El trotamundos ruso que investigó la infancia de Jesús en la India

Nicolái Notovich, natural de Crimea, escribió un libro en el que aseguraba que Jesucristo vivió en la India y en el Tíbet según un documento que afirmó haber visto en un monasterio de Ladakh. Desde entonces, su legado y su legitimidad han sido objeto de controversia, aunque la historia fue corroborada por eminentes investigadores de la India y Rusia.

Fuente: wikipedia

A finales del siglo XIX, Nikolái Notovich, un trotamundos ruso nacido en Crimea, viajó a la India a través de Afganistán. El viajero se dio a conocer con La vida de San Issa, el mejor de los hijos de los hombres, un libro que afirma que Jesucristo pasó 17 años en la India y el Tíbet.

Me las arreglé para encontrar la versión original del libro en francés, titulada Vie inconnue de Jésus-Christ (La vida desconocida de Jesucristo). La lectura del libro me resultó fascinante: en él se afirma que Cristo aprendió el sánscrito y los Vedas, además del idioma pali y los cánones del budismo, antes de regresar a Oriente Medio a los 30 años.

Notovich aseguró haber obtenido esta información en el monasterio de Hemis, situado cerca de la ciudad india de Leh, en la región de Ladakh. De acuerdo con esta historia, en un viaje de Cachemira a Ladakh, el aventurero ruso se rompió una pierna y fue tratado por los monjes de Hemis.

Según el viajero ruso, el lama principal del monasterio le leyó algunos documentos en los que se mencionaba que Jesús estuvo en la India y en el Tíbet. El libro, que después se tradujo al ruso, fue escrito en francés en 1894.

Teniendo en cuenta que se trataba del siglo XIX, cuando la cristiandad en Occidente era irrefutable, no sorprende que el libro fuese calificado enseguida de farsa por los investigadores ingleses.

El monasterio de Hemis. Fuente: wikipedia

El orientalista alemán Max Müller atacó tanto el escrito, como al escritor ruso. “Asumiendo que Notovich es un caballero y no un farsante, no podemos evitar pensar que los monjes budistas de Ladakh son unos bromistas que disfrutan desconcertando a viajeros curiosos, y el señor Notovich no es más que una víctima de sus burlas”, dijo Müller en aquella época.

La Iglesia predicaba por aquel entonces que nadie tenía derecho a cuestionar dónde estuvo Jesucristo entre los 12 y los 30 años. Se suponía y se aceptaba generalmente que nadie podía añadir información a la Biblia. Las ideas supremacistas de la raza, presentes entonces en toda Europa, difícilmente podían comulgar con un relato ruso que proclamaba la influencia de los hindúes y el budismo en las enseñanzas cristianas.

Los británicos desplegaron una enorme campaña de descrédito contra el ruso, campaña que encabezó James Archibald Douglas, un profesor de Inglés e Historia de la Universidad Gubernamental en Agra (India).

Sin duda, el fervor misionero propio de la cristiandad occidental y de la corona británica servían de inspiración al profesor. Al parecer, Douglas visitó el monasterio de Hemis y habló con el lama principal, quien negó la existencia de los documentos que confirmaban la estancia de Jesucristo en el Tíbet y la India.Algunas publicaciones de la época llegaron a afirmar que el ruso admitió haberse inventado la historia. 

A quienes vivimos en la era de Google y de internet puede resultarnos fácil aceptar las demandas y la campaña de descrédito desplegada por los británicos contra Notovitch. No obstante, yo recomendaría la lectura de este libro, anterior a la era de la información, antes de emitir juicios precipitados.

Somos plenamente conscientes de que el Imperio británico transformó la historia de la India de manera deliberada y malintencionada como parte de una estrategia de colonización basada en el ‘divide y vencerás’. En lo que respecta a la historia de la India, Rusia y los rusos siempre se han ceñido a la verdad con mayor rigor.

No solo Occidente desacreditó al escritor ruso; también hubo personajes eminentes de la sociedad india que tacharón su historia de engaño inicialmente.

El swami Abhedananda, discípulo directo del swami Vivekananda, visitó el monasterio de Hemis en 1922. Había leído sobre la existencia del libro en Nueva York y estaba deseando desmentir la historia personalmente.

Para su sorpresa, los monjes admitieron ante el swami haber recibido a un ruso con una pierna rota en el monasterio. Le contaron que Notovich estuvo un mes y medio allí y confirmaron la historia. 

El swami Abhedananda. Fuente: wikipedia

El líder religioso indio vio también el manuscrito y tradujo muchos de sus versículos en un libro sobre sus viajes titulado El viaje del swami Abhedananda a Cachemira y el Tíbet.

En 1925, Nikolái Roerich visitó el monasterio de Hemis durante una expedición de Altái al Himalaya. De acuerdo con el libro de Alexander Andréiev The Myth of the Masters Revived: The Occult Lives of Nikolai and Elena Roerich (Vidas ocultas de Nikolái y Helena Roerich), en la versión original en ruso de sus cuadernos de viaje, Nikolái Roerich no deja lugar a dudas sobre la autenticidad de la historia de Notovich y la existencia de los manuscritos tibetanos.

“Hemos constatado la autenticidad del manuscrito”, cita Andréiev a Roerich en su escrito en ruso. “De hecho, en Hemis se guarda una antigua traducción tibetana del manuscrito, que se escribió originalmente en Pali y se conserva en un conocido monasterio de Lhasa. Esto desmiente los cuentos sobre su falsificación”. A Roerich le contaron que las leyendas sobre Issa se transmitieron oralmente. Estas historias eran conocidas en la región mucho antes de la llegada de los misioneros cristianos.

No se sabe mucho de la vida de Notovich tras la publicación de su controvertido libro, pero parece altamente probable que acabara siendo víctima de una campaña de calumnias por parte de Occidente. 

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