75 aniversario del nacimiento de Joseph Brodsky

Fuente: Opale/East News

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Este año se abrirán varios museos en Rusia dedicados al poeta laureado con el Premio Nobel de Literatura en 1987, nacido en la URSS y fallecido en EE UU en 1996.

Durante casi 15 años la Fundación del Museo Joseph Brodsky de San Petersburgo ha estado trabajando para poder abrir un museo en el apartamento comunal en la calle Litevni 24, donde la familia del escrito ocupó dos de las seis habitaciones. Brodsky escribió sobre esta experiencia en el ensayo Una habitación y media.

Tras las contribuciones de diferentes compañías y una costosa negociación con una mujer jubilada que vivía desde la niñez en estos apartamentos y se negaba a abandonar su casa, el museo abrirá sus puertas, pero lo hará solamente durante el día del aniversario. La apertura del museo se espera para finales de año.

“El apartamento de Brodsky se mantiene como estaba durante su vida”, dice Mijaíl Milchik, presidente de la Fundación y amigo del poeta. El 4 de junio de 1972 el poeta fue al aeropuerto de Púlkovo para exiliarse de la URSS. Milchik era uno de los que estaba allí. “Le dije a María Moiséieva (su madre) que no tocase nada de la habitación y ella cumplió mi petición”, explica al diario Izvestia.

El museocontará con objetos personales, cartas y fotografías de archivo. También habrá una exposición dedicada a la época del escritor, en la que se mostrará cómo era la vida en Leningrado en los años 70. Además, el espacio se convertirá en un centro cultural que acogerá lecturas, exposiciones temporales y proyecciones de películas. 

Por otro lado, en el pueblo de Norénskaia de la región de Arjánguelsk abrirá sus puertas otro museo. Brodsky estuvo exiliado en este pueblo del norte de Rusia entre marzo de 1964 y octubre de 1965, acusado de parasitismo social. 

Durante este periodo se mantuvo ocupado. Siguió escribiendo poemas que publicó en una periódico local, trabajó en una granja colectiva e hizo fotografías de la vida local. Según la prensa local, el proyecto para abrir un museo comenzó hace dos años y recibió el apoyo de personas de la propia región, San Petersburgo y Moscú. En julio del año pasado empezaron las obras de reconstrucción y la pequeña casa donde se alojaba ha sido completamente restaurada. El coste del proyecto ha sido de 5 millones de rublos (cerca de 100.000 dólares).

Los primeros años

Brodsky nació en San Petersburgo en 1940. Su padre, de origen judío, sirve en la Marina y es fotógrafo vocacional. A los catorce años, Brodsky trató de ingresar en la Marina, donde es rechazado debido a su origen judío. Dejó de estudiar un año más tarde; a los dieciséis, mientras trabajaba en una fábrica, se inscribe en la biblioteca pública por sugerencia de su madre. Así, empieza su formación autodidacta. A los 24 años es condenado y deportado a un campo de trabajos. En 1965 publica en Nueva York su primer libro, Stikhotvoreniia i poemy (Versos y poemas); este mismo año se indulta al poeta, que vuelve a San Petersburgo. 

Exilio en los Estados Unidos

En 1972, dos años después de la publicación, también en Nueva York, de su segundo libro, Parada en el desierto, es prácticamente obligado a emigrar. Tras breves estancias en Viena y Londres, Joseph Brodsky llega a los Estados Unidos. En la capital austriaca conoció al poeta Auden, que se convirtió en su amigo y defensor. En la Canción de cuna de Cape Cod (recogida en “Parte de la oración”, 1977), habla de su exilio y del país al que ha llegado: 

Como el Sha omnipotente, que puede engañar

a sus innumerables esposas sólo con otro harén,

he cambiado de imperio.

En los Estados Unidos fue docente en diversas universidades, como la University of Michigan, el Queens College, el Smith College, Columbia University, además de la Cambridge University en el Reino Unido. En 1978 fue nombrado Doctor Honoris Causa en Yale University y al año siguiente, 1979, fue elegido miembro de la American Academy and Institute of Arts and Letters. Sin embargo, a pesar del reconocimiento internacional y de su fructífero contacto con la lengua inglesa, nunca olvidó su condición de exiliado ni dejó de mirar con nostalgia la cultura y, sobre todo, la lengua rusa, ya que en el exilio “no eres nada sino un grano de arena en el desierto”, una lección de humildad y de humanidad al mismo tiempo.

El 1987 recibió el Premio Nobel de Literatura a los 47 años, y es uno de los más jóvenes en haber conseguido el premio de la Academia Sueca.

Joseph Brodsky falleció en Nueva York en 1996 y fue enterrado a petición propia en el cementerio de San Michele, en Venezia, ciudad en la que pasó muchos inviernos y que retrató magníficamente en Marca de agua: “Al rozar el agua, esta ciudad mejora la imagen del tiempo, embellece el futuro. Ése es el papel de esta ciudad en el universo. (…) Porque nosotros partimos y la belleza permanece”.

La poesía de Joseph Brodsky, con matices profundamente espirituales, en constante tensión entre transcendencia e inmanencia y con una gran carga moral (la define como una “forma de desobediencia lingüística”), es quizá la parte más conocida de su obra, pero también fue ensayista, dramaturgo y traductor. Constituye una de las figuras más internacionales de la literatura rusa del siglo XX, donde siempre sintió que tenía sus raíces: “Pertenezco al lenguaje ruso”, escribió desde el exilio al entonces secretario general Leonid Brezhnev. 

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