La iglesia más hermosa de Rusia: la catedral de la Resurrección en Borisoglebsk

Este ejemplo de arquitectura clásica permaneció abierto durante toda la era soviética.

Tutáiev (Borisoglebsk). Catedral de la Resurrección. Fachada sur con capilla de San Nicolás. 25 de julio de 1997.

A principios del siglo XX, el químico y fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski ideó un complejo proceso para obtener fotografías en color vivas y detalladas. Su visión de la fotografía como una forma de educación e iluminación fue mostrada con especial claridad a través de sus fotografías de monumentos arquitectónicos en lugares históricos del corazón de Rusia.

El apoyo logístico para su proyecto le llegó del Ministerio de Transporte, que facilitó su labor fotográfica a lo largo de las vías navegables de Rusia y la red ferroviaria del país, entonces en expansión. Sus viajes por el Volga, el río más grande del país, resultaron especialmente productivos.

Entre los muchos pueblos fluviales que visitó en el verano de 1910, uno de los más pintorescos es ahora conocido como Tutáiev, situado a unos 40 kilómetros al noroeste de la ciudad de Yaroslavl. Tutáiev (con una población de unos 40.000 habitantes) está, de hecho, en dos lugares, situados uno frente al otro en el Volga.

Catedral de la Resurrección. Vista noroeste con la capilla de San Pedro y San Pablo. Finales de verano de 1910.

Antes de 1822, cada asentamiento tenía su propio nombre: en la orilla derecha, Borisoglebsk y en la izquierda, Romanov. En 1822, los nombres fueron unificados en el de Romanov-Borisoglebsk. El nombre Tutáiev fue adoptado en 1918, en honor a un soldado del Ejército Rojo muerto en combate durante una rebelión contra el poder bolchevique en la cercana Yaroslavl (los intentos de devolverle el nombre prerrevolucionario no han llegado a buen puerto).

Centro de comercio y antiguas creencias

Los orígenes de Borisoglebsk son evidentemente anteriores al saqueo mongol de Yaroslavl en 1238. Su nombre deriva de una iglesia local dedicada a dos de los primeros santos, los príncipes Borís y Gleb, martirizados durante una lucha dinástica en Kiev, a principios del siglo XI. En el siglo XV, el asentamiento se conocía como el barrio pesquero de Borisoglebsk (ribatskaia slobodá). En 1777, durante las reformas administrativas de Catalina la Grande en las provincias rusas, el asentamiento se convirtió formalmente en Borisoglebsk.

Catedral de la Resurrección. Vista suroeste. A la derecha: campanario y puerta Santa. 25 de julio de 1997.

Aunque fue saqueado a principios del siglo XVII durante la crisis dinástica conocida como el Periodo Tumultuoso, Borisoglebsk prosperó con el comercio del Volga durante la segunda mitad del siglo XVII, pero también atravesó una profunda crisis espiritual y política derivada de un cisma en la Iglesia ortodoxa que se originó en la década de 1660. Los disidentes, conocidos como viejos creyentes, tenían una gran presencia en el área de Borisoglebsk y (presumiblemente) la Iglesia oficial deseaba hacer una declaración, por la vía arquitectónica, que proclamase la gloria de la ortodoxia oficial.

Esta combinación de prosperidad y motivos religiosos llevó a la construcción de la magnífica catedral de la Resurrección. La compleja estructura tuvo su origen en una iglesia de ladrillo construida en 1652 en el emplazamiento de la iglesia de madera de los Santos Borís y Gleb y dedicada al venerado icono de la Virgen de Smolensk, también conocido como el icono de Odighitria.

Catedral de la Resurrección y campanario. Vista este desde el río Volga. 15 de julio de 2007.

En 1670, el derrumbe parcial de la iglesia del Icono de Smolensk inició la reconstrucción de un santuario mucho más grande dedicado a la Resurrección. La base de su planta baja consistía en muros de la iglesia anterior, junto con un altar dedicado al icono de Smolensk. (Las iglesias ortodoxas rusas a menudo tienen múltiples altares, cada uno con su propia dedicación).

Este nivel inferior sirvió para ofrecer el culto mientras la construcción estaba en marcha. Tenía altares secundarios dedicados a Juan el Bautista (en el norte) y a San Carlos de Magnesia, martirizado aparentemente durante el reinado de Lucio Septimio Severo (193-211). Una vez terminadas las obras de todo el complejo a finales de la década, el nivel inferior siguió utilizándose para los servicios de invierno, ya que el espacio podía calentarse con mayor facilidad. El nivel superior, conocido como una iglesia de “verano” (es decir, sin calefacción) contenía el altar principal, dedicado a la Resurrección de Cristo, y un altar secundario levantado en honor de los santos Borís y Gleb, en recuerdo de la iglesia de madera precedente.

Ejemplo clásico de arquitectura eclesiástica

Con su finalización en 1678, la catedral de la Resurrección se convirtió en un orgulloso y elegante punto de referencia con vistas al Volga. Mi fotografía del río en 2007 muestra que incluso con el follaje del verano la catedral y sus altas cúpulas son claramente visibles.

Catedral de la Resurrección. Vista sureste con la capilla de San Nicolás. 25 de julio de 1997.

En su diseño, la catedral refleja y amplía los estilos decorativos de finales del siglo XVII asociados a Rostov y Yaroslavl. De hecho, la catedral fue construida con el patrocinio del metropolita de Rostov Jonás Sisóevich (ca. 1607-90), cuya generosidad llevó a un florecimiento de la arquitectura eclesiástica en toda la región a finales del siglo XVII.

