Zepelines de última generación impulsarán el desarrollo de Siberia

Los dirigibles están pensados para transportar cualquier tipo de carga a las regiones más remotas. Fuente: RG

Los dirigibles están pensados para transportar cualquier tipo de carga a las regiones más remotas. Fuente: RG

Está previsto que en un futuro no muy lejano se pueda transportar cargas de todo tipo a lo largo de Rusia con aeronaves dirigibles de nueva construcción.

Estos aparatos, capaces de alcanzar los 450 kilómetros por hora, cubrirán sin esfuerzo la distancia desde el mar Báltico hasta el océano Pacífico. Mediante ellos se podrá poner fin al aislamiento de algunas regiones del país.  Estos zepelines, asimismo, tienen otras utilidades: por ejemplo, en la lucha contra incendios, la guardia fronteriza, la exploración aérea, etc.

En Moscú, en la sesión de la Comisión Industrial Militar supeditada al Gobierno, se examinará un proyecto para organizar un conjunto de dirigibles en la región de Omsk

Los ingenieros estadounidenses han realizado el primer vuelo de prueba de la única aeronave dirigible híbrida, Aeroscraft. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha invertido en ello 35 millones de dólares. El autor del proyecto, el inmigrante ucraniano Ígor Pasternak, declara que supondrá una revolución y se convertirá en la alternativa para el transporte de carga tradicional. Queda por ver cómo se comportará el Aeroscraft en condiciones reales.

Los autores del plan están convencidos de que Omsk tiene todo lo que se precisa para crear una compañía única: allí se preparan aviones, motores, se fabrican polímeros, caucho, dispositivos tecnológicos. Y lo más importante es que cuenta con personal cualificado con capacidad para insuflar vida en el aerostato de carga de nueva generación.

Hace dos décadas, cuando en Rusia estaba de plena actualidad el tema de la construcción de dirigibles, en Omsk se creó la oficina de diseños y proyectos 'Kryló', entre cuyos servicios figuraba el desarrollo de este tipo de aparatos. En este proyecto trabajaron cientos de inventores, diseñadores e ingenieros.

Entretanto en Alemania se ha empezado a construir la aeronave dirigible más grande del mundo, de 260 metros de longitud. Su capacidad de carga será de 160 toneladas, podrá cubrir una distancia de 10.000 kilómetros. Los autores del proyecto confían en que esta aeronave pueda surcar los cielos dentro de dos años.

Las autoridades incluso destinaron dinero para la creación del prototipo del primer aerostato de carga ruso. La realización del proyecto, sin embargo, se vio impedida por la crisis. La oficina se disolvió, pero el trabajo siguió adelante. En las líneas básicas y en las estructuras de los dirigibles los ingenieros de Omsk obtuvieron más de doscientas patentes. Por eso, los especialistas están totalmente preparados para emprender la tarea.

Los científicos afirman que las cuatro causas por las que el dirigible anterior se fue al traste -la lenta velocidad, la cubierta de tela, el riesgo de incendio, la sensibilidad a las rachas de viento- se han eliminado.

“Hemos cambiado la forma de cigarro del aparato, así como desarrollado nuevos sistemas de regulación de la fuerza de elevación aerostática y de anticongelación”¸informó Viacheslav Shalaiev, director del centro de innovación siberiano SibADI.

“El fuselaje y el envolvente del aerostato se fabrican con un compuesto de fibra de carbono y materiales de última generación. El hidrógeno se sustituye por gas incombustible. El sistema sin lastres, los avanzados sistemas de propulsión, los dispositivos de navegación, entre otras cosas, hacen de este tipo de transporte un medio muy innovador.

El zepelín moderno es capaz de realizar vuelos de larga distancia, desde Kaliningrado hasta las islas Kuriles a diferentes alturas y aumentar la velocidad hasta 450 kilómetros por hora, cualesquiera que sean las condiciones meteorológicas, así como la fuerza del viento, y durante todo el año.

Hace poco los investigadores siberianos realizaron un descubrimiento importante. Se trata de un innovador sistema de regulación de la fuerza de elevación aerostática del dirigible, que por ahora no tiene parangón en el mundo. Pero para preparar un modelo a tamaño natural y probarlo en un hangar en condiciones óptimas se precisa dinero.

Los economistas han calculado que para organizar la producción en serie de los dirigibles se necesitan más de 2.000 millones de euros. Sin apoyo del Estado, para los inversores sería difícil poner en marcha un proyecto tan complejo. Pero el esfuerzo merece la pena.

Los zepelines no sólo sirven para competir con el transporte tradicional sino también para convertirse en un sector independiente de la ingeniería nacional. Además, en el resto del mundo este nicho está todavía relativamente poco explotado.

“El Estado apuesta por el desarrollo de las regiones de Siberia, el Lejano Oriente y el extremo norte de Rusia. El dinero no alcanzará para construir carreteras, puentes, túneles, aeropuertos y estaciones”, argumenta Viacheslav Shalaiev. “Un dirigible moderno no necesita nada de eso. Puede transportar mercancías a geólogos, leñadores y constructores directamente desde la fábrica hasta su destino, aunque se encuentre en el rincón más remoto, ya sea un pantano o en pleno permafrost”. 

Los ingenieros de Omsk han diseñado toda una gama de estos aparatos y afirman que los aerostatos modernos son capaces no sólo de garantizar una entrega rápida, cómoda y segura de personas o mercancías en las zonas más aisladas y remotas del país y del mundo, sino también participar en operaciones de rescate, de extinción de incendios y en la protección de las fronteras estatales.

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