Nabucco: el gaseoducto que se convirtió en sueño imposible

Fuente: servicio de prensa

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La guerra encubierta para dominar la energía del Caspio ha terminado con una humillante derrota para Occidente, ya que la tubería Nabucco, apadrinada por EE UU, no ha llegado a nacer.

Alentados por los EE UU, Europa empezó a fantasear con energía obscenamente barata llegada desde una región que flota en un mar de petróleo y gas. Como pequeños comerciantes con pocas miras, olvidaban que, si exceptuamos el conflicto con Ucrania en 2006, los rusos han sido proveedores de confianza de gas siberiano durante más de 30 años.

Nabucco fracasó porque era un gaseoducto 'político'. Este puente de 31.000 millones de dólares fue concebido para arrancar Asia Central de la influencia rusa. Un grifo gigantesco diseñado para alejar 30.000 millones de metros cúbicos de gas (casi un 10% del consumo anual de Europa) de los gaseoductos rusos.

Sin embargo, los rusos tuvieron la previsión (y la fuerza diplomática) de ver cómo fracasaba el proyecto. En junio de 2009, cuando Europa estaba a punto de poner sobre el papel un acuerdo sobre Nabucco, un importante analista moscovita ridiculizó su "caótica cantinela".

Alexander Kniazev, director de la sede regional del Instituto de la CEI, dijo que el apoyo al proyecto le recordaba al inquietante coro de esclavos hebreos de la ópera de Verdi: "Bello, aunque al mismo tiempo sombrío y desesperado".

Su comentario fue profético. 

Nabucco: dudosas intenciones

La Biblia geopolítica de Washington es El gran tablero mundial: la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos. En este mal enfocado volumen, el exconsejero de Seguridad Nacional de los EE UU, Zbigniew Brzezinski, afirma que, creando inestabilidad en todos los países limítrofes con Rusia, especialmente en sus satélites de Asia Central y en Ucrania, y perturbando el flujo de gas y petróleo, los EE UU pueden aislar a Rusia para que deje de ser una gran potencia.

Brzezinski defiende abiertamente que se puede provocar esta inestabilidad aprovechando la diversidad étnica y religiosa de la región. El término 'arco de inestabilidad' empezó a usarse en los años 70 para referirse a la 'media Luna musulmana' que se extendía desde Afganistán a los países al sur de la antigua Unión Soviética.

Nabucco fue uno de los modos en los que los EE UU trató de convertir en realidad esta funesta fantasía. 

Rusia interviene en el gas

En realidad, Nabucco era el 'plan B' de Occidente. La tubería original preveía transportar gas desde Turkmenistán e incluso el archienemigo Irán. Sin embargo, el problema era que Turkmenistán no parecía capaz de decidirse.

No hace falta un experto para suponer que Rusia estaba presionando. Pero lo que finalmente hizo que Turkmenistán cancelase el trato fue la creciente inestabilidad del vecino Uzbekistán una vez que el país se abrió a Occidente. Los turkmenos decidieron que ni todos los petrodólares del mundo bastaban si servían para que Occidente se inmiscuyera en sus asuntos internos.

Entonces, Irán se convirtió en el nuevo niño mimado de Europa. Sin embargo, como los EE UU estaban tras su supuesto programa de creación de armas nucleares, el gas de Irán era más quimera que realidad. Las piezas del dominó empezaban a caer.

Europa y los EE UU decidieron entonces evitar completamente Turkmenistán y decidieron empezar en Azerbaiyán. Esta nueva sección fue bautizada como Nabucco.

Pero el problema era que la tubería había fallado su principal objetivo: separar de Rusia las repúblicas de Asia Central. Así que se encontró una nueva razón de ser. Nabucco era, según sus defensores, la clave para debilitar la influencia rusa en Europa al reducir la dependencia del gas siberiano. En realidad, Occidente se estaba gastando una fortuna para publicitar un mal producto. 

Los flujos de gas

Como el único objetivo de Nabucco era comerse el pastel de Rusia, los rusos tramaron una venganza. En primer lugar, como una esponja gigante, las corporaciones rusas absorbieron todo el gas disponible en Asia Central y el Caspio para negar suministros a Nabucco. En segundo lugar, en 2007, Putin sacó a la luz (o, más bien, desencadenó) South Stream.

