Artistas mexicanos en el cielo de Moscú

Fuente: Juan José Díaz Infante

Fuente: Juan José Díaz Infante

Nueve mexicanos subieron al cielo de Moscú en un avión lanzado desde el Centro de Formación de Cosmonautas Yuri Gagarin para experimentar la sensación de ingravidez y crear en este ambiente las obras de arte.

La idea del experimento surgió hace poco más de dos años. Los reconocidos artistas mexicanos, Ale de la Puente y Nahum Mantra, decidieron emprender un viaje arriesgado y reunieron a un grupo de profesionales que iban a participar junto con ellos en esta pequeña locura.

“Durante dos años tomamos seminarios de física, de gravedad cero con gente que lo había experimentado. Reunimos en México a otros artistas y asesores, incluso hicimos entrenamientos en un parque de atracciones, en las montañas rusas”, cuenta entre risas Ale de la Puente.

Durante la preparación contaron también con el apoyo de Miguel Alcubierre, director del Instituto Ciencians Nucleares de UNAM de México, especialista en teoría de gravedad. “Con él discutimos muchos temas, vimos qué posibilidades artísticas hay y qué podemos cuestionarnos en condiciones de ingravidez”, cuenta de la Puente a RBTH.

“Es como aprender a nadar fuera del agua”

Fuente: Juan José Díaz Infante

Ale y Nahum trabajan desde hace tiempo en proyectos relacionados con ciencia y tecnología. La experiencia en los trabajos interdisciplinarios se requería también para los demás miembros del grupo. A pesar de haber dedicado dos años a la preparación, los artistas reconocen que “no hay forma de llegar al 100% preparado a gravedad cero”. “Es un ambiente ajeno y extremo y no hay manera de que te prepares. Es como aprender a nadar fuera del agua y después echarse al mar”, destaca Ale.

Aparte de la preparación física y tecnológica, los artistas tuvieron que buscar financiación, gestionar y organizar el viaje. Al conseguir el apoyo económico de distintas instituciones mexicanas, tanto públicas como privadas, los creadores empezaron la búsqueda de un centro espacial.

Fuente: Matters of Gravity team

“Desde principio quisimos hacerlo en Rusia, por la importancia histórica de este país. Al final a través de un interlocutor dimos con el Centro de Formación de Cosmonautas Yuri Gagarin”, cuentan los artistas. En este centro, conocido como 'la ciudad de las estrellas' los cosmonautas rusos se preparan y se entrenan desde hace décadas. Pero el primer intento no dio grandes resultados. Los rusos demoraban la respuesta y poco más tarde estalló el conflicto en Ucrania.

Los mexicanos decidieron intentarlo en otros países: “Dimos la vuelta a todas las agencias espaciales, la europea, la estadounidense, la japonesa... no había posibilidades, no tenían vuelos o los suspendían”, cuenta Ale. Y de repente recibieron el visto bueno del Centro Gagarin. Cuando les dieron la fecha del vuelo no se lo podían creer.

Cómo abrir nuevas posibilidades

Fuente: Space Affairs

El viaje tuvo lugar el 14 de octubre del año pasado. A la pregunta cuánto duró, algunos responden tres horas, otros dicen que fueron diez. Los artistas mexicanos junto con los instructores y pilotos rusos subieron al cielo desde el Centro Gagarin.

El avión hizo diez vuelos parabólicos (técnica que permite al avión entrar en un estado similar al de la caída libre) que duraron unos 30 segundos.

Fuente: An Infinity Without Destiny, Ale de la Puente

Durante este período corto cada uno de los mexicanos cumplía una “misión artística”. Pero no fue una tarea fácil para todos los miembros del experimento.

“Los cosmonautas ya lo saben y los instructores rusos, que nos miraron, también advirteron: 'Estos se van a poner malos', -cuenta Nahum.- Algunos de mis compañeros se sintieron descompuestos en la tercera parábola. A mí me tocó en la séptima. Tuve un mareo que no había sentido nunca en la vida, muy fuerte”, confiesta el artista. Sin embargo, las mujeres que participaron en el vuelo no sintieron ningún malestar.

De la ingravidez los mexicanos trajeron vídeos, audios, instalaciones y fotografías que formaron la exposición “La gravedad de los asuntos”. La muestra permaneció los últimos dos meses en México y esta semana llegó a Moscú.

“Es un proyecto pionero ya que es la primera vez que un grupo de nueve jóvenes artistas contemporáneos se enfrenta de manera deliberada a condiciones de ingravidez con el propósito de crear”, comentó el embajador de México en Rusia, Rubén Beltrán, durante una rueda de prensa.

Los artistas destacan que esta experiencia les permitió “borrar todas las barreras y las diferencias”.

“En este ambiente de ingravidez que experimentamos los nueve artistas y los científicos, dejamos detrás todas las diferencias de género, de nacionalidad, de disciplinas... Para reflexionar sobre lo que significa el ser humano y hacer obras a partir de esa emoción”, dice Ale de la Puente.

Además, la artista añade que este trabajo les ha permitido mostrar la interconexión que existe entre el arte y la ciencia: “No se trata de que el arte esté al servicio de la ciencia ni que la ciencia sea una inspiración para el arte, si no que el arte puede hacer reflexiones de temas científicos y puede dar otra imagen del mundo. La parte artística del ser humano es la que sueña con llegar a la Luna y luego se desarrolla la tecnología y empiezan las investigaciones. Pero primero, el ser humano sueña. Estas reflexiones de temas tecnológicos, científicos es una forma de abrir nuevas posibilidades”, concluye la artista.

El 19 de abril la muestra viajará de Moscú al Centro europeo de cultura espacial de Slovenia y después irá a la Universidad de Texas (EE UU).

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