La estructura básica, de planta cuadrada, se eleva en un patrón formado por grandes ventanales separados por grupos de columnas ornamentales adosadas, pintadas de blanco sobre una superficie estucada de color amarillo. Debajo de la cornisa del techo hay un hastial semicircular ornamental lleno de imágenes relacionadas principalmente con la vida de Cristo.

Catedral de la Resurrección. Vista al sur con Puerta Santa y campanario. 25 de julio de 1997.

El techo de metal está coronado a la manera tradicional, con cinco cúpulas de cebolla compuestas de tejas de metal pintadas de verde oscuro. El pináculo de cada cúpula soporta una alta cruz dorada, siendo la cúpula central la de mayor altura. Las cúpulas descansan sobre cilindros elevados (“tambores”) que recuerdan por su riqueza al patrón decorativo de las paredes estucadas de abajo. Con la manera típica de Yaroslavl, la altura de los tambores, cúpulas y cruces es igual a la de la estructura principal sobre la que descansan.

Catedral de la Resurrección. Vista oeste. Fondo derecho: campanario. Finales de verano de 1910.

A pesar de todas sus florituras ornamentales, las paredes de la estructura principal son superadas por las galerías adosadas situadas en las fachadas norte, oeste y sur. El espacio entre los ventanales de las galerías porticadas está lleno de cuadrados decorativos empotrados (shirinki), muchos de los cuales contienen azulejos de cerámica. En el extremo este de las galerías norte y sur hay capillas dedicadas a San Pedro y San Pablo (norte) y a San Nicolás.

Catedral de la Resurrección. Vista oeste. 25 de julio de 1997.

Las festivas galerías elevadas están conectadas al nivel del suelo al oeste y al sur por unas escaleras que descienden a porches que están elaboradamente decorados, incluso en comparación con el resto de esta iglesia tan ornamentada. El nivel del suelo está marcado por grandes arcos que resaltan el soporte de mampostería de la estructura superior. En el lado sur, el recinto de la catedral incluye una puerta Santa que da a la plaza principal y un campanario con una característica torre de “carpa” erigida a finales del siglo XVII.

Protección de un monumento sagrado

Este gran edificio, con su intrincada ornamentación de fachada, fue fotografiado por Prokudin-Gorski en 1910, tanto desde el norte como desde el oeste. Desafortunadamente, la colección con sus obras de la Biblioteca del Congreso de EE UU no contiene ningunos negativos de placas de vidrio de los monumentos de Tutáiev.

Catedral de la Resurrección. Vista sureste con la capilla de San Nicolás. 3 de octubre de 1992.

Se desconoce el destino de las placas originales de Prokudin-Gorski. Tal vez se rompieron cuando la colección pasó por varias manos durante los años de guerra y revolución. Sin embargo, Prokudin-Gorski hizo impresiones de contacto a partir del segmento magenta de sus negativos de tres exposiciones, y estas impresiones monocromas proporcionan información inestimable sobre el estado de conservación de la catedral de la Resurrección.

Catedral de la Resurrección. Fachada sur con detalles decorativos de la capilla de San Nicolás. 25 de julio de 1997.

Mis fotografías de los lados norte y oeste tomadas en 1992 y 1997 muestran pocos cambios, un testimonio de su milagrosa conservación a pesar de la era soviética, cuando la parroquia siguió existiendo incluso durante los peores años de represión. Aunque muchos de sus clérigos fueron asesinados o murieron en el exilio en la década de 1930, los feligreses protegieron resueltamente el monumento sagrado con una devoción inquebrantable. Además, los académicos realizaron estudios acerca de su valor estético, realmente único.

Catedral de la Resurrección. Galería norte, frescos del techo que muestran pasajes del Libro del Génesis (Jacob y sus hijos). 25 de julio de 1997.

No tenemos constancia de que Prokudin-Gorski fotografiase el interior de la catedral, aunque esta contiene algunos de los mejores ejemplos de pintura mural de finales del siglo XVII vistos en cualquier iglesia a lo largo del Volga, incluida la propia Yaroslavl. Los interiores de la “iglesia de verano” y de la galería fueron pintados poco después de su construcción, en 1679-80, por los maestros pintores de iconos de Yaroslavl Dmitri Plejánov y Fiódor Kárpov.

Habiendo sobrevivido relativamente intacta al período soviético, la catedral de la Resurrección tiene, entre lugareños y peregrinos, fama de estar dotada de milagrosos poderes curativos. La alegría de contemplar la belleza suprema del monumento tiene, tal vez, un valor terapéutico para todos. 

Catedral de la Resurrección. Frescos en la bóveda del techo oeste y pilares. 25 de julio de 1997.

A principios del siglo XX, el fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski ideó un proceso complejo para realizar fotografías a color. Entre 1903 y 1916 viajó a través del Imperio ruso y tomó más de 2.000 fotografías con este proceso, que implicaba realizar tres exposiciones en una placa de vidrio. En agosto de 1918, abandonó Rusia y finalmente se instaló en Francia con gran parte de su colección de negativos de vidrio. Tras su muerte en París en 1944, sus herederos vendieron la colección a la Biblioteca del Congreso. A principios del siglo XXI, la Biblioteca digitalizó la Colección Prokudin-Gorski y la puso gratuitamente a disposición del público mundial. Muchas web rusas tienen ahora versiones de la colección. En 1986 el historiador arquitectónico y fotógrafo William Brumfield organizó la primera exposición de fotografías de Prokudin-Gorski en la Biblioteca del Congreso. Durante un período de trabajo en Rusia, a partir de 1970, Brumfield ha fotografiado la mayoría de los sitios visitados por Prokudin-Gorski. Esta serie de artículos comparará las vistas de Prokudin-Gorski de los monumentos arquitectónicos con fotografías tomadas por Brumfield décadas más tarde.

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