Siete fotógrafos argentinos muestran el paisaje austral en Moscú

Fuente: Alejandro Chaskielberg

Fuente: Alejandro Chaskielberg

Su obra la mezcla de culturas y el choque entre el ser humano y la naturaleza a través de la geografía argentina.

Son imágenes elocuentes, y se exhiben en el centro moscovita de arte contemporáneo Winzavod, del 16 de junio al 4 de julio. Describen la rutina de todo un país, la Argentina, desde Salta y el delta del río Paraná hasta los barrios más pobres de Buenos Aires. El evento fue organizado por los ministerios de Cultura de la Argentina y Rusia y con el apoyo de la empresa rusa Dance Open. Están representadas las obras de los siete artistas argentinos: Florencia Blanco, Laura Glusman, Rosana Schoijett, Luis Abadi,Nicolás Janowski, Alejandro Chaskielberg y Gonzalo Maggi.

“Elegimos a los artistas de mediana carrera, reconocidos en la Argentina. Ya han hecho muchas muestras, pero no son los más consagrados del país ni gente nueva que está intentando una búsqueda”, explica el comisario de la exposición, director de artes visuales del Ministerio de Cultura de la Argentina, Andrés Duprat. Para que el público pueda familiarizarse con la técnica de cada fotógrafo, se exhiben cuatro o cinco imágenes de cada uno. Todas las obras han sido realizadas después de 2000.

Recorrer la geografía argentina

Fuente: Alejandro Chaskielberg

Los organizadores se esforzaron en variar el panorama de las obras sin limitarse a Buenos Aires. “Buscamos que trabajen en sectores distintos de la geografía argentina. También está Salta, delta del Tigre o río Paraná”, comenta el comisario de la muestra. Tenía muy claro el concepto: “No nos interesaba una muestra de paisajes naturales, ni tampoco estas muestras de aspectos cotidianos del hombre que pueden suceder acá, en Berlín, Moscú o donde sea. La vida cada vez se parece más en diferentes lados del mundo. Nos gustaba este encuentro entre el paisaje y lo que sucede en cuanto a la mano del hombre, como se apropia de todo. Esto atraviesa la obra de todos los artistas”, añade.

Una de las series de la muestra refleja el presente de Salta, retratado por Florencia Blanco. Describe los hoteles, que solían ser de lujo, a los jóvenes que van de vacaciones en carros, y las piscinas públicas llenas de gente. “A mí me parece muy inteligente discutir, como Florencia lo pone, sin jugar. Me parece que el valor de su obra es precisamente no jugarlo, sino ser una observadora”, comenta Dupart.

En otra serie, de Alejandro Chaskielberg, se muestran luces de la luna combinadas con el flash, donde el personaje sale al primer plano, completamente solo y rodeado del agua oscura del río.
Se reflexiona sobre el tema de la soledad del ser humano en una gran urbe, reflejada por Rosana Shoijett. Sus dos series, “Encrucijada” y “Entrevista” se fijan en los momentos comunes, mostrando a la gente en el estado de soledad que ella misma describe como “trance”, ensimismada en sus pensamientos.

Fuente: Alejandro Chaskielberg

“Estas fotos las voy sacando mientras voy circulando por la ciudad. Es una mezcla. Nunca es del todo preparado. No me fijo en una idea previa, solamente después veo lo que va saliendo y empiezo a pensar. Me gusta mostrar la relación dentro de la imagen, entre las personas, y también entre las propias imágenes”, comenta Rosana a RBTH.

Una mezcla de culturas

La capital aparece en los proyectos de Luis Abadi y Nicolás Janowski. Los colores de Buenos Aires se retratan en las imágenes de Luis Abadi que culminan con “Pensador”. En sus obras aparecen personajes de la historia argentina, como el Che Guevara y Eva Perón. Sin embargo, el artista asegura que “no perseguía el objetivo de mostrar una visión turística de Buenos Aires, sino la reflexión del personaje”, comenta Luis.

Otra realidad es captada por Laura Glusman en su serie “Isla”, hecha en Rosario, provincia de Santa Fe. Sus imágenes muestran el poder de la naturaleza interrumpido por los intentos del ser humano de invadirlo.

La mezcla de culturas se refleja en las biografías de los propios artistas: Laura y Florencia provienen de familias rusas que emigraron a la Argentina después de la Primera Guerra Mundial. Ninguna de ellas ha podido conocer Rusia ni su arte contemporáneo hasta ahora. “Nuestros países están separados por una gran distancia, y no alcanzamos a conocer las tendencias rusas”, dice Laura. “Pero estoy muy emocionada de poder exponer mis obras aquí”, concluye.

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