“Rusia no necesita misiles o petróleo, sino apoyar la cultura editorial”

La editora Irina Prójorova habla sobre los objetivos y perspectivas de su actividad para el restablecimiento de la cultura del libro en Rusia. Fuente: Fotolmedia

La editora Irina Prójorova habla sobre los objetivos y perspectivas de su actividad para el restablecimiento de la cultura del libro en Rusia. Fuente: Fotolmedia

RBTH ha conversado con la directora de la Fundación Benéfica Prójorov sobre las traducciones de la literatura rusa a lenguas extranjeras y sobre cómo educar a las nuevas generaciones de lectores en las regiones.

Este año la Fundación Mijaíl Prójorov ha cumplido diez años. ¿Cómo empezó todo?

 La Fundación se inauguró el 3 de marzo de 2004, aunque comenzamos a preparar la idea un año antes. Éramos conscientes de que no se trataba únicamente de repartir dinero, sino de hacernos una idea clara sobre para quién trabajábamos. La idea se solidificó cuando mi hermano [el empresario multimillonario Mijaíl Prójorov] se convirtió en el director de la compañía Norilsk Nickel. Entonces decidimos que nos dedicaríamos a apoyar el desarrollo cultural de las regiones, y comenzamos por Norilsk. En 2004 esta era una idea nueva, y ahora se desarrolla a nivel estatal.

Para que la gente preste atención a la cultura es necesario encontrar el enfoque adecuado. Por desgracia, a menudo los mecenas intentan llevar a las regiones el esnobismo de la capital, diciéndoles: “aquí tenéis alta cultura, disfrutadla, y si no la entendéis es vuestra culpa”. Por ejemplo, muchas fundaciones estadounidenses llegan a África intentando “inculcar la democracia” allí. Y tras el consiguiente fracaso, sacan la conclusión de que el pueblo no está preparado para la democracia. Pero el problema consiste en que no comprenden las particularidades de la cultura local. Es por esta razón que nosotros intentamos involucrar al máximo a la comunidad local.

Hablamos con bibliotecarios, artistas, fotógrafos y maestros. Solicitamos información económica, demográfica y social sobre las regiones y leímos libros sobre la historia de Norilsk y Krasnoyarsk.

En su opinión, ¿qué es lo que más necesitan en las regiones rusas?

 Ante todo, necesitan que alguien les explique. En el festival “Cactus de Taimyr” organizamos conferencias especiales para explicar el sentido del arte contemporáneo.

¿Por qué a la gente le cuesta tanto entenderlo? La razón no es que son unos bárbaros, sino que nadie les ha enseñado el idioma de este arte. Hay que devolver a estas personas el respeto por sí mismas, alentar su creatividad, en las regiones podemos encontrar proyectos muy originales. El país está lleno de diversidad, existen numerosas comunidades culturales y un gran número de hallazgos que muchas veces son ignorados. La gente aprende rápidamente, lo capta todo muy deprisa, en Rusia existe una potente comunidad creativa.

Evidentemente, al principio despertamos ciertas sospechas entre la población. Se pensaba que la Fundación era una cubierta para algún tipo de manipulación. Nuestra tarea ha sido demostrar que es absolutamente transparente, que cualquier persona puede recibir una subvención, y no necesariamente el hijo de un funcionario. Y finalmente lo hemos conseguido.

Este año cumple cinco años el proyecto "Transkript", que promueve las traducciones de literatura rusa a lenguas extranjeras. ¿Es un proyecto eficaz?

 El apoyo a las traducciones es mejor que cualquier otro sistema de propaganda. Tres veces al año estudiamos las propuestas de las editoriales. En cada etapa nos llegan unas 150-200 solicitudes, todas ellas magníficas. Al principio únicamente trabajábamos con editoriales de la Europa Continental (especialmente con empresas serbias, españolas e italianas), y ahora al proyecto se han unido editoriales inglesas y estadounidenses, lo cual ha sido un gran avance: en el mercado estadounidense generalmente hay pocas traducciones del ruso. Tenemos un estricto conjunto de criterios muy prácticos para los editores. La mayoría de fundaciones, para poder conceder sus subvenciones, exigen el contrato de la traducción. Nosotros apoyamos al traductor ya en la fase de solicitud.

Háblenos sobre el programa “Mundo del libro”, dirigido por su fundación.

El evento principal de este programa es la feria del libro de Krasnoyarsk (en Siberia), que este año se celebra en su octava edición. Nuestra tarea es crear una atmósfera festiva para que la gente no sólo escoja los libros por gusto, sino que se sumerja en la cultura contemporánea y pueda charlar con los escritores, músicos y artistas. En esta feria existen también programas especiales para bibliotecas, distribuidores y periodistas literarios. Nuestra tarea es desarrollar el mundo editorial, que actualmente se encuentra en un estado no demasiado bueno: la literatura es excelente, los editores son valientes, pero los libros no se venden. Nuestro objetivo es restablecer el sistema de distribución de libros en Krasnoyarsk.

Las librerías desaparecen constantemente de los centros de las ciudades, no pueden sobrevivir en el mercado, los alquileres de los locales son muy altos, los órganos fiscales les presionan… En el país debería crearse un programa estatal de apoyo a la industria editorial. La cultura editorial cumple una función humanitaria, es necesario apoyarla y no abandonarla a su suerte. Debemos trabajar con la infraestructura.

En Estados Unidos las cadenas de librerías están pasando por una crisis y, como resultado, en Nueva York están volviendo a abrir pequeñas librerías. Estas reciben subvenciones de la ciudad para su desarrollo (no demasiado importantes, de unos 50.000 dólares, pero suficientes para comenzar). Han empezado a aparecer tiendas con sus propios círculos de visitantes. Este es un buen ejemplo para nosotros. Los libros no son sólo un negocio, en primer lugar son un cometido. Ninguna cantidad de misiles y petróleo harán grande a nuestro país si en él no tenemos personas bien instruidas.

En Rusia el año 2015 será declarado Año de la Literatura, y me gustaría mucho que este año se celebren eventos regulares para apoyar la industria editorial. Debemos apoyar la industria en general, y después ella misma llegará al lector.

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