“Los estadounidenses no eran nuestros enemigos en el espacio”

Entrevista con un participante directo en el desarrollo de la cosmonáutica, el piloto cosmonauta y dos veces Héroe de la Unión Soviética, Gueorgi Mijáilovich Grechko.

¿Se podría decir que la carrera espacial es una guerra fría en el espacio?

No sé qué relación tuvieron los políticos con ello, pero nosotros, los cosmonautas, y los que se ocuparon de la parte técnica del programa espacial, no percibimos a los estadounidenses como enemigos. 

Los tratamos como colegas, teníamos una causa común, peligros comunes, en proyectos conjuntos como el Apolo-Soyuz, que no se pensaron para los políticos, sino para desarrollar el profesionalismo entre unos y otros. La política para nosotros estaba en último lugar. 

En la Unión Soviética se realizaron grandes logros en el espacio,  fue líder en casi todos los aspectos: el primer satélite, un perro en el espacio, el vuelo de Gagarin, el primer paseo en  el espacio abierto, el primer amarre de dos módulos espaciales, la vuelta de la Luna de los especialistas. Pero, a pesar del hecho de que la Unión Soviética llegara primero a la órbita de la Luna, EE UU fue el primero en desembarcar por primera vez. ¿Por qué fue así? 

Si usted abre el diccionario filosófico soviético de esos años, verá que dice: “Cibernética: una pseudociencia”. Por lo tanto a los cibernéticos nos tachan de ideológicamente incorrectos. Y para dirigir una nave espacial, precisamente hacía falta desarrollo en el campo de la cibernética. 

Gueorgui Mijaílovich Grechko

Nació en 1931 en Leningrado. Realizó varios vuelos espaciales en la Soyuz 17, Soyuz 26 y Soyuz T-14. Doctorado en matemáticas y miembro del PCUS. Su primer paseo orbital tuvo lugar el 20 de diciembre de 1977. El asteroide 3148 Grechko, recibe este nombre en su honor.

Vi una vez en un stand aparatos nuestros y de los estadounidenses. Si nuestros instrumentos eran pequeños, los análogos de EE UU lo eran aún más. Simplemente, todo el equipo necesario para nuestra nave espacial lunar no cabía. Bromeamos y decíamos que nuestras calculadoras eran las más grandes del mundo. 

En la carrera lunar nos quedamos atrás. En el momento en que los estadounidenses estaban listos para hacer llevar a astronautas a la Luna, nosotros solo podíamos volar alrededor y regresar a la Tierra. Este vuelo lo cancelaron los políticos, con el argumento de que una vez que los estadounidenses ya habían pisado la Luna, no tenía sentido el proyecto. Mientras que todos los que trabajamos en él, creíamos que teníamos que volar y obtener esta valiosa experiencia para desarrollar nuevas tecnologías. 

En cuanto a la muerte del jefe de diseño Serguéi Korolev, ¿influyó en el desarrollo de nuestra industria espacial?
Era un hombre capaz de unir a todos. Su autoridad era tan grande que todos los eméritos, que conocían el valor del constructor, trabajaban en un equipo en el que sus habilidades no se construían sino que se multiplicaban. Con él, la asociación de constructores fue realmente una unión. 

Cuando el presidente Kennedy asumió el poder, se dirigió a Jrushchov con la propuesta de una conquista espacial conjunta. ¿Cree que la Unión Soviética rechazó la oferta con razón?
Si la capacidad de ambos países en ese momento hubiera sido la misma, es probable que lo hubieran hecho. Pero entonces, nosotros íbamos muy por delante de EE UU, y Jrushchov no quería compartir los logros. Luego ellos tomaron la delantera, y entonces ellos no querían. En general, creo que los proyectos espaciales deberían ser conjuntos, y el vuelo a Marte, cuando se lleve a cabo, será internacional. 

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¿Fue el proyecto Apolo-Soyuz un gran avance en las relaciones entre los países rivales?
Por supuesto. No solo en el espacio, sino en general, una etapa importante en las relaciones entre los dos países. Los líderes y la gente común dijeron que si trabajamos juntos en el espacio, entonces, ¿por qué no podemos trabajar juntos en la Tierra? Fue un vuelo muy importante que cambió la forma de pensar de la gente, y esto es mucho más difícil que volver a diseñar un cohete. 

Si hablamos de los últimos tiempos, no todo nos va bien en la industria espacial...
La reformas de mercado, que yo las llamo reformas “de mercadillo” casi destruyeron el programa espacial. Pues estas no traen dinero fácil. Expulsaron a jubilados con una experiencia enorme. Reclutaron a jóvenes profesionales que empezaron todo desde cero.

Ahora están adquiriendo la experiencia que nosotros recibimos  en los años 50 y 60. Los mejores resultados actuales son aproximadamente como los que teníamos en los peores tiempos. Puede que dentro de 10 ó 15 años tal vez podamos llegar a un rendimiento decente, pero se desconoce a dónde llegarán en ese periodo de tiempo nuestros competidores. 

Durante la celebración del Día de la CosmonáuticaVladímir Putin habló mucho de que tenemos que levantar la industria espacial, y prometió dar más dinero. ¿Cree que funcionará?
Tengo 80 años, y todos los años los líderes del país dicen las mismas palabras. Korolev dijo que después del lanzamiento del primer satélite, Jrushchov lo llamó y le dijo: "Vamos a crear algo nuevo para dentro de un mes". A lo que Serguéi contestó que no todo dependía de él y de su equipo, sino que en el proceso estaban involucrados otros ministerios que podían retrasarlo.

Entonces Jrushchov le dijo: "Aquí tienes un despacho en el Kremlin, siéntate y da instrucciones a todos y que no se les ocurra desobedecer”.  ¿Y ahora Podría Popovkin (directos de Roscosmos, la Agencia Espacial Rusa) mandar a todos los ministros,  oligarcas, etc?
Antes, la industria espacial era una fuerza impulsora para muchas industrias. Entienda que teníamos unos trabajadores ejemplares que dominaban la profesión magistralmente. Técnicos de tal categoría que no pedían a los ingenieros los diseños sino que trabajaban con los bocetos, científicos brillantes. Ahora, hay una actitud normal hacia los expertos brillantes y los aceptan en la NASA. Así que ahora, aunque se tengan buenas intenciones y palabras, no se conseguirá atraerlos a nuevos proyectos en seguida.