La exportación de armas rusas alcanza un nuevo récord

De la mano del auge de la industria armamentística rusa, el director general de Rosoboronexport, Anatoli Isaikin, cuenta a los periodistas acerca del principal cliente que es la India, el mercado prioritario que constituye América Latina y la continuidad de ventas a Siria.

En 2012, las exportaciones militares de Rusia alcanzaron otra suma récord: 15.000 millones de dólares.  De ellos, 12.900 corrieron por cuenta de Rosoboronexport, según compartió hacia finales de febrero con los periodistas rusos y del exterior Anatoly Isaikin, director general de la empresa. En 2011, la cifra fue de 10.700 millones y en 2010, de 8.700 millones.

Isaikin informó que la estructura de exportaciones militares se había vuelto más equilibrada. Las principales ventas constituyeron equipamiento de aviación (37%). Las exportaciones totales de armas terrestres y equipamiento militar treparon a un 27%. A su vez, la cantidad de equipamiento naval y sistemas antiaéreos aumentaron hasta alcanzar un 18 y un 15%, respectivamente. La proporción de los distintos tipos de equipamientos en la estructura general de las exportaciones rusas, por ende, se encuentra en línea con las tendencias globales.

No es de sorprender que la cartera de pedidos de equipos armamentísticos fabricados en Rusia también continúe en crecimiento. En la actualidad, dichos pedidos superan los 37.300 millones de dólares.

El año pasado, Rosoboronexport recibió 1.877 consultas de clientes extranjeros y, tras considerar las solicitudes, se celebraron 1.309 contratos. Esto supera dos veces y medio la cantidad del año 2011. Esta creciente cartera significa que, en los próximos años, Rusia puede esperar que ningún otro país del mundo, excepto los Estados Unidos, la sobrepase en términos de exportaciones armamentísticas totales.

Las armas rusas se exportaron a 60 países en 2012. La mayoría de las órdenes se dirigieron a países del Sudeste asiático y a la región Asia-Pacífico (43%). El segundo mercado en importancia continúa siendo el de Oriente Medio y Próximo, junto con África del Norte (23%).

Haz click en la imagen para ver el vídeo a cámara lenta sobre armas rusas

Un 18% se dirigió a países de América Latina, mientras que un 12% tuvo como destino países de la CEI, un 1%, países del África Subsahariana, y un 3%, países de Europa y América del Norte. Entre los nuevos países que están averiguando el precio de las armas rusas, Isaikin mencionó a Ghana, Italia y Polonia.

El mayor importador de equipamiento militar ruso fue la India, que adquirió 350 tanques T-90S y ordenó otros 1.500. En la actualidad, la India también está operando 150 modernos cazas polivalentes Su-30MKI. En la visita del presidente ruso Vladímir Putin a Delhi en diciembre,  se firmó un contrato por otros 48 aviones de este tipo, a entregar en kits que India ensamblará en sus propias fábricas.

Además, Rusia está construyendo una aeronave de quinta generación en conjunto con la India, así como el misil antiembarcaciones supersónico BrahMos (diseñado para adecuarse al avión Su-30MKI). Asimismo, Rusia está modernizando el portaaviones INS Vikramaditya para la Marina india.

Isaikin apuntó, sin embargo, que también hubo frustraciones en la India: Rusia perdió allí la licitación para ocuparse de la provisión de cazas polivalentes, helicópteros de combate y helicópteros de transporte pesado. El titular de Rosoboronexport expresó que este contratiempo se debió a que las últimas aeronaves aún no se encontraban en servicio en el Ejército ruso y, por ello, no habían completado las pruebas necesarias.

En respuesta a la pregunta de Rusia Hoy respecto a las perspectivas de que el país avance en el mercado armamentístico latinoamericano, Isaikin manifestó: “La promoción de nuestras armas en el mercado de Latinoamérica constituye una prioridad”.  Y añadió que, especialmente, existen perspectivas positivas en varias zonas de Brasil, incluida la transferencia de tecnología y la fabricación conjunta entre empresas armamentísticas de sendos países.

De hecho, Rusia está abriéndose paso en cada vez más mercados nuevos de América Latina. Cerca de 500 helicópteros de fabricación soviética y rusa ahora están utilizándose en la región —casi la mitad de ellos son utilizados por servicios policiales y de seguridad—. Son mayormente de la familia “Mi” (los helicópteros medianos Mi-17 -y sus variantes-, Mi-24, Mi-25/Mi-35M y las máquinas de transporte pesado Mi-26).

Venezuela representa ahora el segundo comprador  más grande de armas rusas, por detrás de la India. El Centro de Análisis del Comercio Mundial de Armas estima que el valor del equipamiento adquirido por Caracas asciende a 4.400 millones de dólares. Esto incluye 24 cazas Su-30MD2V, 100.000 ametralladoras AK-103, más de 40 helicópteros multipropósito Mi-17V-5, 10 helicópteros de ataque Mi-35M2, tres helicópteros de transporte pesado Mi-26T2 y 5.000 fusiles de francotirador SVD.

Las armas antiaéreas, como el sistema antimisiles Tor-M1, las armas antiaéreas ZU-23-2 y el sistema antimisiles portátil de defensa aérea Igla-S, se encuentran en una categoría especial de exportaciones a Venezuela.

Asimismo, ha habido un gran incremento del interés por los sistemas de defensa antiaérea en todo el mundo, y Rusia ocupa una posición destacada en este segmento del mercado

Mientras tanto, los periodistas occidentales se han interesado en la provisión de armas de defensa aérea y otras a Siria, que está atravesando una guerra civil. Isaikin no negó que Moscú continuara cumpliendo sus contratos con Siria, en tanto no hubiera sanciones por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Este equipamiento militar no es de naturaleza ofensiva”, dijo Isaikin a los periodistas.

El ejecutivo también manifestó que Rosoboronexport no había provisto a Siria de sistemas antimisiles Iskander ni de otras armas ofensivas (incluidos aviones y helicópteros), de lo cual la exsecretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, había acusado a Moscú. Además, Isaikin negó los informes de prensa que afirman que Rusia vendería a Siria equipamiento armamentístico y militar por 1.000 millones de dólares.