5 musicales soviéticos que enamoraron a Hollywood

´Volga-Volga´, 1938

´Volga-Volga´, 1938

Mosfilm
Durante las décadas de 1930 y 1940, los musicales estaban de moda en Estados Unidos. Rusia no quiso quedarse atrás, así que el país creó los suyos, combinando el ´glamour´ de Occidente con la ideología de Estado.

Vladímir Lenin proclamó una vez que el cine era “el arte más importante” porque hablaba a las masas, en otras palabras, era una máquina de propaganda. El ideal del “nuevo hombre soviético”, un ciudadano abnegado y dedicado a la ideología comunista, se convirtió en el protagonista de historias características de los musicales soviéticos, con canciones patrióticas y tramas sobre el trabajo colectivo. A pesar del mensaje ideológico, estos musicales eran entretenidos porque levantaban el ánimo de los ciudadanos de a pie y proporcionaban una fantasía utópica, una ilusión de felicidad. La mezcla perfecta de comedia, música y romance fue suficiente para enganchar a la nación. Aquí te presentamos cinco clásicos atemporales de la época soviética.

1. Los alegres muchachos (1934)

Conocido como el primer musical en la URSS, el filme Los alegres muchachos de Grigori Alexándrov fue un gran éxito en todo el país, lanzando la carrera de Liubov Orlova, una de las actrices soviéticas más famosas. Ambientada en Odessa y Moscú en la década de los años 30, la trama cuenta el viaje del pastor Kostia desde un koljós (granja colectiva) hasta el escenario del Teatro Bolshói. Kostia se enfrenta a un gran dilema cuando la mujer a la que ama lo confunde con un director de orquesta de renombre mundial, pero gracias a una combinación de la pura suerte y hábiles engaños consigue convertirse en un músico de éxito. Se rumorea que el famoso escritor Maxim Gorki llevó la película directamente a Iósif Stalin, quien dijo después de verla que “cualquiera que se atreva a hacer una película tan humorística como ésta tiene que ser un hombre valiente”.

Grigori Alexándrov tuvo la idea de hacer el primer musical soviético después de realizar un viaje por Europa y Estados Unidos junto al director de cine Serguéi Eisenstein y el camarógrafo Eduard Tissé, durante el cual se familiarizaron con los componentes de las películas sonoras occidentales. Eisenstein, que conoció a Walt Disney y Charlie Chaplin en Hollywood, esperaba hacer una adaptación cinematográfica de Una tragedia americana, una novela escrita por Theodore Dreiser. Alexándrov veía a menudo musicales de Hollywood y estaba fascinado por este nuevo género. Los alegres muchachos estuvo influenciada en gran medida por Hollywood, pero también ofrece una visión única del musical clásico al incorporar canciones e incluso una escena de “peleas musicales”, que más tarde aparecieron en todos los libros de cine.

2. El circo (1936)

Liubov Orlova, la heroína de la película, asume el papel de una artista de circo estadounidense que se convierte en un paria social tras dar a luz a un niño negro. Encuentra refugio en la URSS y termina convirtiéndose en una estrella del Circo de Moscú, realizando un truco llamado “Vuelo a la Luna”, como bala de cañón humana, que desafía a la muerte. Este musical es una ingeniosa combinación de melodrama y comedia y es recordado por su emotiva escena de la nana, cuando se canta al niño una canción de amor y aceptación. La mayoría de los rusos también habrán escuchado Canción de la Patria, una popular tonada patriótica que apareció por primera vez en este musical.

3. Volga-Volga (1938)

Ambientada en un barco de vapor en el emblemático río Volga, es la historia de dos grupos musicales de una ciudad ficticia llamada Melkovodsk. Estos se plantean competir en un concurso de talentos amateurs en Moscú. A lo largo de la película vemos a una banda de cantantes folklóricos enfrentarse a una orquesta clásica rival en un intento por demostrar su superioridad musical. Esta comedia de bofetadas está llena de números musicales pegadizos y a Stalin le gustó tanto la película que le envió una copia al presidente estadounidense Roosevelt durante la guerra.

Según la creencia popular, el propio Charlie Chaplin inventó el nombre de la película. Mientras Alexándrov estaba en un barco con él en San Francisco, cantó y tradujo al inglés la canción Volga, Volga, nuestra madre río. A Chaplin le gustó tanto la canción que le dijo a Alexándrov que Volga-Volga era el nombre perfecto para su película.

4. Tania (1940)

Si buscas una película basada en un cuento de hadas clásico, pero con un toque soviético, esta es la película ideal para ti. Esta historia al estilo de la Cenicienta narra la vida de Tania Morózova, una niña analfabeta de aldea que sueña con tener una vida más plena. A lo largo del metraje la veremos ascender, través del trabajo duro y dedicado, de ser una humilde sirvienta a operaria de fábrica y, más tarde, diputada del Consejo Supremo.

5. Los cosacos de Kubán (1950)

Iván Píriev, el director de la película, se inspiró en la cultura popular rusa y creó su obra usando escenarios rurales. Este largometraje, protagonizado por Marina Ladínina (esposa del director) está ambientada en el corazón de la región de Kubán. Dos granjas colectivas rivales compiten por conseguir la mejor cosecha, pero mientras las tensiones entre ambas son de alto voltaje, una inesperada historia de amor florece entre dos trabajadores de cada granja. Es una versión soviética de la clásica disputa Capuletos y Montescos, ¿pero esta historia de amor terminará en tragedia o matrimonio?

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