El esplendor del metro de Moscú

Fuente: Lori / Legion Media

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Este mes el palacio bajo tierra celebró su 80 aniversario.

El metro de Moscú está considerado como uno de los mas bonitos del mundo. Lo comparan con un palacio subterráneo, y es una de las visitas turísticas obligadas de la capital. El metro incluso tiene su propio museo en la estación Sportívnaia. Hoy en día el suburbano capitalino cuenta con 12 líneas y alrededor de 200 estaciones y sigue creciendo; solamente este año se inaugurarán siete nuevas estaciones. Además, 44 de ellas son objetos de patrimonio cultural. El 15 de mayo de 1935 comenzaron sus viajes, con una sola línea entre las estaciones Sokóniki y Park Kulturi.

Inicios 

Desde el último cuarto del siglo XIX había planes para construir un medio de transporte bajo tierra. Sin embargo, no se llevaba a cabo, entre otras razones por la fuerza que tenía el lobby de tranvías. A principios de la década de 1930 volvieron a iniciar la construcción del metro, aunque, según los ingenieros, las condiciones de no eran favorables.

Dos primeras lineas

Según declara Natalia Dúshkina, historiadora de la arquitectura y nieta de uno de los constructores principales del metro, Alexéi Dushkin, “los ingenieros de Londres, París y Berlín, que fueron convocados a Moscú para las consultas afirmaban que era imposible construir el metro aquí, debido al suelo”. Sin embargo, gracias a los ingenieros, hidrólogos, y arquitectos rusos se creo un enorme espacio bajo el suelo.

El propio Dushkin declaró: "Mi logro es la estación de Kropotkínskaia. Para crearla los constructores tuvieron que estudiar la arquitectura egipcia bajo tierra. Se usaron como modelo las columnas de los laberintos de las pirámides. Reflejan una necesidad funcional a la que hay que responder adecuadamente.

Los primeros pasajeros fueron los propios constructores. Fuente: Ria Novosti / Iván Shagin

Me encanta la estación Avtozavódskaia porque se construyó de una tirada. Muestra la esencia de la construcción, como en las iglesias rusas, la pureza de la forma. Por cierto, esta estación fue la primera construída con suelo de granito".

Urbanismo bajo tierra

Al principio había dos tipos de estación bajo tierra. Una con una base profunda y un pilón (Krasnie Vorota, de Iván Fomin, es el clásico ejemplo) y otra hueca, donde se colocan columnas.

Krasnie Vorota                                       Krasnoselskaya

La labor revolucionaria correspondió a Alexéi Dushkin. Construyó la primera estación del mundo con una base profunda y columnas: Maiakovskaia.

Natalia Dúshkina explica que tres de los diseños (Kropótkinskaia, Maiakovskaia y Ploshad Revolutsii) de su abuelo están entre las tres mejores estaciones. 

Ideó los fundamentos para la construcción bajo tierra. En primer lugar mostró la importancia de la luz en la creación de espacios arquitectónicos en el subsuelo. Además, fue un pionero a la hora de combinar varias formas artísticas y las últimas tecnologías. Utilizó mosaicos, esculturas y el acero como decoración.

Después de la guerra utilizó el aluminio así como el cristal. También usó el granito, resaltando la importancia de utilizar materiales duros para el suelo, antes eran habituales la cerámica o el asfalto.

Las principales “exposiciones”

No es casualidad considerar el metro como un palacio bajo tierra. A pesar de que la decoración responda al lenguaje propagandístico soviético, muchas de ellas son auténticas obras de arte. La estación favorita de los moscovitas es Maiakóvskaia.

Fuente: TASS

Sus mosaicos se realizaron a partir de obras de uno de los autores más destacados de la URSS: Alexander Deineka.

“En las plataformas de la esta estación Deineka creó el lenguaje soviético, en el que se representan caracteres y motivos de una nueva vida: fábricas gigantescas, mujeres trabajando, pioneros, atletas, escenas de una maternidad feliz, jardines llenos de flores, paracaidistas y aviones”, dice Tatiana Yudkevich, historiadora del arte.

“El modelo de Maiakóvskaia se llevó a la Exposición Universal de Nueva York en 1939 y recibió el primer premio”.

Podemos también admirar el metro sin levantar la cabeza. En la estación Ploshad Revolutsii se encuentran las esculturas de bronce de Matvéi Manize. Padres, jóvenes y atletas decoran toda la estación.

Fuente: TASS

Hay un oficial del Ejército Rojo, un marino, un estuadiante, campesinos... y hasta un guardia con un perro, cuya nariz ha pasado a ser dorada porque tocarla es señal de buena suerte para los pasajeros.

El metro durante la Segunda Guerra Mundial

Solamente se cerró el 16 de octubre de 1941, tras el pánico que surgió con la aparición del decreto "para la evacuación de las capitales de la URSS". Se asemejaba a una segunda ciudad. Contaba con un búnker y un hospital de maternidad en el que nacieron 217 niños.

Fuente: Ria Novosti

Cuando pasó el riesgo de invasión, se construyeron nuevas estaciones. Fueron un total de siete, incluyendo Avtozavodskaia (una estación con columnas que Dushkin consideraba como una de sus mejores) y Novokuznetskaia (proyectada por Iván Taránov y Nadezhda Bykova.

Avtozavodskaia. Fuente: TASS

En esta última estación no solo merece la pena admirar los mosaicos del vestíbulo central, diseñados por Deineka y dedicados a la vida y el trabajo en el frente, sino que al subir en las escaleras mecánicas, se puede admirar el primer vestíbulo del metro en forma de rotonda y con cúpula, de los arquitectos Vladímir Guelfreich e Ígor Rozhin.

Fuente: TASS

Camino a lo largo del anillo

La línea circular, conocido como la del anillo, se construyó en los años de posguerra. Desde la estación de Park Kulturi es posible caminar hasta el Parque Gorki, el más grande de la ciudad. El medio de transporte prepara a los viajeros para tener un modo de vida saludable con los bajorrelieves de jóvenes tomando el sol realizados por Isaak Rabínovich.

La estación de Kíevskaia, que Nikita Jruschov dedicó a las relaciones ruso-ucranianas, se erigió bajo la supervisión del arquitecto Evgueni Katonin.

Fuente: Lori / Legion media

Los gigantescos mosaicos fueron creados por un grupo de artistas dirigidos por Alexander Myzin y muestran escenas de la batalla de Poltava, Pushkin en Ucrania, fiestas en Kiev y la inauguración de la estación hidroeléctrica en el río Dnieper. 

Al llegar a Novoslobodskaia se ven vidrieras con llamativos diseños florales y medallones que muestran diferentes profesiones, desde músicos hasta un geógrafo. Fueron creados por maestros letones que se basaron en la obra de Pável Korin. 

Fuente: RIA Novosti/Ruslan Krivobok

En esta estación hay una historia característica del periodo soviético. "En el mosaico Paz en el Mundo, que presenta una figura de la madre patria, en el espacio donde actualmente se ve el globo del mundo, antes había un retrato de Stalin, que se retiró en la época de Jruschov", explica Anna Ludina. "Sin embargo, a Jruschov no le gustó la estación porque la madre patria estaba descalza. El Secretario General dijo que eso significaba que la URSS tenía un pueblo iba descalzo y estaba hambriento. Entonces se le añadieron una sandalias. Posteriormente se volvieron a retirar y la madre patria ahora está descalza".

La estación de Komsomólskaia es la más alta de toda la red subterránea y es una expresión del neoclasicimismo estalinista.

Fuente: photoxpress

Proyectado por Alexéi Schusev, autor del mausoleo de Lenin, cuenta con abundantes mosaicos decorados por Pável Korin. Muestra a generales y líderes de diferentes épocas, desde Alexander Nevski hasta Stalin. Este último fue reemplazado por Lenin en los años 60.

Hechos y leyendas

Fuente: TASS

El sistema de seguridad del metro cuenta con una serie de búnkers y el denominado Metro 2, unas instalaciones paralelas de uso militar y que se denominó así tras un trabajo periodístico de los años 90 realizado por la revista Ogoniok. Se dice que uno de los ramales llega hasta el aeropuerto de Vnúkovo y oto a Kúntsevo, lugar donde está la dacha de Stalin. "Pero solo conocemos rumores sobre Metro 2, en realidad no sabemos nada", dice Anna Ludina. "Respecto a los búnkers, Stalin tenía varios. No sabemos nada sobre la mayoría, ya que están cerrados, pero hay uno abierto en Izmailovo, que se ha convertido en el Museo del Búnker de Stalin.

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