Cerco legal a la piratería en Rusia

Los intentos del Parlamento ruso de endurecer las leyes antipiratería se encuentran con la hostilidad de blogueros y abogados. Fuente: ITAR-TASS

Los intentos del Parlamento ruso de endurecer las leyes antipiratería se encuentran con la hostilidad de blogueros y abogados. Fuente: ITAR-TASS

Un anteproyecto de ley para combatir la piratería llega a la Duma después de que una versión anterior, mucho más restrictiva, provocase un aluvión de críticas. Los intentos de legislar contra la piratería en Rusia normalmente encuentran gran oposición, ya que muchos afirman creer en la libertad de compartir información, un concepto que data de la tradición disidente de la autopublicación (samizdat) de la época soviética.

La propuesta legal original emitida por el Ministerio de Cultura establecía que se podría castigar tanto a los usuarios como a los propietarios de contenidos ilegales y que los recursos online podrían ser bloqueados extrajudicialmente. Sin embargo, el Ministerio fue obligado a eliminar estas cláusulas ya que no logró el apoyo del Ministerio de Medios de Comunicación.

El resultado es que se ha propuesto una versión más moderada de la ley, que bloqueará solo información específica que viole los derechos de autor. Los propietarios de los sitios y de alojamiento de las webs están obligados a cerrar el acceso a esa información en un plazo de 24 horas, a petición del propietario de los derechos. No es necesaria una sentencia judicial. Si no se cumple, los individuos se enfrentan a multas de hasta 500 rublos (156 dólares), mientras que las entidades legales podrían recibir sanciones de hasta un millón de rublos (31.270 dólares).

El departamento de prensa de Google sonaba escéptico en una nota publicada sobre la nueva ley: "Se parece más a la conocida ley estadounidense SOPA, que fue retirada tras masivas protestas en todo el mundo, incluida Rusia".

Una coalición de activistas y las protestas en internet tumbaron la SOPA (Acta contra la Piratería en Red) en 2012. Una nueva ley, llamada el Acta de Protección y Difusión de la Ciberinteligencia (CISPA) fue aprobada por el Parlamento en primavera, pero el Senado se negó a votar lo que algunos consideran una ley sobre ciberseguridad con un alcance excesivo.

Historia reciente de la lucha contra la piratería

Años 90: Los promotores musicales rusos usan los conciertos para dejar las cosas claras: unas enormes máquinas al lado del escenario destruyen miles de casettes y discos pirateados. 

Finales de 2012: Se introduce la ley de la 'Lista negra de internet', que incluye más de 3.300 páginas y recursos con la misma dirección IP que las webs prohibidas. 

Principios de 2013: La Oficina del Representante de Comercio de los EE UU anuncia la firma de un acuerdo con la Sociedad de Propiedad Intelectual rusa para la lucha conjunta contra la piratería. 

6 de junio de 2013: Se pasa a la Duma un proyecto de ley para bloquear páginas con contenidos ilegales.

La Asociación Rusa para la Comunicación Electrónica dijo dudar de que la nueva ley logre acabar con la piratería. "La aprobación de la ley causará un éxodo de propietarios de páginas rusos a jurisdicciones extranjeras, con las consiguiente pérdidas económicas, además de constantes violaciones de los derechos legales de los propietarios del alojamiento web rusos, los operadores de comunicaciones y los propietarios de las páginas", afirmó la analista Irina Levova en una entrevista con Lenta.ru.

Como resultado, el dinero vuelve a uno de los sectores del mercado (los compradores de derechos de autor) pero esto sucede a expensas de otro de los sectores, los propietarios de páginas y los que intercambian archivos.

Sin embargo, el problema tiene raíces más profundas. No hay una definición exacta del término 'piratería'. Una persona que se oculta tras el pseudónimo de Fiódor Dostoevski afirmó en su blog: "Es muy difícil probar que los usuarios de descargas mediante torrents actúan como piratas: pueden estar descargando contenidos para su propio uso, sin perseguir beneficios económicos".

El periodista Alexéi Kravetski también habló a favor de la piratería sin ánimo de lucro: "Si se aprueban leyes que prohíban compartir libros, música y películas, no aumentarán las ganancias, simplemente, la gente no podrá compartir nunca más. El único resultado será que la gente leerá menos, escuchará menos música y verá menos películas". Muchos lamentaron que el Ministerio de Cultura pueda ser responsable de este efecto coercitivo.

Por otro lado están los artistas, que se quejan de ser víctimas de la piratería. El proyecto 'Leer Legal' fue apoyado por la mayoría de los escritores rusos. La iniciativa está encaminada a mostrar a los lectores que los productos con licencia son de mayor calidad y más sencillos de ordenar y comprar en internet.

El popular escritor de novelas de detectives, Taras Burmistrov, apoya al ministro de Cultura y el también escritor Vladímir Medinski declaró: "Se trata de una persona a la que roban una docena de libros cada día; solo puedo darle la bienvenida".

El escritor de ciencia ficción Serguéi Lukiánenko afirmó que dejaría la profesión si la situación de piratería en Rusia no mejoraba para los autores. "Conozco a un buen número de autores famosos que han dejado de escribir. Ahora se dedican a escribir guiones o a producir videojuegos. Para un autor que está empezando, es casi imposible emprender una carrera artística de cero". 

¿Cómo se reconoce una verdadera democracia de la información?

Muchos rusos conocen y respetan profundamente la tradición del samizdat, o copias clandestinas de obras que circulaban de manera privada. Muchos ven algunas formas de piratería individual como parte de esa cultura.

Los abanderados de la democracia electrónica, el Partido Pirata de Rusia, quieren que se revisen los actuales sistema de pago. Si se reconociese el derecho de una persona de descargarse y distribuir contenidos, por un precio fijado, el autor sería el único que recibiría los beneficios, razona el Partido. El Partido Pirata de Rusia también quiere que sea más corto el periodo que debe pasar antes de que las películas, música y libros sean de dominio público.

Además de las descargas en torrent, un gran bastión de la piratería en Rusia es la red social VKontakte, análoga a Facebook. Algunos grupos de música deciden subir sus álbumes o sus nuevas canciones a la página sin cobrar. Otros usuarios postean o descargan canciones o películas.

Sin embargo, algunos se oponen a esta práctica. Hace poco, el popular cantante ruso MakSim denunció a la red social por 17.700 dólares, como compensación a 11 canciones que fueron subidas a la página. Vkontakte impugnó la reclamación, que finalmente fue aceptada por el juzgado, aunque aún no se ha dictado sentencia.

El motor de búsqueda ruso Yandex ofrece sus propio recurso, Yandex.Muzyka, que colabora con los poseedores de los derechos de autor y gana dinero a través de la publicidad. Los usuarios pueden escuchar en línea las canciones autorizadas sin descargarlas. En menos de un año, Yandex.Muzika ha alcanzado los 2,8 millones de usuarios.