Cortometraje ruso conquista mirada infantil en Buenos Aires

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La historia de una latita de leche condensada que cayó del cielo desde una estación espacial soviética, ha sido premiada en el Festival de Cine Infantil Nueva Mirada en Buenos Aires.

El cortometraje de animación ruso, A Tin Can, ha sido galardonado con una Mención Especial del Jurado en el 14º Festival Internacional de Cine Infantil y Juvenil Nueva Mirada. “Por sus estupendas imágenes, animación y música. Por considerar la creatividad y la libertad como un valor que enriquece la vida de las personas”, han sido los méritos destacados por el jurado para premiar esta pequeña historia. La película ha recorrido ya multitud de festivales internacionales cosechando varios premios a su paso.

Este cortometraje musical cuenta el viaje de una latita de leche condensada que fue olvidada por astronautas soviéticos en órbita y que, accidentalmente, cae en la Tierra. La latita va pasando de una persona a otra en medio de la ajetreada vida de una ciudad rusa. Una breve historia sin diálogos y con un excelente acompañamiento musical para celebrar esas pequeñas cosas que hacen la vida más divertida.

El cortometraje es obra de la realizadora Tatiana Kiseleva (Moscú, 1978) graduada del Liceo de Animación Cinematográfica y del VGIK en la especialidad de animación e infografía. Ha participado en la creación de más de 20 películas y ha recibido varios premios Súzdal de Animación rusa.

Valeri Kucherov, director de la Casa de Rusia de Buenos Aires y encargado de recibir el premio, destacaba que “es un honor para nosotros. No es la primera vez que en este Festival se otorga un premio a una película rusa en el género de animación”. Desde 2010 la participación rusa en este festival viene siendo constante y ya ha recibido varios premios, lo que para Valeri “no es casual porque las escuelas soviética y rusa de animación son una de las mejores del mundo y están reconocida en varios festivales de cine”.

Irene Bei, jurado de la Sección Dulces Sueños destacaba emocionada los valores de este cortometraje. “A Tin Can tiene un diseño, una animación y una música preciosas. Nos ha conmovido mucho cómo reúne el componente de la creatividad. Nos ha gustado muchísimo”, explica Irene. Para este jurado han sido destacables la forma de conjugar la historia con el tratamiento estético enriquecido con componentes muy modernos.

Durante la entrega de premios fueron varias personas las que se acercaron a Valeri para transmitirle sus felicitaciones por la película A Tin Can. Entre ellas se encontraba María Rosa Gastellu, productora ejecutiva del Festival, quien destacaba que “la animación rusa es muy buena, por eso ya hemos traído muchas películas”. Y se mostraba partidaria de hacer más extensiva la exhibición de estas pequeñas obras de arte: “queremos hacer una relación de películas para traerlas y exhibirlas y para ello vamos a profundizar en la colaboración. Necesitamos el apoyo de la Embajada y de la Casa de Rusia”, explicaba María Rosa.

 

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