Peter Greenaway filma la historia de amor homosexual de Eisenstein en México

Fuente: Reuters

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Peter Greenaway es un gran admirador de Eisenstein, al que considera uno de los directores cinematográficos más importantes de la historia del séptimo arte. Su nueva película se centra en el viaje que el cineasta soviético realizó a México. Según el guion, el célebre director de títulos tan aclamados como "Octubre" o "Iván el Terrible" vive una efímera historia de amor con su guía, el joven historiador mexicano Palomino Cañedo, un hombre casado.

 

¿Por qué decidió rodar una película sobre Eisenstein?

Tengo 72 años y creo que en el momento actual el cine agoniza. Por eso tengo prisa por recordar a sus exponentes más reputados.  Eisenstein es uno de ellos. Lo descubrí con 17 años.

Ante los montajes dinámicos que concibió Eisenstein, así como ante su intelecto y su imaginación, palidecen los dramas ingenuos de Hollywood, el expresionismo pomposo-depresivo de los alemanes y los trabajos literario-intelectuales de los franceses.  

Eisenstein fue mi primer ídolo en el cine. He seguido sus huellas por Moscú, San Petersburgo, Odesa y hasta a Kazajistán, Alma-Atá, donde el director vivió y trabajó durante la evacuación. Quería respirar el mismo aire que él respiró, ver los paisajes que él vio.  Posiblemente le deba a él mi vocación de director.  Creo que afirmó lo mismo Coppola... 

En su película el guía mexicano de Eisenstein literalmente asalta al director con su desenvuelto erotismo... En realidad, la película se recrea más en este aspecto que en su obra.

Comprendo su enojo. Y también el desconcierto de los rusos.  Igual de impactante fueron en su momento las noticias sobre Chaikovski o Nizhinski, que también tenían preferencias sexuales alternativas.  No creo que la película se proyecte en Rusia en un futuro próximo.  

Creo incluso que se enfadarán conmigo en Rusia. Pero escuche, mi película no trata sobre preferencias sexuales.

He examinado un sinfín de material de archivo, leí las conversaciones de Eisenstein con su secretario, que confirman mis conjeturas sobre sus aventuras amorosas en México. Bueno, quizá dramatizara un poco la trama de la historia, a diferencia de cómo fue en realidad.  Pero así trabajamos los directores.  Tenemos que crear una película atractiva para el espectador. 

¿Encontró obstáculos para la creación de su proyecto por parte de los funcionarios y otras autoridades de Rusia?

Bueno, al principio surgieron ciertas dudas respecto a mi elección.  Me formulaban preguntas del tipo: “Si Eisenstein le parece tan genial y provocador, ¿por qué nadie rueda una película sobre él aquí, en Rusia?”. O: “¿Podemos permitir que un extranjero filme una película sobre un icono del arte ruso?”.

Había también otras opiniones. Algunas autoridades al principio acogieron la película con entusiasmo y se entablaron negociaciones para su financiación en Rusia. Incluso prometieron ayudarme con el material de archivo.  

Pero, al saber que mi película abordaría también aspectos de la vida privada del director, pasaron a mostrarse cautelosos con mi proyecto y se negaron a darme apoyo.

La causa oficial de esta renuncia fue mi supuesto juicio negativo sobre El acorazado Potemkin. Aun así, viajé en repetidas ocasiones por cuenta propia a Rusia, estudié los archivos accesibles, pero ya no volví a mantener conversaciones con representantes oficiales. 

¿Es esta la razón de que Eisenstein esté interpretado por un actor no ruso, un intérprete fino-sueco?

No. Los actores rusos simplemente no dominan el inglés.  Mi intención inicial era encontrar un actor ruso para que interpretara el papel de Eisenstein.  Organizamos castings en Moscú y San Petersburgo y hubo audiciones a las que acudieron alrededor de un centenar de actores.  

Pero o no sabían inglés, o se explicaban mal en esa lengua. Había otros que contaban con experiencia en rodajes en EE UU.  Pero, al parecer, en Hollywood se encargan de encarnar papeles de gánsteres, pues tenían un burdo acento californiano y no pude escoger a ninguno de ellos para que diera vida a un director con inquietudes intelectuales, que se comunicaba de igual a igual con Le Corbusier, Breton y Gertrude Stein.  Acabé por rendirme y opté por contratar para este papel al finlandés Elmer Bäck, que remeda a las mil maravillas el acento ruso. 

Peter Greenaway, (Gales,1942), es un director de cine con una gran formación en artes plásticas, específicamente en la pintura. Ha rodado 17 largometrajes, entre los que destacan: Los libros de ProsperoEl vientre del arquitecto o El contrato del dibujante. Su último trabajo se titula Eisenstein en Guanajuato

Publicado originalmente en ruso en Ogoniok.

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