Latinoamérica se apoya en Rusia para viajar al espacio

 Lanzamiento del transbordador espacial Zenit. Fuente: AP

Lanzamiento del transbordador espacial Zenit. Fuente: AP

Como parte de su estrategia de desarrollo y crecimiento, muchos países de América Latina están apostando, cada uno a su manera, por unirse la carrera espacial. Y muchos de ellos, para lograrlo, han comenzado a apoyarse en Rusia. Según investigadores de la Academia de Ciencias de Rusia, hoy en día existen vínculos a nivel espacial entre Rusia y países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Colombia, México, Perú y Chile.

México y su nueva Agencia Espacial 

Los mexicanos aún no han llegado al espacio, pero se están preparando para ello. No hace ni dos años, el 31 de julio del 2010, se constituyó en México la AEM, la Agencia Espacial Mexicana. Un organismo oficial cuyo objetivo es el de reglar la política espacial del país latinoaméricano y, de paso, poner algún astronauta fuera de la Tierra. 

En toda la historia, únicamente un mexicano ha salido al espacio. Fue en 1985, y se trataba de un ingeniero electrónico, Rodolfo Neri Vela, que viajó a bordo del transbordador espacial Atlantis y en el cual llevó a cabo varios experimentos que habían sido creados por científicos mexicanos. 

Desde entonces, y hasta nuestros días, la actividad espacial de México había sido discreta. Entre 1985 y el año 2013 México ha puesto en órbita un total de nueve satélites artificiales. Satélites que tienen fines de seguridad del Estado y de telecomunicaciones, y que han sido la forma inicial que ha tomado la carrera espacial mexicana.

La Agencia Espacial Mexicana es, sin embargo, también la agencia espacial que menos presupuesto tiene en el mundo. Apenas 8,34 millones de dólares, que se quedan en diminutos al lado de los 17.700 millones que tuvo la NASA en 2012 o incluso a los 500 millones de la agencia espacial de Irán (ISA). 

Desde su lanzamiento, Rusia ha tomado la decisión de apoyar la carrera espacial de México. A pesar de la cercanía con Estados Unidos y de la especial relación que existirá, a todas luces, entre la AEM y la NASA, Rusia apoya a México en materia de investigación en tecnologías satelitales para el estudio de la atmósfera, según fuentes espaciales rusos. 

En una visita reciente, el número dos de la Agencia Espacial de la Federación Rusa, Serguéi Saveliev, dijo: "Rusia puede colaborar y compartir su experiencia ya que ha participado en 40% de los lanzamientos a nivel mundial”. 

México no es el único país con el que está colaborando Rusia. Perú tiene previsto lanzar el satélite Chasqui II el 30 de septiembre del 2013. Desarrollado por la Universidad Nacional de Ingeniería del país andino, tendrá un peso estimado de entre 25 y 30 kilos y ha sido desarrollado con ayuda de Rusia. 

Su objetivo, según anunció en su momento Aurelio Padilla, rector de la Universidad, será el de medir la deforestación, evaluar desastres provocados por causas naturales y vigilar la costa de Perú. La fabricación del satélite ha contado con la ayuda activa de la Universidad Estatal Sur Oeste de Rusia en Kursk. 

Incluso los países más pequeños tienen qué decir. A finales del año 2008, durante una visita de Estado del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a Moscú, Roscosmos y el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos firmaron un acuerdo para colaborar de cara a una mayor nivel de involucración de Managua en el sistema GLONASS, la contrapartida rusa al GPS. 

Espacio a ritmo de samba 

Brasil, sin duda, es el país en el que la relación espacial es más estrecha. Primero porque tiene más tradición espacial que ningún otro estado de la zona. Ya en tiempos de la Unión Soviética había acuerdos de cooperación en materia espacial. 

Hoy en día, la cooperación con Rusia y otros países ha permitido a Brasil ser el único país de América Latina con su propia base de lanzamiento de cohetes. Sólo 10 naciones en el mundo (el resto son China, EEUU, Francia, India, Irán, Israel, Japón, Rusia y Ucrania) tienen lanzadores propios. 

En el año 2004, lanzó su propio cohete, el VSB-30, y en el año 2006 el astronauta Marcos Pontes fue el primer lusófono en subir al espacio, en una misión internacional que aterrizó en Kazajstán en abril del 2006. 

En la actualidad, Brasil está trabajando para crear toda una familia de vehículos de lanzamiento basados en los vehículos rusos Angara. 

Cuba es el último país que se ha sumado a la cooperación espacial con Rusia. En febrero, Moscú y La Habana firmaron un acuerdo para la colaboración en materia de investigación científica en asuntos espaciales. 

Según Alex Sanchez, investigador de la institución estadounidense, “poderes extra-hemisféricos como China y Rusia, así como algunos estados europeos, están ayudando a los países latinoamericanos a alcanzar sus sueños espaciales”. 

Hace unos días, el 26 de abril, Ecuador entró en la carrera espacial. Desde el centro espacial de Jiuqan, el satélite NEE-01 Pegaso, de apenas 70 centímetros, subió a la órbita terrestre. Eso sí, éste lo hizo desde desde una base al noreste de China. 

Bienvenidos al espacio.