Entregan en Moscú premio a traductora de español a ruso

Momento de la entrega de premios

Momento de la entrega de premios

Natàlia Boronat
El jurado distingue su traducción al ruso de 'Fatamorgana de amor con banda chilena' y de escritores cubanos.

Las Embajadas de los países de América Latina y de España en Moscú, junto con el Instituto Cervantes y la revista Innostránnaya Literatura, concedieron el premio 2016 a la mejor traducción literaria del español al ruso a Daria Sinitsyna por Fatamorgana de amor con banda chilena, del chileno Hernán Rivera, y por sus traducciones de escritores cubanos. La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar el 2 de diciembre en el marco de la feria del libro Non Fiction de la capital rusa con la presencia de los embajadores de los países hispanohablantes y el acompañamiento musical del pianista Dmitri Kaprin. 

Es la primera edición de este premio, dotado con 2.000 euros y un lote de libros, y pretende ser anual y convertirse en un referente de las traducciones contemporáneas del español al ruso. “En 2015 la lengua invitada en la feria Non Fiction fue el español y el premio que concedemos hoy es una iniciativa que surgió de los embajadores y una continuación del trabajo del año pasado”, explicó Abel Murcia, director del Instituto Cervantes en Moscú, que se dedica a la difusión de la lengua española. 

El día en que se conoció la noticia de la muerte de Fidel Castro, Daria Sinitsyna cumplía 36 años con varias traducciones literarias publicadas, 12 años trabajando de profesora de español en la universidad, dos hijas y la noticia todavía secreta que el 2 de diciembre tenía que estar en Moscú en la entrega del premio Isla Hispánica / Premio Embajadores. 

Además de Fatamorgana de amor con banda chilena, Sinitsyna tiene publicadas también las traducciones de Tres Tristes Tigres, del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, El mundo alucinante, del cubano Reinaldo Arenas, El loco del español Miguel de Delibes y Esther está en alguna parte del cubano  Eliseo Alberto. 

Tatiana Pigariova, gestora cultural del Instituto Cervantes de Moscú y miembro del jurado del premio, recordó las palabras de Nikolái Liubímov, el traductor al ruso de El Quijote, “el traductor es como un cirujano, puede devolver la vida y puede matar”. Pigariova explicó que la primera escena de la novela premiada refleja la estilística con la que suele trabajar la traductora condecorada: “cuando en un barco sucio, horrible, lleno de gente y de animales, de repente empieza a sonar el piano y una de las protagonistas empieza a tocar Chopin”. Pigariova destacó que el jurado valoró en la ganadora “el talento de saber trabajar con todos los registros de la lengua, de los más altos y románticos, a las jergas y las palabrotas pasando por la música, que entra en el tejido de la traducción”. 

La gestora cultural del Instituto Cervantes aprovechó la ceremonia para homenajear también a los grandes maestros de la traducción literaria del español al ruso de la época soviética que sentaron las bases y contribuyeron a crear el amor en Rusia hacia la literatura de los países hispanohablantes. Por su parte, Nikolái Mélnikov, subjefe de redacción de la revista y miembro del jurado, destacó que Innostránnaya Literatura desde sus inicios a mediados del siglo XX siempre ha prestado gran atención a las literaturas que se escriben en español. 

Al recibir el premio Sinitsyna habló de la importancia que tiene para ella el hecho de que  el premio sea de la comunidad de embajadores de los países hispanohablantes y explicó que siempre intenta transmitir a sus estudiantes que “las variantes nacionales del idioma español. Todas son perlas, son preciosas y tienen el mismo valor”. 

Mi mamá era fanática de Cien años de soledad

De pequeña Daria Sinitsyna estudiaba inglés en clases privadas con una vecina y cuando a los diez años ya empezó a tener más horas de este idioma la profesora particular le dijo que también sabía español, árabe y francés. “Empecé con el español no sé ni porqué, creo que un poco por la influencia de mi mamá, que era fanática de “Cien años de soledad”. Esta novela de Gabriel García Márquez se publicó en la Unión Soviética en el año 1970 y Sinitsyna cuenta que “fue como una revelación, mucha gente de esta generación explica que fue un libro que les cambió la vida y la visión del mundo, a mi madre le gustaba mucho y siempre me lo leía cuando yo era niña todavía”. 

La vocación de traductora literaria le llegó muy pronto. Daria recuerda que cuando todavía iba a la escuela secundaria traducía por diversión cosas que le gustaban del inglés. Sinitsyna ingresó después en la carrera de filología española en la Universidad Estatal de San Petersburgo. Además de la influencia de Cien años de soledad, en la universidad profundizó en los estudios de análisis literario y durante una estancia becada en la Universidad de Barcelona en un curso de literatura hispanoamericana  ya se lanzó a leer las obras en español. Amante de los viajes, Sinitsina conoce bien España y Cuba, y también ha visitado México, Puerto Rico, Uruguay y Argentina

Además del inglés y del español, que habla a la perfección, Daria tiene un buen dominio del francés, del catalán y del gallego. Sus primeras traducciones publicadas son obras de poetas catalanes, como Maria Mercè Marçal, Olga Xirinacs y Rosa Leveroni, y una antología de cuentos catalanes en un proyecto editorial de la Universidad Estatal de San Petersburgo. 

 

 

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