascos con radio integrada. Todo es de producción nacional. 

Base en Podmoskovie 

Enseñamos en Alabino a nuestra escolta de la caballería de honor en todos los ámbitos: desde la forja de las herraduras o los conocimientos veterinarios hasta la preparación para el salto de obstáculos. 

Herraduras suecas para la caballería 

Haz click para conocer la historia de las estrellas del Kremlin 

Las herraduras de caucho son de gran utilidad debido a los adoquines del Kremlin, pues las herraduras metálicas convencionales allí hacen resbalar. Salvo en este caso, utilizamos herraduras de acero nacionales. 

Todo el resto del equipamiento necesario se fabrica por encargo en Rusia. Los sables de la caballería de honor también los encargamos en Zlatoust (centro tradicional de fabricación de armas blancas en los Urales). Ahora hemos encargado una partida de sables de entrenamiento para que se mantengan en estado de combate. 

El secreto de la resistencia 

Contra el calor asfixiante, no hay ningún truco. Antes no hablábamos de ello, pero, creo, que hoy ya no es ningún secreto. Antes, cuando nuestra guardia se apostaba en el mausoleo de Lenin, en verano, en los días que no había ninguna visita, los guardias se ponían de cara al interior, hacia una puerta abierta por la cual llegaba el aire de un ventilador. 

Y contra el frío, sólo funcionan los métodos tradicionales. En su tiempo se instaló calefacción en las baldosas de las garitas de los centinelas. Pero, a petición de los propios soldados, dejamos de encender la calefacción. Sólo empeoraba las cosas: cuando, a 25 grados bajo cero, montas guardia en tu puesto, las piernas empiezan a transpirar. 

El único secreto son los ungüentos contra las congelaciones. En las farmacias hay remedios modernos, pero nada en comparación con la clásica grasa de ganso o cerdo. 

Alimento sagrado 

“Estoy al mando de este regimiento desde hace una década y todo este tiempo hemos colaborado estrechamente con la Iglesia ortodoxa rusa. Tenemos sacerdotes que asisten en cada batallón. Respetamos el secreto de confesión. El sacerdote no nos comunica si un soldado se dirige a él con un problema. Los sacerdotes asisten al juramento, a las reuniones oficiales, vienen a los campamentos. Pero no tenemos a sacerdotes en el servicio activo. Y, personalmente, no creo que un sacerdote deba formar parte de una unidad militar.” 

Texto abreviado. Publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta.