Rusia quiere una presencia permanente en el Mediterráneo

Ministro de Defensa Serguéi Shoigú. Fuente: Mil.ru

Ministro de Defensa Serguéi Shoigú. Fuente: Mil.ru

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, anunció que la Armada rusa reanudará su presencia constante en el mar Mediterráneo. Esta declaración ha suscitado escepticismo entre los medios de comunicación y la comunidad de expertos, ya que es conocido el mal estado de los navieros y los problemas con el suministro de nuevas armas.

En una reunión celebrada el pasado 11 de marzo con los jefes del comando central del Ministerio de Defensa y la industria de defensa, Serguéi Shoigú anunció la vuelta de la escuadra del Mediterráneo. Al comenzar su discurso el ministro dijo que "se había tomado la decisión de formar una oficina de operaciones conjunta de la Armada de Rusia en el área mediterránea, donde las fuerzas de la flota se instalarán de forma permanente”. Según sus palabras, la armada rusa posee el potencial necesario para ello, cosa que demostró claramente en enero de este año, durante las maniobras navales en el Mar Negro y el Mediterráneo. 

En las maniobras participó una agrupación de flotas formada por una docena de barcos de superficie y submarinos, junto con dos docenas de naves. Marines de las flotas del mar del Norte, el Báltico y el mar Negro desembarcaron en la costa rusa del mar Negro, cruzando varias veces el Bósforo, el mar de Mármara y los Dardanelos.

"El estado general de la flota no se puede considerar satisfactorio. En primer lugar, durante mucho tiempo la flota no recibió nuevos buques o embarcaciones, y no se cumplieron los plazos de mantenimiento técnico. Como resultado, la mayor parte de la estructura de los barcos funciona con un tiempo de respuesta prolongado, y muchos barcos y buques tienen restricciones en cuanto al uso de armas y equipamiento militar", declaró Shoigú.  

Recorrieron la parte oriental del Mediterráneo, dispararon más de 60 misiles y artillería al aire, en el mar y en objetivos bajo el agua. Repostaron combustible, y obtuvieron agua y comida en los puertos de Malta, Grecia y Siria. 

Los resultados de estos ejercicios convencieron al Ministerio de Defensa y, con la gestión del Kremlin a partir de 2015 podría utilizarse en el Mediterráneo una escuadra operacional de buques y embarcaciones, como en los tiempos de la Unión Soviética. Aunque la comparación, evidentemente, no irá a favor de la Rusia de hoy. 

La 5ª escuadra operacional estuvo ubicada en el Mediterráneo prácticamente durante toda la década de los 80 del siglo pasado. Compuesta por 70-80 banderines (30 buques de superficie, cuatro o cinco nucleares, diez submarinos diésel, dos talleres flotantes, tres y cuatro buques cisterna, buques desminados en equipo, servicio integral, refrigeradores, barcos hospitalarios y de salvamento, y remolcadores). Toda esta armada debía evitar el ataque de misiles nucleares en territorio soviético por parte de las naves de la 6ª Flota de EE UU, que desde entonces sigue teniendo su base en el mar Mediterráneo. 

Y aunque es poco probable un ataque nuclear norteamericano, la nueva escuadra operacional sin duda no sería capaz de resistirlo en igualdad de condiciones: si tomamos todos los buques de superficie y los submarinos de las cuatro flotas rusas, estamos a punto de igualar la 5ª escuadra.

Aunque cuenta con la misma dificultad que la escuadra soviética, ya que no disponía de una base en ese enclave del Mediterráneo. No se puede comparar un punto logístico de garantía técnica en Tartus con la presente base navalY, además, nadie sabe qué va a pasar con ése si se sucede el cambio de poder en Siria. 

Razones para la creación 

Por otro lado, la creación de la escuadra del Mediterráneo es un incentivo para que los marines y armadores rusos desarrollen una flota de servicio de prestigio y para el desarrollo innovador de una de las ramas más importantes de las fuerzas armadas. 

Es como un faro, que orienta la navegación y la industria de defensa marítima hacia la construcción de nuevos barcos, anima a los marineros a practicar largas caminatas, y a formarse en cooperación marítima con los marineros de otros países. 

Rusia se enfrenta a muchas amenazas y desafíos comunes con EE UU y la OTAN. La lucha contra la piratería, el terrorismo internacional, la proliferación de la tecnología de misiles y armas de destrucción masiva. A esto se enfrentan, en particular, en la región del Cuerno de África. 

Hay otra razón por la que Rusia ha decidido crear ahora una agrupación armada en el Mediterráneo. Se trata de una razón financiera, ya que se asignarán 20 billones de rublos (unos 650.000 millones de dólares) a este fin. 

La construcción de nuevos buques ha aumentado la recepción de cadetes en la escuela militar (futuros oficiales, incluyendo a los marines. Estos cadetes no deben desarrollar su profesión militar en la playa, ni en el muelle, ni siquiera en los equipos informáticos, sino ponerla en la práctica en el mar, y es deseable que sea en largas expediciones, en cooperación con otras marinas de guerra del mundo. Y la región del Mediterráneo es la más conveniente. 

El ministro de Defensa no negó que los problemas con la formación de la escuadra en el Mediterráneo eran inevitables. Sin embargo, tampoco ocultó su optimismo. "Con la implementación del programa estatal de armamento para 2020, la flota habrá recibido hasta ocho submarinos de misiles, 16 submarinos de ataque, 54 buques de guerra de superficie de varios modelos," informó Serguéi Shoigu. 

Si estos planes se hacen realidad, sería posible crear un escuadrón operativo en el mar Mediterráneo de forma permanente. Aún así, teniendo en cuenta las posibilidades reales de la marina de guerra rusa moderna, difícilmente podemos decir si alguien se sentirá amenazando de algún modo. Lo que es seguro es que aumentará el prestigio internacional de Rusia, pero lo  primordial es el desarrollo de la flota.