South Stream es un gaseoducto de 39.000 millones de dólares que recorre Rusia, Bulgaria, Serbia, Hungría, Eslovenia e Italia para llevar gas a Europa. Significativamente, la tubería evitará la problemática Ucrania, que parece hacer exactamente lo que quiere EE UU, es decir, bloquear el gas ruso.

Después, con la velocidad de un batallón mecanizado y contra todos los obstáculos que la Europa del Este puso en su camino, los rusos, con apoyo alemán, construirán Nord Stream. Esta tubería de 1.222 kilómetros transportará gas desde Viborg, en el norte de Ruisa, hasta Greifswald, en Alemania. De nuevo evitará los países bálticos, eliminando así cualquier posible problema.

Nord Stream era crucial para la estrategia energética de Rusia, ya que le demostraba a la Europa occidental, su principal consumidor de gas, que Moscú se tomaba en serio la tarea de asegurar un flujo ininterrumpido de gas hasta Europa e invalidaba así las acusaciones de querer estrangularla.

La estrategia energética de Putin dio sus frutos. Mientras Nabuco se acortaba más y más, nuevos jugadores, mucho más hábiles, vieron una oportunidad y se unieron al juego. Finalmente, la Tubería Transadriática (TAP) vio la luz verde. TAP puede transportar solo un tercio de lo que se planeó para Nabucco, por lo que no supone ninguna amenaza para los intereses de Rusia. 

Nabucco: el día después

Por su propia naturaleza, una guerra sobre el gas es un asunto de alto riesgo. Como los gaseoductos son tan caros de construir y, como los barcos, no pueden ser redireccionados, es normal que compradores y vendedores sellen acuerdos de larga duración, normalmente 20-30 años. Esto une a los productores y a los consumidores, así como a los países de tránsito, en una especie de alianza. Ya que todas los territorios de tránsito se llevan una comisión de los propietarios de la tubería, tienen poderosas razones para mantener relaciones estables.

Para los EE UU se trata de malas noticias. Los vínculos rusos con Alemania, por ejemplo, se fortalecieron después de que Moscú construyera en los años 80 un gaseoducto para llevar gas natural siberiano al corazón de Europa. La tubería se construyó a pesar de la enorme presión estadounidense para echar por tierra el proyecto.

Los grandes perdedores

Sobre todo EE UU, y después, Turquía. Con sus desmedidas ambiciones geopolíticas, Turquía deseaba arrebatarle Asia Central a Rusia para acogerlos en su esfera.

Además, al convertirse en el centro principal de tránsito del gas desde Asia Central hacia Europa, esperaba allanar el camino hacia Europa, que ha rechazado todos los intentos de Ankara de entrar en la UE. Alemania y Francia han dejado suficientemente claro que Europa termina en la frontera con Turquía. Con Nabucco, Turquía esperaba volver a dibujar esa línea.

Los turcos estaban entre los más entusiastas de Nabucco, ya que esperaban unas tasas de tránsito de 680 millones de dólares. Ese bonus anual ya nunca volverá.

Fase final

Queda por ver si el South Stream sigue según se había planeado. En un futuro cercano, la mayor parte del gas ruso está destinado a ir hacia el este, no hacia el oeste. Son las voraces economías de Asia, especialmente China, las que sostendrán la industria energética en un mañana no tan lejano, mientras Europa aún no se haya levantado.

En la actualidad no hay nuevos contratos con Europa a la vista. Pero Rusia acaba de iniciar un contrato de 25 años para el suministro de gas a China, por el que Pekín pagará por adelantado 60.000 millones de dólares, una cantidad sin precedentes. En este contexto, habrá que esperar para ver si Europa recibe las sobras o recupera su puesto en la estrategia de exportación rusa.

Por lo que respecta a los EE UU, la aniquilación de Nabucco, que llega justo después del escándalo de espionaje global, es una muestra de cómo pueden ir las cosas en un mundo cada vez más multipolar.