El diseño soviético: del art déco al funcionalismo

Fuente: Mijaiíl Kuleshov/RIA Novosti

Fuente: Mijaiíl Kuleshov/RIA Novosti

Medio siglo de historia representado en dibujos, esbozos y objetos como mobiliario, lámparas y tocadiscos. Estos objetos diseñados por artistas vanguardistas y eminentes arquitectos, se conservan en contadas unidades, pues no se apreció cuál era su valor y, por tanto, no se conservaban. En el Museo de Arquitectura Schúsev de Moscú se ha inaugurado la exposición “Diseño soviético. Del constructivismo al modernismo. 1920-1960”.

El diseño soviético es un cóctel de estilos y propio de un contexto histórico. Su consolidación coincidió con dos revoluciones: una política —que modificó por completo el medio social de los “consumidores” de arte y de diseño— y una artística, que había empezado ya antes.

En la década de 1920 —momento álgido de las vanguardias—, el centro del diseño y, en esencia, análogo de Bauhaus, fue en Moscú VJUTEMAS (Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica).

Allí impartían clases Ródchenko, El Lissitzky y Tatlin. El Estado anunció los primeros concursos para desarrollar masivamente muebles para la clase obrera; los artistas ofrecían variantes multifuncionales a partir de elementos sencillos. El ejemplo más destacado es el proyecto de interior para un club obrero que Ródchenko diseñó para la sección soviética de la legendaria Exposición de París en 1925. La misma en que triunfó el art déco europeo y en el que pasó casi desapercibido el pabellón de Le Corbusier L'Esprit Nouveau. Las ideas de Ródchenko con sus formas racionales y sencillas estaban en consonancia con las de este último.

Arte de propaganda

En la década de 1930 se exige al mundo objetual que esté en concordancia con la ideología: todo, incluso los muebles, debían inculcar el sentimiento de orgullo de clase de los constructores del comunismo. La simbología soviética —la estrella, la hoz, el martillo, las espigas de trigo— es omnipresente.

Pero, en el fondo, es un decorado; las formas se toman prestadas del arte del pasado, ya sea art nouveau o neoclasicismo. Este giro ideológico se aprecia con facilidad en un objeto normal y corriente como la lámpara de escritorio. En los vívidos retratos de Lenin se ve sobre la mesa una lámpara con una pantalla de vidrio verde en forma de seta. En las imágenes del despacho de Stalin, se reconoce la lámpara “Narkomovskaia” hecha de metal oscuro con una pantalla estrecha de tela adornada con la hoz y el martillo. Estas lámparas las confeccionaba la fábrica “Elektrosvet”, pero no se ponían a la venta, las suministraban únicamente a los despachos del Kremlin.

Un objeto característico de la época estalinista fue un conjunto de muebles de roble fabricado para la casa comunal “Pan del comunismo” en la ciudad de Smolensk, diseñado por el escultor Ígor Krestovski en 1937. La biblioteca, el sofá de piel y las sillas imitan formas de muebles del art nouveau. Pero en los arabescos del respaldo de la butaca y en la pequeña puerta del armario resplandece la hoz; los motivos vegetales son sustituidos por gavillas de espigas y despuntan estrellas. Se implantó ese estilo ampuloso que recibió el nombre de “estilo imperio de Stalin”.

Un proyecto global en la frontera de las décadas de 1920 y 1930 fue la construcción de "Casa del gobierno", que entró en la historia con el nombre de Casa en el malecón (o Casa en el embarcadero) por el título de la novela de uno de sus inquilinos, el escritor Yuri Trífonov. El arquitecto Borís Iofán fue responsable no sólo de la estructura de la casa sino también de su decoración, pues los muebles se diseñaron específicamente para los apartamentos. Y aunque los interiores de la casa son un típico ejemplo del estilo imperio de Stalin, con sus exuberantes frescos en el techo, los muebles constituyen un ejemplo del mejor constructivismo.

Sencillez y funcionalidad

En 1955 se promulgó la directiva del gobierno “Sobre la eliminación de los excesos en el diseño y la construcción”, firmada por Jruschov. Las jrushovkas, edificios de apartamentos prefabricados, exigían otra manera de pensar los interiores: en las pequeñas habitaciones no cabía el mobiliario de preguerra. En la década de 1950 Yuri Sluchevski inventó el sistema modular, que regulaba la correlación entre la altura y la anchura de la construcción de muebles dependiendo de la altura de las personas.

Los Talleres de proyectos, transformados más tarde en el Instituto de los muebles, elaboran interiores fundados sobre los mismos principios del constructivismo. Una pieza de la exposición es la estantería de nogal del apartamento “modelo” de un edificio en Prospekt Mira, construido por un grupo de arquitectos encabezado por Iván Zholtovski. Este edificio estaba destinado a la élite moscovita, pero ya corrían otros tiempos.

La exposición estará abierta al público hasta el 12 de abril, en el Museo de Arquitectura Schúsev de Moscú. 

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