Los planes de científicos soviéticos para derretir el hielo del Ártico

V. Yákovlev / RIA Novosti
Cuando la URSS empezó a explorar activamente el territorio del Ártico, en la primera mitad del siglo XX, científicos soviéticos comenzaron a proponer radicales proyectos sobre cómo “mejorar el clima”.

Uno de los primeros en proponer el deshielo del Ártico fue investigador y exoficial del Ejército imperial Yevgueni Guernet. En el 1930 publicó en Japón un estudio en el cual afirmaba que el hielo del océano Ártico no es permanente y se podía derretir. Entonces , al norte de Eurasia volvería el clima del Mioceno temprano (hace 23.5-16 millones de años), cuando en las costas de Escandinavia crecían cipreses y magnolias.

Durante la década de los 50, Mijaíl Budyko (que más tarde crearía el modelo climático de balance de energía que llegaría a ser la base para los estudios contemporáneos del efecto invernadero), inspirado por ideas de Guernet, propuso suavizar el clima del Ártico rociando una fina capa de hollín. Mientras las partículas de carbón contribuirían al deshielo completo tras absorber la luz solar.

En 1959 geógrafo Piotr Borísov tuvo otra idea para “mejorar el clima”. Su plan era más radical y consistía en subir hasta la superficie del océano Ártico las aguas cálidas de la corriente del Golfo.

Antes Borísov había propuesto bloquear el estrecho de Bering con una represa equipada con grandes bombas de tornillo que bombearían al océano Pacífico unos 500 kilómetros cuadrados de agua dulce y fría que luego sería reemplazada por el agua cálida y salada de la corriente del Golfo. “No reconoceremos el hemisferio norte de nuestro planeta, - escribía el geógrafo en su proyecto. - En Siberia habrá un clima similar al de Ucrania”.

Tal y como dijo a RBTH Ígor Áshik, jefe del departamento de oceanología del centro de investigaciones del Ártico y del Antártico en el Centro Hidrometeorológico de Rusia, todos los proyectos pasaban estrictas pruebas y habrían podido ser realizados bajo ciertas condiciones.

“Tuve que trabajar en Tiksi (ciudad situada a la orilla del mar de Láptev), donde en los viejos registros de los años 50 se veía que se habían llevado a cabo experimentos para ennegrecer el hielo, pero no en zonas amplias, sino en rutas marítimas. Los experimentos fueron calificados como ineficaces, porque el hielo no se derretía completamente y el proyecto resultaba demasiado costoso”, afirmó el experto.

Según Áshik, también había algunos proyectos claramente inviables. Por ejemplo, el del ingeniero estonio Yevgueni Pástors que en 1966 propuso que se llevara hielo a remolque en buques marítimos rumbo al sur. “Si llevamos entre 20 y 25 buques de hielo a América central y dirigimos otra parte hacia el estrecho al océano Antlántico y los presionamos contra el hielo y empujamos... en medio año el hielo saldrá del océano Ártico”, según lo escrito en el proyecto de Pastors.

Sin embargo, Áshik cree que la razón principal de que el hielo ártico no haya sido derretido fue porque no recibió ningún apoyo por parte del gobierno y los proyectos se desarrollaron por iniciativa de los científicos.   

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