“La literatura rusa actual es muy libre”

Fuente: Georges Seguin/wikipedia.org

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¿Cómo es la literatura rusa contemporánea? Esta pregunta fue la más destacada en la velada literaria organizada por Alexander Chernosvitov, director de la Fundación Pushkin, y la Embajada de Rusia, en la sede de la Embajada en Madrid. El invitado principal fue el escritor Andréi Guelásimov, cuyas obras están traducidas al español y catalán.

La literatura siempre ha sido uno de los puntos fuertes de Rusia, ¿pero tendrán los autores de la actualidad el mismo éxito y reconocimiento que sus antepasados? La respuesta a esta pregunta solo se conocerá años y siglos después. Mientras tanto, una pregunta más acuciante es cómo es la literatura rusa en la actualidad.

El escritor ruso Andréi Guelásimov compara la literatura actual con la literatura oficial de la URSS. Hoy en día, dice el autor, los escritores son casi ermitaños. Las uniones de escritores  en Rusia ya no son un arma ideológica. La literatura actual, dice, es muy diversa y tiene muchos géneros. Es una literatura muy libre.

Los traductores, filólogos y profesores de lengua presentes en la sala cuestionaron esta apreciación y preguntaron acerca de la restricción en el uso de palabrotas y lenguaje soez. El autor responde que hay veces en las que es imposible no usarlas. Para poner un ejemplo, habla de uno de sus libros, La sed,  en el que los protagonistas son un soldados que lucharon en Chechenia. Las palabrotas son una parte importante de su vocabulario y no hay manera de sustituirlas.

El autor reflexionó acerca del acto de lectura. Los rusos – que suelen considerarse una de las naciones que más lee – lo hacen mucho menos actualmente. “No leemos menos”, dice Andrei Guelásimov, “simplemente es que los flujos de información que antes recibíamos de los libros ahora los recibimos en otros formatos. Antes una persona leía el periódico por la mañana y una novela antes de acostarse. Ahora tenemos mucha más información: los blogs, internet en general. Pero fisicamente realizamos el acto de lectura. Y después de todo esto es complicado forzarse a abrir un libro. Además, ahora todos somos escritores. Y no hablo solo de los blogs sino de los correos electrónicos. ¡Cuántas cartas escribíamos antes al mes? Dos o tres. Y ahora escribimos cinco o seis correos electrónicos al día. La vida ha cambiado desde el punto de vista tecnológico”.

Sin embargo, la literatura sigue siendo una de las partes más importantes de la vida cotidiana rusa y forma parte del orgullo nacional. Últimamente aparecen premios y entidades destinados a promover la literatura rusa en el exterior. Tal es el caso de, por ejemplo, el Instituto de Traducción, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a la traducción y a la edición de obras de autores rusos en otros idiomas. O del premio Read Russia/Chitai Rossiyu, el único premio literario ruso que se otorga a la mejor traducción de una obra rusa en prosa o en poesía y creado por el propio Instituto de Traducción.

Andréi Guelásimov (Irkutsk, 1965) es escritor y traductor. Debutó como escritor en 2001 con Fox Mulder se parece a un cerdo. Ha ganado varios premios, entre los que destaca el Best-seller Nacional en 2009, por Los dioses de la estepa. En español se ha publicado La sed  (Tropismos, 2006) y ha aparecido en la Cuentos rusos. Una antología (Nuevos Tiempos), publicada en Siruela en 2006. Sun obras se han traducido a más de una docena de lenguas.

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