Ropa interior para el David de Miguel Ángel

Peter Kovalev/TASS
En Rusia de vez en cuando visten a las esculturas y a los monumentos. Algunos visten con togas estudiantiles a antiguos bolcheviques o a clásicos de la literatura, y en una ocasión vistieron a un mamut con un abrigo de Papá Noel.

En julio de 2016 se presentó una queja sobre una copia de la escultura del David instalada por los organizadores de una exposición de Miguel Ángel en la calle Kírochnaya de San Petersburgo. A algunos vecinos les parecía que “este gigante desnudo podía pervertir las almas de los niños” y decidieron vestirlo.

La idea de vestir monumentos no es nueva. Por ejemplo, la escultura de Apolo en el teatro Bolshói de Moscú apareció cubierta por una hoja de parra en 2011, y el monumento al gran poeta Aleksánder Pushkin en la calle Arbat de Moscú llevó un pasamontañas de colores durante varias horas en 2012. En ocasiones las esculturas se adornan con motivos festivos o en el marco de protestas políticas. Y otras veces se hace por pudor.

Bromas y protestas

De todos modos, en Rusia cada vez se visten más monumentos como travesura. Los estudiantes de Ekaterimburgo (a 1416 kilómetros de Moscú) cuando se licencian suelen vestir con la toga y el birrete a los monumentos de los comunistas Kírov y Sverdlov. Irónicamente, estos dos revolucionarios no tenían diploma universitario: Kírov se graduó en una escuela técnica y Sverdlov era autodidacta.

El emperador Pedro I creó la armada rusa, pero no llevaba camiseta marinera: unos bromistas desconocidos le pusieron una a la estatua del zar en Petrozavodsk (a 700 kilómetros de Moscú) en 2016. En Irkustk (a 4200 kilómetros de Moscú) los vecinos taparon con unas manoplas las patas del símbolo de la ciudad, el tigre con una marta en la boca. Y en Salejard (a 1934 kilómetros de Moscú) las autoridades locales se unieron a la fiesta y vistieron al monumento de un mamut con un traje de Ded Moroz, el Papá Noel ruso.

La ropa como protesta

A veces los monumentos se visten para llamar la atención del gobierno. “Estas acciones levantan mucho ruido y nosotros necesitamos precisamente eso” –comenta a RBTH Vladislav Gultiáyev, artista participante en varias acciones protesta de Krasnoyarsk (a 3350 kilómetros de Moscú). En junio de 2016 colocó máscaras de gas a una decena de estatuas por toda la ciudad con la intención de denunciar la compleja situación medioambiental.

La moral victoriana

Generalmente las estatuas se liberan de sus nuevos atuendos rápidamente: la policía vuelve a desnudar las esculturas cuando recibe el aviso. Pero esto sólo ocurre cuando la iniciativa no proviene “de arriba”, como en el caso del Apolo del edificio del teatro Bolshói, Tras la reconstrucción en 2011, su pubis fue cubierto por una hoja de parra. Internet se llenó de burlas al respecto, recordando a la estatua del David de un museo de Londres al que durante la época victoriana antes de la visita de damas distinguidas se cubría con una hoja de parra fabricada expresamente. Las burlas también aluden al hecho de que en el billete de cien rublos se muestra la misma escultura de Apolo sin ninguna cobertura.

En 2016 la escultura del David volvía a ser protagonista. Durante la exposición “Miguel Ángel. La creación del mundo”, celebrada en San Petersburgo, junto a la entrada de una iglesia se erigió una copia exacta de esta escultura. Por desgracia, a algunos rusos la belleza de esta antigua estatua se les antojó demasiado explícita. Una vecina indignada se quejó al defensor de los derechos de los niños de San Petersburgo: “¿Cómo es posible plantar a ese hombre sin ropa interior en el centro de San Petersburgo, al lado de una escuela y de una iglesia?”. El apoyo que la exposición recibía de la misma escuela y la misma iglesia no indignó a esta celosa defensora de la moral.

Ahora los propios vecinos de San Petersburgo decidirán el destino de la infortunada estatua: los organizadores han anunciado la campaña “Viste al David”. Los vecinos de la ciudad pueden enviar sus ideas por correo sobre cómo vestir a la escultura de forma original. “¡Creo que un burka le iría que ni pintado!”, bromean en una carta. “Propongo vestir a la estatua con un traje de juglar, con sus cascabeles tintineando”, se ríen en otra. Cubrir el pubis con la denuncia impresa, taparlo con una túnica, ponerle ropa interior al David, vestirlo con una camisa o un traje de jedi y hasta maquillarlo como a Pedro I, en total se han recibido ya 200 propuestas. La mayoría de ellas piden “no hacer caso de esta denuncia senir” y no dejar que el Goliat de la mojigatería derrota a David. El organizador de la exposición, Maksim Vólkov, cuenta con esta misma opción. “Pero si no es así -añade-, cubriremos al David de un modo artístico, para que ello añada nuevos sentidos a la obra de arte”.

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